Cambian las necesidades médicas de la población siria que regresa a sus ciudades de origen

Lo que antes se atendía a través de clínicas en campos y puestos de salud humanitarios en el noroeste de Siria, ahora surge en barrios rurales y urbanos que luchan por recuperarse de años de conflicto y falta de inversión

En Siria, los efectos de la guerra son testimonio de un sangriento conflicto que duró catorce años, mientras la gente intenta reconstruir sus vidas. Ciudad de Homs, barrio de Al-Khalediyah, diciembre de 2025
En Siria, los efectos de la guerra son testimonio de un sangriento conflicto que duró catorce años, mientras la gente intenta reconstruir sus vidas. Ciudad de Homs, Siria, diciembre de 2025. © Zahra Shoukat/MSF

Tras años de desplazamiento, población siria comienza a regresar a sus ciudades de origen, decididas a reconstruir sus vidas entre las ruinas de la guerra. Pero a medida que cambian los patrones de desplazamiento, también cambian las necesidades médicas de las comunidades que se enfrentan a la falta de servicios de salud funcionales.

 

Una enfermera de MSF camina, reflexionando sobre la extensa destrucción en el barrio de Al-Khalediya, en la ciudad de Homs. La destrucción es testimonio de una guerra sangrienta que duró catorce años.
Una enfermero de MSF camina, sobre la extensa destrucción en el barrio de Al-Khalediya, en la ciudad de Homs, Siria. © Zahra Shoukat/MSF[/caption]

 

Lo que antes se atendía principalmente a través de clínicas en campos y puestos de salud humanitarios en el noroeste de Siria, ahora surge en barrios rurales y urbanos que aún luchan por recuperarse de años de conflicto y falta de inversión. El desplazamiento de personas no es solo un regreso a casa; trae consigo enfermedades crónicas, tratamientos interrumpidos, necesidades urgentes de salud materna, traumas psicológicos y una profunda vulnerabilidad económica para ciudades con sistemas de salud frágiles y con recursos insuficientes.

A medida que más personas regresan a casa, la carga se traslada progresivamente de los servicios temporales de los campos a las instalaciones urbanas permanentes, lo que exige nuevos enfoques sobre cómo y dónde brindar atención médica. “Al día siguiente de la liberación, regresé a casa”, cuenta Aisha, una madre que visita el Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) de Khalediya, apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF), en Homs. “Fui a ver qué quedaba; estaba muy dañado. Intenté reparar lo que pude y desde entonces vivo aquí”.

“En aquel entonces [durante la guerra], caían proyectiles y se producían masacres en Khalediya”, continúa. “Había francotiradores y nuestros hijos no podían ir a la escuela. A veces ni siquiera podíamos conseguir pan… Puede que no pueda darles todo a mis hijos”. En Homs, barrios enteros han quedado gravemente destruidos tras años de conflicto, y el barrio que rodea el CAPS de Khalediya sigue lleno de escombros y edificios dañados. A pesar de la devastación, las familias están regresando poco a poco, decididas a reconstruir sus vidas desde cero. Muchas se están mudando a casas que solo han sido reparadas parcialmente o que aún están muy dañadas, simplemente porque no tienen otro lugar adonde ir. Algunos residentes han comenzado a vivir en edificios que aún presentan problemas estructurales, exponiéndose a sí mismos y a sus hijos a graves riesgos. Sin embargo, el deseo de regresar a casa y recuperar la normalidad es más fuerte que el miedo a estos peligros.

 

Una enfermera de la sala de urgencias del Centro de Atención Primaria de Salud Al-AL-Khalediyah realiza una cura rutinaria a uno de los pacientes que acuden al centro.
Un enfermero de la sala de urgencias del Centro de Atención Primaria de Salud Al-AL-Khalediyah realiza una cura rutinaria a uno de los pacientes que acuden al centro. © Zahra Shoukat/MSF[/caption]

 

A medida que más personas regresan, las señales de vida reaparecen lentamente en la comunidad. Las calles que antes estaban vacías vuelven a estar transitadas y los vecinos se reencuentran. No obstante, una recuperación económica significativa aún está lejos. La mayoría de las familias carecen de ingresos estables y luchan por cubrir incluso sus necesidades básicas.

Para lamayoría, la vida cotidiana se ha convertido en una serie de decisiones difíciles. Los recursos limitados obligan a las familias a priorizar una necesidad urgente sobre otra; por ejemplo, deben decidir si pagar la consulta médica de un hijo enfermo o gastar el dinero en reparar las ventanas y puertas rotas de sus casas.

Estas decisiones muestran la dura realidad que enfrentan los residentes que intentan reconstruir sus vidas en un barrio aún marcado por las cicatrices del conflicto.

Las necesidades de atención médica no solo están cambiando, sino que se están volviendo más complejas.
Durante los años de desplazamiento, particularmente en los campos alrededor de Idlib, los servicios de salud se diseñaron principalmente para atender afecciones agudas, brotes de enfermedades transmisibles, atención materna de emergencia y otras necesidades inmediatas a través de respuestas humanitarias a corto plazo.

Ahora, a medida que las personas se reasentan en áreas urbanas como Homs, los desafíos de salud que enfrentan se vuelven más complejos y a largo plazo. Años de atención médica interrumpida han dejado a muchos retornados viviendo con enfermedades no transmisibles sin controlar, como hipertensión y diabetes. Otros lidian con lesiones no tratadas, discapacidades y los efectos psicológicos duraderos del conflicto y el desplazamiento.

