Atendemos a más de 100 heridos por violencia en solo dos semanas en Puerto Príncipe

Solo el 6 de enero, MSF recibió a ocho pacientes con heridas de bala en un solo día, lo que subraya la persistencia e intensidad de la violencia en la capital.

Una radiografía muestra una bala alojada en el pecho de Linda. Los cirujanos determinaron que era demasiado arriesgado extraerla, por lo que tendrá que seguir viviendo con ella. Linda fue alcanzada mientras estaba en la iglesia, cuando un grupo armado abrió fuego contra un helicóptero que se cree está vinculado a la policía. Puerto Príncipe, Haití, enero de 2026.
Una radiografía muestra una bala alojada en el pecho de Linda. Los cirujanos determinaron que era demasiado arriesgado extraerla, por lo que tendrá que seguir viviendo con ella. Linda fue alcanzada mientras estaba en la iglesia, cuando un grupo armado abrió fuego contra un helicóptero que se cree está vinculado a la policía. Puerto Príncipe, Haití, enero de 2026. © Marx Stanley Léveillé/MSF
  • En Puerto Príncipe, Haití, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están observando un incremento en el número de personas que necesitan atención por lesiones derivadas de la violencia.
  • Numerosos civiles, entre ellos personas heridas, se encuentran atrapadas por tiroteos y ataques con drones en sus barrios, lo que dificulta su acceso a la atención médica.

Durante las dos primeras semanas de enero, Médicos Sin Fronteras atendimos a poco más de 100 personas heridas por la violencia en el hospital de Drouillard, en Puerto Príncipe, Haití. Desde finales de diciembre, la ciudad ha experimentado un alza de enfrentamientos entre la Policía Nacional de Haití y grupos armados, concentrados en los barrios populares que están bajo el dominio de estas bandas. Para miles de civiles, la vida cotidiana está ahora marcada por tiroteos y ataques con drones, lo que deja a la mayoría atrapados en zonas controladas por grupos armados.

En Puerto Príncipe, resultar herido ya no significa simplemente sobrevivir a la violencia: los pacientes deben además atravesar barricadas de varios metros, transitar por carreteras bloqueadas y cruzar barrios bajo fuego (tiroteos) para llegar a uno de los pocos hospitales que siguen en funcionamiento. Numerosos centros médicos de la capital están cerrados o solo funcionan parcialmente; algunos han sido atacados o saqueados por grupos armados. Solo un hospital público con capacidad quirúrgica permanece abierto, mientras que la mayoría son privados y resultan prácticamente inaccesibles para la población más vulnerable de la ciudad.

“En mi zona no hay hospitales ni medicinas”, explica Anderson, vendedor de utensilios de cocina y paciente de MSF. “Hay algunos médicos, pero apenas tienen material para hacer curaciones básicas”. Anderson fue ingresado en el hospital de MSF en Tabarre a principios de enero tras recibir un disparo en el talón. El incidente ocurrió mientras regresaba a su casa, en un barrio de Puerto Príncipe dominado por grupos armados.

“La gente ya no se atreve a salir de estas zonas. Tienen miedo”, afirma. “A quienes venimos de mi barrio siempre nos ven como criminales, sobre todo si estamos heridos de bala, aunque no hayamos hecho nada malo. Las ambulancias no entran aquí y los mototaxis suelen negarse a trasladar a los heridos por miedo a convertirse ellos mismos en el blanco de los ataques”.

A pesar de las severas restricciones para acceder a los servicios de salud, en MSF hemos registrado un marcado aumento de ingresos por violencia en el hospital de Drouillard. Entre el 29 de diciembre de 2025 y el 12 de enero de 2026, 101 pacientes heridos por violencia fueron ingresados en solo 15 días, 66 de ellos con heridas de bala. Esta cifra quincenal supera ya con creces el promedio mensual de 2025, que era de 54 ingresos por disparos en dicho hospital. De estos pacientes, el 30% eran mujeres y el 9% niños menores de 15 años.

Los pacientes que requieren cirugía son derivados al hospital de Tabarre, uno de los últimos centros de la capital que aún puede brindar atención quirúrgica especializada de forma gratuita. Sin embargo, estos traslados se realizan en condiciones precarias. Desde hace más de un año, MSF nos hemos visto obligados a suspender nuestro servicio de ambulancias debido a las constantes amenazas y ataques contra vehículos de MSF y pacientes durante los traslados entre centros médicos.

Aunque algunos vehículos del centro estatal de ambulancias siguen funcionando, su capacidad es insuficiente. Como consecuencia, la mayoría de pacientes en estado crítico llegan con retraso, una vez que los combates han cesado en sus barrios, y a menudo son trasladados en medios no médicos, como mototaxis.

“Muchos pacientes llegan con las lesiones agravadas porque no pudieron recibir atención antes”, explica Dembélé Dionkounda, médico y coordinador del hospital de Tabarre. “En las últimas dos semanas, la mayoría de los ingresos por violencia fueron por heridas de bala, a menudo graves, que provocan fracturas abiertas o traumatismos abdominales”.

“Con más de 40 casos de este tipo, estas lesiones representan la mayoría de los pacientes que atendimos durante este periodo”, afirma Dionkounda.

En 2025, el hospital de Tabarre de MSF ingresó a 686 pacientes heridos por la violencia, de los cuales casi el 90% presentaba heridas de bala. Entre las víctimas de disparos, 193 eran mujeres y 47 eran niños y niñas menores de 14 años. La tendencia no muestra signos de remitir: solo el 6 de enero, MSF recibió a ocho pacientes con heridas de bala en un solo día, lo que subraya la persistencia e intensidad de la violencia en la capital.

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