29.08.2017
Para responder a la epidemia de cólera recientemente declarada en Kivu del Sur (República Democrática del Congo), los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están interviniendo en las localidades de Minnova, Bukavu, Bulenga, Numbi, Sebele, Nyange y Baraka.
 
Esta epidemia amenaza con extenderse fuera de control si no se dispone de una respuesta completa, en la que se incluyan actividades de prevención. Tanto Minova como Bukavu son ciudades muy pobladas, lo que supone un riesgo mayor de propagación rápida de la enfermedad. MSF ha dispuesto de cuatro centros de tratamiento de cólera en Minova, Baraka, Sebele y Bukavu y tres unidades de tratamiento en Bulenga, Nyange y Numbi. 
 
En estas estructuras MSF atiende directamente a los pacientes para reforzar la capacidad del Ministerio de la Salud del país. Los equipos de MSF han reorganizado los circuitos por los que los pacientes siguen la evolución de la enfermedad y han dispuesto de más camas y material para aumentar la capacidad de respuesta en las diferentes estructuras de salud. En Baraka, MSF ha instalado nueve puntos de cloración para desinfectar el agua y han donado asimismo material a los centros de Kabeya, Ruzizi y Uvira. MSF ha destinado a parte de su personal más especializado en las estructuras de salud para colaborar en la gestión del combate contra la enfermedad, en colaboración con el ministerio de salud. 
 
Son ya más de 1,200 los pacientes tratados por cólera por MSF en las diferentes estructuras desde el mes de agosto. En la actualidad son 70 las personas en tratamiento en Minova, 67 en Bukavu, 18 en Bulenga y 22 en Baraka. 
 
Pero la respuesta de prevención y de bloqueo de las cadenas de transmisión de la enfermedad todavía no son eficaces: “hacen falta muchos más puntos de cloración, llevar a cabo pulverizaciones de los domicilios de las personas infectadas y llevar a cabo una campaña de sensibilización lo más rápida posible”, explica Francisco Otero y Villar, jefe de misión de MSF en la República Democrática del Congo (RDC).
 
La estación seca en RDC y la falta de agua fuerzan en ocasiones a la población a aprovisionarse en lugares insalubres, lo que favorece la transmisión de la epidemia. Un buen número de personas tanto de Bukavu como de Minova se abastecen con agua del lago o en fuentes de agua no potable. El 50% de los casos que han llegado al centro de tratamiento de Minova proceden de un barrio colindante al lago Kivu, con las fuente de agua potable muy alejadas. 
 
“Es necesario aprovisionar a la gente de agua potable y equipar a los centros de salud de los materiales básicos para poder tratar a todo el mundo afectado de la manera más rápida posible”, explica Francisco Otero. 
 

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