01.09.2017
Demandamos que se ponga fin a la detención arbitraria de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes en Libia. Desde hace más de un año, nuestra organización presta atención médica a personas retenidas en centros de detención de Trípoli en condiciones inhumanas e indignas.
 
“Los detenidos están privados de toda dignidad, sufren malos tratos y carecen de acceso a la atención médica”, afirma el doctor Sibylle Sang, de Médicos Sin Fronteras (MSF). “A diario somos testigos de cómo la detención y las condiciones en las que esta tiene lugar están causando un daño y un sufrimiento innecesario. Sin embargo, no es mucho lo que podemos hacer para aliviar ese sufrimiento”, añade.
 
Los equipos médicos de MSF están atendiendo a más de mil detenidos al mes por  infecciones respiratorias, cutáneas (incluyendo sarna y piojos) y del tracto urinario, y diarrea acuosa aguda. Todas estas afecciones están agravadas o causadas directamente por las condiciones dentro de los centros de detención. Muchos de ellos están peligrosamente saturados y el hacinamiento es tal que los detenidos no pueden tumbarse por la noche. Además, cuentan con escasa luz natural y ventilación. La falta de alimentos ha provocado casos de desnutrición aguda y algunos detenidos requieren hospitalización urgente.
 
 
En ausencia de un estado de derecho en Libia, el sistema de detención es dañino y explotador. Existe una inquietante falta de supervisión y regulación y no se respetan las salvaguardias jurídicas y de procedimiento básicas para prevenir la tortura y los malos tratos. Los centros carecen de un registro formal y de archivo de los detenidos; una vez que las personas están dentro, no hay manera de saber lo que les ocurre. Esto hace muy difícil el control y el seguimiento de los pacientes. De un día para otro, las personas pueden ser transferidas entre diferentes centros de detención o a lugares desconocidos. Algunos pacientes simplemente desaparecen sin dejar rastro. La atención médica que MSF puede proporcionar en estas circunstancias es extremadamente limitada.
 
El acceso a los centros de detención se restringe cuando hay combates entre las milicias armadas en Trípoli. Además, la gestión de los centros puede cambiar de la noche a la mañana, lo que se traduce en que las negociaciones para acceder a los pacientes deben renegociarse de nuevo. Hay instalaciones de detención que siguen siendo inaccesibles para MSF debido a la violencia y la inseguridad.
 
El aumento de los fondos por sí solo no es la solución para aliviar el sufrimiento de los refugiados y los migrantes que se encuentran en los centros de detención. Limitar el enfoque a la mejora de las condiciones de detención, mientras que se hace la vista gorda ante la compleja realidad de Libia, corre el riesgo de legitimar y perpetuar un sistema en el cual las personas son detenidas arbitrariamente, expuestas al riesgo y a la explotación, y  sin recurso a la ley.
 
Por todo ello, MSF solicita que se ponga fin a la detención arbitraria de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes en Libia.
 
 

MSF en Libia

 
Durante el último año, MSF ha proporcionado asistencia médica de urgencia y atención primaria a refugiados, solicitantes de asilo y migrantes detenidos en Trípoli. Si las condiciones de seguridad lo permiten, cada semana los equipos médicos visitan siete centros de detención diferentes que, nominalmente, están bajo el control del Ministerio del Interior. Desde que empezaron las actividades, en junio de 2016, los equipos han visitado un total de 16 centros de detención. Otras instalaciones siguen siendo inaccesibles para los equipos de MSF debido a la violencia y la inseguridad.
 
En Misrata, MSF brinda asistencia médica a refugiados y migrantes en cuatro centros de detención. Cada mes, los equipos médicos de la organización facilitan unas cien consultas médicas y una docena de traslados a centros de salud de nivel secundario y terciario de detenidos que necesitan más asistencia. Recientemente, MSF ha empezado a trabajar con clínicas móviles en Misrata y más al sur para proporcionar asistencia médica y humanitaria a migrantes y refugiados que están fuera de los centros oficiales de detención.
 
MSF trabaja en Libia desde 2011 apoyando a un sistema de salud afectado por la guerra y la consiguiente recesión económica. Para ayudar a los centros de salud públicos que padecen escasez de medicamentos y personal, los equipos de MSF facilitan apoyo y donaciones. Para responder a las necesidades de las comunidades afectadas por el conflicto, MSF también brinda atención pediátrica, ginecológica y obstétrica, así como servicios de salud mental en Bengasi.

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