04.03.2016
El sinuoso camino a través de los campos de trigo cercanos a la villa griega de Idomeni está lleno de gente que carga grandes bolsas sobre sus hombros, a bebés en sus brazos, y dan un paso tras otro.
 
El flujo de seres humanos continua durante el día y la noche, pero ni siquiera un promedio de 150 personas al día (y sólo los sirios e iraquíes suficientemente afortunados como para tener un pasaporte o identificación de su país de origen) pueden continuar su trayecto para salir de este lugar, cruzar la frontera hacia la Antigua República Yugoslava de Macedonia y seguir su camino hacia el norte de Europa.
 
 

La insostenible situación de los refugiados en Idomeni.

El número de personas que está llegando a #Grecia sigue aumentando y, por ello, muchos refugiados y migrantes no tienen otra opción que dormir a la intemperie en el frío clima. Todo esto provoca un sufrimiento adicional para los hombres, mujeres y niños que ya han vivido en contextos de guerra y han realizado un peligroso viaje en búsqueda de algo de seguridad. Actualmente, MSF brinda bolsas de dormir, tiendas de campaña y asistencia médica básica a la población de #Idomeni, #Grecia. Además, MSF incrementó la capacidad del campo de 1,500 a 4,000 personas y hemos brindado alrededor de 34,000 comidas diariamente.Muchos voluntarios y ONG's están apoyando en el lugar, pero las necesidades siguen creciendo y la situación ya sobrepasó su límite. Del 21 de febrero al 1 de marzo, llegaron alrededor de 2,000 por día a las islas griegas. Actualmente, hay 30,000 personas atrapadas en Grecia y, si la situación continua, así, podría haber 100,000 refugiados atrapados en Grecia para finales de mes.

Posted by Médicos Sin Fronteras México on Friday, 4 March 2016

 
Son pocos los que se van, pero muchos más son los que llegan, sólo para terminar atrapados en lo que se está volviendo una situación humanitaria insostenible. Actualmente, en un campo de tránsito que tiene la capacidad de alojar a 1,500 personas, hay más de 11,000 personas amontonadas y atrapadas sin información alguna, con una mezcla de ansiedad y desesperanza. 
 
Entre las personas atrapadas en el frío campo de Idomeni, hay muchas familias. Piman, que trabajó como profesor de inglés antes de dejar Siria, ha estado viajando por dos meses. “Estoy aquí con mi familia, durmiendo en esta pequeña tienda de campaña. Nunca pensamos que estaríamos en esta horrible situación. Cuando dejamos nuestra ciudad, mis hijos querían traer sus juguetes y sus libros, pero yo les decía que no se preocuparan. Que conseguiríamos juguetes nuevos en nuestra nueva casa. Siguen preguntando: ‘¿en dónde está nuestra nueva casa?’
 

En el campo de Idomeni, la situación sigue siendo extremadamente caótica

Daniela, una enfermera de MSF en Idomeni resume la situación: “Hay confusión, estrés. Falta de información confiable. Hay un creciente sentimiento de enojo. Muchos refugiados han estado esperando aquí durante más de 10 días. La gente está extremadamente cansada.”
 
En la clínica de MSF en Idomeni, familias enteras, mujeres embarazadas y niños llegan constantemente, al igual que muchas personas discapacitadas y ancianos que sufren enfermedades crónicas. La gente, incluyendo a los bebés y a los ancianos, están obligados a dormir afuera en el frío, con sólo una bolsa de dormir para mantenerse calientes. Las grandes tiendas de campaña que MSF proporcionó han estado llenas durante días, y cientos de tiendas más pequeñas están esparcidas por doquier, incluso junto a las vías del tren.
 
Omar, un refugiado palestino de 24 años oriundo del campo de Homs, Siria, está exhausto. “Esto me está poniendo bastante nervioso. No sé que pasará después. La espera me está matando. Nos sentimos ignorados aquí.”
 
 

Un peluquero que no necesita un local para trabajar en el campo de tránsito en Idomeni, en la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. MSF gestiona una clínica en el campo y distribuye artículos de primera necesidad para las más de 11,000 personas que siguen llegando al campo y que se encuentran varadas en el lugar debido a las políticas migratorias de algunos países europeos. Debido a que cada vez hay más gente y los centros de recepción ya han llegado al límite de su capacidad, la gente que sigue llegando duerme al aire libre, en el frío clima. Pueden seguir nuestra cuenta de Twitter @MSF_mexico para estar al tanto todas las actualizaciones sobre la situación y el trabajo de MSF en el lugar. © Alex Yallop/MSF

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“He estado aquí durante esta semana y no tenemos idea de cuánto tiempo más tendremos que quedarnos. La frontera está cerrada y no nos permiten cruzar. El campo es increíble, horrible. Quiero encontrar una forma segura de continuar, quiero encontrar un lugar en donde pueda criar a mi hijo. Ayúdanos a encontrar un camino seguro”, repite Mustafa, un refugiado del norte de Siria que llegó a Idomeni con su esposa Zuzan y dos primos pequeños. Él es una de las cientos de personas que están durmiendo en una cama. No los llamaremos afortunados, pero para otras familias, la noche es muy fría afuera en el suelo de un campo lodoso. 
 
Familias enteras se reúnen alrededor de la fogata para mantenerse calientes, mientras esperan que termine otra noche. Al mismo tiempo, en el hospital local de Polykasto, Rula, una mujer de 30 años de Aleppo, da a luz a su segundo hijo,  a quien nombra Abdulrahmane. Ella llegó en los últimos meses de embarazo a Idomeni junto a su esposa y su hijo de 1 año, Oman, pero su bolsa se rompió en la clínica de MSF y el equipo la refirió al hospital.
 
Del 27 de febrero al 1 de marzo, los equipos médicos de MSF realizaron 756 consultas médicas. Las principales enfermedades estaban relacionadas con el tracto respiratorio e infecciones gastrointestinales (asociadas al acceso inadecuado a instalaciones de higiene -sanitarios-). La mayoría eran mujeres y niños menores de cinco años. MSF está brindando refugio a más de 4,000 personas y proporciona 34,000 comidas diariamente.
 

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