Adentro de un hospital destruido por los bombardeos aéreos en el este de Alepo

Las siguientes fotos muestran las secuelas del ataque a uno de los principales hospitales quirúrgicos en el este de Alepo durante los bombardeos aéreos del 17 de noviembre de 2016.

Las siguientes fotos muestran las secuelas del ataque a uno de los principales hospitales quirúrgicos en el este de Alepo durante los bombardeos aéreos del 17 de noviembre de 2016. 
 
El daño fue tan extenso que el hospital quedó fuera de servicio inmediatamente. Tenía una sala de urgencias, una unidad de cuidados intensivos, y varios quirófanos en los que se realizaban cirugías generales y ortopédicas. 
 
El acceso a la atención médica en el este de Alepo es ahora prácticamente inexistente para una población de 250,000 personas que la necesita desesperadamente.
 
Las personas están atrapadas y bajo el asedio hace más de cuatro meses. Desde que se reanudaron los ataques aéreos el pasado 15 de noviembre, los bombardeos y combates terrestres han dejado hospitales e infraestructuras civiles completamente destruidas y fuera de servicio.
 
Condenamos enérgicamente todos los ataques en contra de la población civil y las violaciones al Derecho Internacional Humanitario perpetrados por todas las partes en conflicto en Siria.
 
 
 

Testimonio de un médico en el este de Alepo

 
Entrevista realizada el 24 de noviembre de 2016
 
El Dr. Abu Wassim estaba trabajando en el hospital cuando el recinto fue impactado por ataques aéreos el 17 de noviembre de 2016.
 
“Comenzamos a escuchar cómo caían las bombas sobre los edificios al final de la calle, a unos 500 metros de distancia del hospital. Oímos unas 40 explosiones, y el sonido se acercaba cada vez más al hospital. Fue en ese momento que el personal -los técnicos, enfermeras y médicos- evacuaron a todos los pacientes y los llevaron al sótano.
 
 
En total trasladamos a unos 15 pacientes, incluyendo a un niño de la unidad de cuidados intensivos que había sido operado tras haber sufrido una herida en el corazón. Comenzó a recuperar la consciencia cuando las bombas caían en la calle que estaba frente a la sala de cuidados intensivos. Tuvimos que desconectarlo del ventilador para llevarlo hacia el sótano.
 
El bombardeo duró dos horas. Durante ese tiempo, las bombas no se detuvieron. El sótano estaba repleto, había pacientes tendidos en el suelo.
 
Un integrante de nuestro personal murió a causa de las bombas. Un fragmento de metralla hirió a uno de los asistentes del hospital, el fragmento atravesó su pecho y afectó una arteria importante. Perdió mucha sangre y tuvimos que operarlo aunque no había electricidad. No pudimos salvarlo.
 
 
Antes del bombardeo, yo me encontraba en el quirófano realizando una amputación. Después del bombardeo tuve que terminar la cirugía con una lámpara LED porque no había electricidad. Nuestro concentrador de oxígeno portatil quedó completamente quemado.
 
No pudimos sacar a ningún paciente durante el bombardeo porque ninguna ambulancia podía venir al hospital hasta que terminara el ataque. Tan pronto como el bombardeo disminuyó, organizamos todo para que las ambulancias llegaran a la entrada del hospital y pudieran evacuar a los pacientes y llevarlos a las instalaciones médicas cercanas. La entrada principal del hospital estaba totalmente bloqueada debido a los escombros causados por la destrucción. Todos los autos estacionados frente al hospital estaban incendiados y una de las ambulancias estaba totalmente destruida.
 
Muchos integrantes de nuestro personal estaban viviendo en los pisos superiores del hospital. Estos pisos ahora están dañados y son inhabitables porque ya no tienen  puertas ni ventanas. Nuestro personal está intentando buscar otro lugar para dormir.”
 
 

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