07.09.2015
Las mordeduras de serpiente constituyen una crisis sanitaria tristemente olvidada que acaba con la vida de 100.000 personas cada año
 
Basilea, 7 de septiembre de 2015.- Decenas de miles de personas seguirán muriendo innecesariamente a causa de las mordeduras de serpiente a menos que la comunidad sanitaria internacional adopte medidas para garantizar la disponibilidad del tratamiento y del antídoto, advierte la organización médica internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) con ocasión de un simposio que tendrá lugar en Basilea (Suiza) el martes 8 de septiembre.  
 
Las mordeduras de serpiente representan una importante causa de muerte y siguen siendo una de las emergencias de salud pública más desatendidas del mundo, ya que por desgracia los actores globales en el ámbito sanitario muestran escaso interés por este problema. El desarrollo de un enfoque claro sobre el tratamiento y el diagnóstico permitiría evitar un número incontable de muertes.
 
 
Se estima que cada año cinco millones de personas en el mundo sufren una mordedura de serpiente, de las cuales 100,000 mueren y 400,000 quedan incapacitadas o desfiguradas de forma permanente. Solo en el África subsahariana, cada año mueren 30,000 personas a causa de mordeduras de serpiente y se estima que 8,000 sufren amputaciones. Es probable que el número de víctimas aumente ya que las existencias de uno de los antivenenos más eficaces para el África subsahariana caducan en junio de 2016.
 
“Nos enfrentamos a una auténtica crisis. ¿Cómo es posible que los gobiernos, las empresas farmacéuticas y los organismos sanitarios internacionales se escabullan cuando más los necesitamos?”, se pregunta el Dr. Gabriel Alcoba, asesor médico en materia de mordeduras de serpiente de MSF. “¿Se imaginan la aterradora experiencia de ser mordido por una serpiente, sentir el dolor y el veneno extendiéndose a través del organismo sabiendo que es algo que podría matarte, y ser consciente de que no hay tratamiento disponible o que no puedes permitirte el lujo de pagarlo?”.
 
 
MSF trata cada vez más mordeduras de serpiente en sus programas en el terreno. Esto incluye entre 300 y 400 víctimas de mordedura de serpiente al año en Paoua (República Centroafricana) y más de 300 mordeduras en Agok (Sudán del Sur) en 2014. Muchas de las víctimas son niños.
 
Las mordeduras de serpiente afectan principalmente a las personas que viven en las zonas rurales. Al carecer de un centro de salud en las proximidades y no poder pagarse un tratamiento que resulta muy caro, muchos recurren a los curanderos tradicionales o no buscan atención en absoluto. De esta manera, el número de víctimas es probablemente superior a lo registrado oficialmente.
 
Si está disponible, el tratamiento antiveneno puede costar entre 250 y 500 dólares por víctima, lo es equivalente a cuatro años de salario en los países afectados. Subsidiar los costes del antídoto para que los pacientes paguen poco o nada por él resulta crucial para mejorar el acceso a este tratamiento capaz de salvar vidas. 
 
Fav-Afrique, producido por la compañía farmacéutica francesa Sanofi, es el único antídoto que ha demostrado ser seguro y eficaz en el tratamiento de casos de envenenamiento provocados por diferentes tipos de serpientes en toda el África subsahariana. En África existen algunos productos antiveneno similares alternativos, pero su eficacia y seguridad todavía no han sido establecidas apropiadamente. Sanofi dejó de producir Fav-Afrique en 2014 y el último lote caducará en junio de 2016. No habrá ningún producto para reemplazarlo durante al menos otros dos años, lo que se traducirá en más muertes y discapacidades innecesarias. 
 
 
"Hasta que exista un producto para reemplazar a Fav-Afrique, esperamos que Sanofi pueda empezar a generar el material de base necesario para producir Fav-Afrique, y más adelante busque las oportunidades adecuadas dentro de su capacidad de producción para refinar el antiveneno”, afirma Julien Potet, asesor en materia de enfermedades olvidadas para la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) debería desempeñar un papel de liderazgo para afrontar las mordeduras de serpiente como un problema de salud pública, pero todavía las considera una «enfermedad olvidada» que carece de programa formal, a pesar de las elevadas tasas de mortalidad.
 
La conclusión de MSF es que la comunidad sanitaria internacional, los donantes, los gobiernos y las compañías farmacéuticas deberían asumir su responsabilidad por su escasa contribución al reconocimiento de las mordeduras de serpiente como una emergencia de salud pública y adoptar conjuntamente medidas inmediatas y apropiadas.
 

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