14.10.2015
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha sido informada de que la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta (CIHE) se ha activado, lo que supone el primer paso para llevar a cabo una investigación independiente de los bombardeos a los que fue sometido el hospital de MSF en Kunduz, Afganistán, el pasado 3 de octubre. La CIHE está ahora a la espera de que los Estados Unidos y Afganistán accedan a la apertura del procedimiento.
 
Hemos recibido disculpas y pésames, pero no es suficiente. No tenemos respuesta alguna a las razones por las que un conocido hospital lleno de pacientes y de personal médico fue bombardeado repetidas veces durante más de una hora”, explica Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. “Necesitamos entender qué pasó y porqué”.
 
MSF no puede confiar únicamente en las investigaciones abiertas por las partes implicadas en el conflicto y se mantiene firme en su petición de una investigación independiente e imparcial por la Comisión de Encuesta.
 
Los bombardeos inutilizaron el hospital de MSF en Kunduz, ya que destrozaron el edificio principal del centro de trauma. Miles de personas se han quedado sin acceso a servicios médicos de emergencia y de cirugía en una ciudad que ha quedado devastada tras varias semanas de intensos combates.
 
Tenemos que saber si las reglas de la guerra han cambiado. No sólo por Kunduz, sino también por la seguridad del resto de nuestros equipos que trabajan en zonas de conflicto de todo el mundo”, añade Liu.
 
La creación de la CIHE fue establecida en los Protocolos Adicionales de las Convenciones de Ginebra y es el único organismo permanente establecido para investigar violaciones al derecho internacional humanitario. La CIHE se ha puesto en contacto con los gobiernos de los Estados Unidos y de Afganistán para ofrecer sus servicios y está a la espera de su respuesta.
 

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MSF comenzó a operar en Afganistán en 1980. La organización médica internacional abrió el Centro de Trauma de Kunduz en agosto de 2011 con la intención de facilitar servicios médicos y quirúrgicos a víctimas de trauma (desde aquellas personas que sufren accidentes hasta heridos de guerra).
 
Como en todos sus proyectos, el personal de MSF trata a sus pacientes de acuerdo con sus necesidades médicas y no hace distinciones basadas en su etnia, creencia religiosa o afiliación política. Para sus operaciones en Afganistán, MSF no acepta fondos de ningún gobierno y cuenta tan sólo con financiación privada.
 

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