 

Las fotografías muestran tiendas de campaña desgastadas de personas desplazadas en los campamentos de la gobernación de Idlib, donde estas tiendas han resistido muchos años de dureza sin ser reemplazadas ni reforzadas con materiales más duraderos y adecuados para vivir.
Tiendas de campaña desgastadas de personas desplazadas en los campos de la gobernación de Idlib, Siria. © Zahra Shoukat/MSF[/caption]

 

Al mismo tiempo, las familias intentan reconstruir rutinas básicas de salud. Los niños y niñas a menudo necesitan vacunas de recuperación y apoyo nutricional después de años de servicios interrumpidos, mientras que las mujeres embarazadas necesitan atención constante durante el embarazo y después del parto, a la que era difícil acceder durante el desplazamiento.

Esta realidad cambiante exige un cambio fundamental en la forma en que se presta la atención médica, uno que se alinee con la estrategia integral del gobierno para el país mientras la implementación se va concretando gradualmente. Sin embargo, los sistemas de salud locales, ya sobrecargados por años de conflicto y destrucción, a menudo no están completamente equipados para absorber esta demanda creciente y cada vez más compleja.

A medida que más personas regresan a sus hogares, la falta de servicios de salud funcionales en muchas de estas áreas se está convirtiendo en uno de los desafíos más críticos para el frágil sistema de salud de Siria.

“Nos desplazaron a la fuerza de nuestros hogares, contra nuestra voluntad, y terminamos en Idlib”, dice Tareq Aeshro, un retornado de la zona rural de Homs. “Vivíamos en tiendas de campaña en un terreno montañoso. Muchas familias habían sido desplazadas allí antes que nosotros. Vivimos en esas condiciones durante ocho años. Algunas personas se quedaron incluso más tiempo: 10 años, otras 12”.

 

Según una receta emitida por uno de los médicos del centro, el distribuidor de medicamentos del Centro de Atención Primaria de Salud AL-Khalediyah, apoyado por MSF, entrega la medicación a un paciente que visita el centro.
Entrega de medicamentos en el Centro de Atención Primaria de Salud AL-Khalediyah, apoyado por MSF. © Zahra Shoukat/MSF[/caption]

 

De los campos de Idlib a Homs: las actividades médicas de MSF

Durante más de una década, MSF ha brindado asistencia médica y humanitaria a comunidades desplazadas en campos como Termanin y Kafr Boni, así como en centros de salud en Idlib y el noroeste de Siria.

Mediante clínicas móviles en campos de personas desplazadas y zonas remotas, nuestros equipos y socios proporcionaron consultas de atención primaria, servicios de salud materna y reproductiva, tratamiento para enfermedades infecciosas y atención para afecciones crónicas como la diabetes y la hipertensión. MSF también apoyamos actividades de vacunación, atención de salud mental y derivaciones para pacientes que requerían tratamiento especializado. Durante los brotes de enfermedades y los terremotos de 2023,

MSF respondimos con suministros médicos de emergencia, atención traumatológica y apoyo logístico a centros de salud sobrecargados.

De enero de 2024 a febrero de 2026, MSF apoyamos el Hospital Materno Infantil Al Kindy y los centros de atención primaria de los campos de Termanin y Kafr Boni, y Mashhad Ruhin. Nuestros equipos han proporcionado 59,918 consultas pediátricas ambulatorias, 29,413 consultas de urgencias y 6,051 sesiones individuales y 4,512 grupales de salud mental, además de crear espacios seguros para que niños, niñas  y familias accedan a apoyo médico y psicosocial.

Los equipos de MSF continúan colaborando con la Dirección de Salud en Idlib para brindar atención especializada en centros de atención primaria y secundaria, incluyendo el Hospital de Quemados Atmeh, el Hospital Salqin, el Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) de Abu Adh Dhuhur, el CAPS y la clínica de Maasaran, y la clínica de enfermedades no transmisibles de Tal Al Karam. Este apoyo incluye el intercambio de conocimientos con los equipos de la Dirección de Salud, la prestación de asistencia técnica y médica, y la gestión y rehabilitación de partes de estas instalaciones.

 

En Siria, los efectos de la guerra son testimonio de un sangriento conflicto que duró catorce años, mientras la gente intenta reconstruir sus vidas. Ciudad de Homs, barrio de Al-Khalediyah, diciembre de 2025
En Siria, los efectos de la guerra son testimonio de un sangriento conflicto que duró catorce años, mientras la gente intenta reconstruir sus vidas. Ciudad de Homs, Siria, diciembre de 2025. © Zahra Shoukat/MSF[/caption]

 

Para comprender mejor las necesidades emergentes y las deficiencias en los servicios en Siria, MSF realizamos una evaluación en diferentes gobernaciones y adaptamos y ampliamos nuestras actividades en función de los resultados. Actualmente, MSF trabajamos en 12 de las 14 gobernaciones, apoyamos a las comunidades en transición del desplazamiento al retorno. Al fortalecer los servicios de salud en las zonas de retorno, MSF busca ayudar a las comunidades a recuperar el acceso a una atención médica constante mientras reconstruyen sus hogares y retoman su vida cotidiana. En julio de 2025, MSF comenzamos a brindar apoyo al Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) de Khalediya en colaboración con el Ministerio de Salud de Siria. Este centro ahora brinda una variedad de servicios esenciales para las familias que regresan, incluyendo consultas pediátricas, atención de emergencia, servicios de atención materno infantil, apoyo psicosocial y de salud mental, y acceso a medicamentos esenciales. Además, fortalece el único centro de enfermedades sanguíneas y banco de sangre en Homs mediante capacitación, mejoras de infraestructura y apoyo para la calidad de la atención.

Desde julio de 2025, los equipos de MSF en el CAPS de Khalediya, en colaboración con la Dirección de Salud de Homs, han brindado más de 6930 consultas pediátricas, 3678 consultas de urgencias y 248 sesiones individuales y grupales de salud mental, apoyando a niños y familias con atención médica y psicológica esencial.

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