Cada día vemos las consecuencias de las restricciones a la entrada de suministros médicos en Gaza

Nuestros equipos trabajan arduamente para seguir brindando atención médica, pero están bajo una presión inmensa.

Quirófano dentro de un hospital de campaña móvil en Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, febrero de 2026.
Quirófano dentro de un hospital de campaña móvil en Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, febrero de 2026. © Craig Kenzie/MSF

Cada día, en nuestros hospitales y clínicas en Gaza, Palestina, vemos las consecuencias de las restricciones a la entrada de suministros médicos. Las necesidades son enormes, pero la ayuda que llega es insuficiente porque las autoridades israelíes la bloquean. A las afueras de Gaza, hay camiones con alimentos y medicinas esperando, pero están bloqueados. Médicos Sin Fronteras (MSF) no hemos podido introducir suministros desde el 1 de enero de 2026.

 

Campos improvisados ​​para personas desplazadas cerca de un hospital de campaña móvil en Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, marzo de 2026.
Campos improvisados ​​para personas desplazadas cerca de un hospital de campaña móvil en Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, marzo de 2026. © Craig Kenzie/MSF[/caption]

 

La Dra. Randa Abu El-Khair Masoud es asesora médica de MSF en Gaza, y describe la enorme presión que las restricciones a la entrada de suministros médicos han ejercido sobre los equipos de MSF que brindan atención a los pacientes.

Actualmente, nos enfrentamos a una grave escasez de medicamentos para enfermedades no transmisibles (ENT). Casi el 50% de nuestros medicamentos esenciales para enfermedades crónicas presentan niveles críticamente bajos, incluyendo medicamentos para la diabetes, la hipertensión, la tiroides, el asma y otras enfermedades respiratorias. Esta escasez pone en riesgo nuestra capacidad para brindar atención esencial a quienes padecen enfermedades crónicas. Ya hemos tenido que suspender la admisión de nuevos pacientes a nuestros servicios de ENT, limitando la atención y la dispensación de medicamentos únicamente a nuestro grupo actual de pacientes. Esta falta de atención adecuada provocará muertes evitables entre los pacientes que sufren enfermedades crónicas.

También estamos observando escasez de materiales de curación en nuestros centros médicos, como gasas y compresas. Esta escasez afectará a todas nuestras actividades relacionadas con el cuidado de heridas, especialmente en nuestro hospital de campaña, donde proporcionamos apósitos para cuidados postoperatorios, cirugías y heridas traumáticas. Disponer de suficientes apósitos es fundamental para evitar heridas o quemaduras infectadas. En promedio, en nuestro hospital de Deir Al-Balah, recibimos a más de 100 pacientes que requieren apósitos en el departamento de consultas externas y admitimos hasta 30 pacientes con quemaduras cada día. 

Durante el bloqueo total, entre agosto y septiembre de 2025, tuvimos que recurrir al uso de gasas no estériles, que el equipo intentó esterilizar por lotes. Este procedimiento no es óptimo, ya que conlleva riesgo de infección y se utiliza como último recurso. Ahora, nos encontramos nuevamente en esta situación. Si bien hemos podido obtener algunos suministros limitados de compresas de otras instalaciones de MSF, estos suministros no son una opción sostenible cuando no hay suficientes existencias en los hospitales.

 

El equipo de atención de heridas a domicilio se traslada a la oficina del PHCC. Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, febrero de 2026.
El equipo de atención de heridas a domicilio se traslada a la oficina del PHCC. Deir Al-Balah. Gaza, Palestina, febrero de 2026. © Craig Kenzie/MSF[/caption]

 

Otro impacto crítico de estas restricciones es la escasez de equipos médicos. No hemos podido adquirir ningún equipo nuevo desde principios de año, lo que está generando una enorme presión sobre nuestros equipos y actividades. Por ejemplo, hace dos semanas, durante una cirugía a un niño de dos años, tuvimos un incidente con el taladro óseo, que no funcionaba. Era el único que teníamos en el hospital. El equipo tuvo que buscar uno de repuesto en otro hospital, lo que provocó un retraso en la cirugía y estrés para el personal.

Dado que no podemos importar suministros ni repuestos, el mal funcionamiento de los equipos puede obligarnos a posponer o suspender cirugías. Estas demoras y suspensiones pueden tener graves consecuencias para los pacientes y su recuperación, llegando incluso a provocar una discapacidad o el empeoramiento de una ya existente. Actualmente, dependemos completamente del equipo que ya tenemos en Gaza, el cual se ha utilizado durante mucho tiempo. Debido a la gran demanda y al uso intensivo, estamos observando un aumento en el mal funcionamiento de los equipos. 

Nuestros equipos trabajan arduamente para seguir brindando atención médica, pero están bajo una presión inmensa. La dedicación de nuestros equipos y las soluciones de último recurso no pueden reemplazar la entrada estable y sin obstáculos de suministros. Necesitamos suministros y equipos médicos en Gaza de inmediato.

 

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