Cisjordania: Mientras el mundo mira hacia otro lado, las tierras palestinas desaparecen

La violencia generalizada y multifacética ha transformado la vida de los palestinos; la sensación de amenaza existencial refleja una realidad más amplia que se desarrolla en Cisjordania.

El equipo de MSF Hebron se dirige a evaluar a una familia que fue atacada por colonos israelíes en Shi'b al-Butum, al sur de Cisjordania.
El equipo de MSF en Hebrón se dirige a evaluar a una familia que fue atacada por colonos israelíes en Shi'b al-Butum, al sur de Cisjordania. Septiembre de 2025. © Oday Alshobaki/MSF

“Los militares suelen llegar de noche; los soldados invaden el barrio, irrumpen en nuestras casas, destruyen nuestras propiedades y arrestan a la gente en masa. Nuestras casas están siendo confiscadas y demolidas”, dice Sari Ahmad de Al Fakhiet en Masafer Yatta, Cisjordania. “Y los ataques de los colonos se han vuelto más brutales y mortíferos. La mayoría están armados y disparan a matar”.

Sari, que padece diabetes, recibió tratamiento de Médicos Sin Fronteras (MSF) hasta enero; sin embargo, debido al aumento de la violencia y las restricciones de movimiento, nuestros equipos ya no pueden acceder a decenas de personas necesitadas en la zona.

 

"Un colono me dio un golpe en la cabeza con un palo. Casi pierdo el conocimiento y me llevaron al hospital. Sin embargo, no se tomó ninguna medida contra él", Ahmed Al-Hadhlin, en um Al-Kheir.
“Un colono me dio un golpe en la cabeza con un palo. Casi pierdo el conocimiento y me llevaron al hospital. Sin embargo, no se tomó ninguna medida contra él”, Ahmed Al-Hadhlin, en um Al-Kheir. Septiembre de 2025. © Oday Alshobaki/MSF[/caption]

 

En las últimas semanas, la dramática escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha añadido una nueva capa de violencia y miedo en toda Cisjordania. “Cuando empiezan a sonar las sirenas, nos reunimos en el pasillo de nuestra casa, lejos de las ventanas. A lo lejos, las explosiones resuenan en las colinas mientras los misiles interceptores alcanzan los proyectiles”, cuenta Yasmin Mohammad, trabajadora de salud comunitaria de MSF en Hebrón. A diferencia de las ciudades israelíes, donde abundan los refugios y los sistemas de alerta, la mayoría de la población palestina en Cisjordania no tienen acceso a refugios ni espacios protegidos. Cuando caen escombros, las familias no tienen más remedio que quedarse dentro y esperar.

Mientras el mundo centra su atención en los misiles, las fuerzas israelíes han intensificado sus operaciones militares en Cisjordania. La mayoría de los puestos de control permanecen cerrados, lo que significa que para la mayoría de la gente las actividades cotidianas normales ahora consumen aún más tiempo, a veces son imposibles, y conllevan el riesgo de sufrir lesiones o la muerte por ataques israelíes no provocados.

“Sentimos que el espacio en el que podemos vivir, movernos y construir nuestras vidas se está reduciendo, mientras el mundo mira hacia otro lado”.

– Yasmin Mohammad, trabajadora de salud comunitaria de MSF en Hebrón.

 

La violencia de los colonos israelíes ha aumentado en varias zonas de Cisjordania. Los residentes denuncian que colonos entran en aldeas o tierras de cultivo palestinas portando armas, y que atacan a palestinos en sus coches mientras se desplazan.

 

Los residentes de la comunidad de Al Majaz acuden a la clínica MSF, que ofrece servicios de atención primaria en la zona.
Los residentes de la comunidad de Al Majaz acuden a la clínica MSF, que ofrece servicios de atención primaria en la zona. Septiembre de 2025. © Oday Alshobaki/MSF[/caption]

 

La violencia y el miedo marcan la vida en Cisjordania

Entre el 7 de octubre de 2023 y el 7 de marzo de 2026, 1,071 palestinos, entre ellos 233 niños y niñas, han sido asesinados en la Cisjordania ocupada y Jerusalén, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). Once de ellos fueron asesinados por colonos solo este año. “Es impactante y profundamente perturbador”, afirma Salam Yousef, miembro del personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Cisjordania.

“Atacan y matan a las personas sin consecuencias; sentimos que no hay justicia para nosotros, que nuestras vidas no importan”, añade Yousef. “La semana pasada, las fuerzas israelíes dispararon contra una familia de seis personas que regresaba a casa en coche. Solo dos de los hijos varones sobrevivieron; ahora son huérfanos: su familia fue asesinada delante de ellos; sus hermanos tenían siete y cinco años”.

La violencia generalizada y multifacética ha transformado la vida de los palestinos; la sensación de amenaza existencial refleja una realidad más amplia que se desarrolla en Cisjordania. “Estos acontecimientos parecen más que una serie de incidentes aislados; se trata de una transformación lenta pero significativa, en la que, paso a paso, las fuerzas israelíes y los colonos se están apoderando del territorio”, afirma Salam Yousef. “Es aterrador porque no tenemos control y al mundo parece no importarle lo que nos sucede”.

“Si el mundo sigue mirando hacia otro lado, la reducción de las tierras palestinas no se detendrá. Simplemente continuará —puesto de control tras puesto de control, carretera tras carretera, casa tras casa— hasta que una realidad que antes parecía temporal se convierta en permanente”.

 

El equipo de MSF Hebron se dirige a evaluar a una familia que fue atacada por colonos israelíes en Shi'b al-Butum, al sur de Cisjordania.
El equipo de MSF en Hebrón se dirige a evaluar a una familia que fue atacada por colonos israelíes en Shi’b al-Butum, al sur de Cisjordania. Septiembre de 2025. © Oday Alshobaki/MSF[/caption]

 

“Nuestras vidas y sueños están en suspenso”

“El impacto psicológico de este entorno es inmenso”, declara Elsa Salvatore, psicoterapeuta de MSF en Nablus. “No se trata solo de la violencia física de los ataques de los colonos o de lo que ocurre en los puestos de control. En nuestras sesiones, la gente suele hablar de la humillación que sufren a diario y de la constante incertidumbre. Se vuelven hipervigilantes, incapaces de dormir, siempre esperando que ocurra algo malo. La mayoría ha dejado de hacer planes. La mayoría sufre síntomas relacionados con el trastorno de estrés postraumático (TEPT), aunque el término TEPT no lo describe con precisión, ya que no han superado la experiencia traumática, sino que aún la viven, experimentando trauma e incertidumbre de forma continua”, afirma.

En estos tiempos, cuando la violencia, la inseguridad y las restricciones a la vida cotidiana se extienden cada vez más por Cisjordania, es vital que la población tenga acceso a la atención médica. Sin embargo, en realidad ocurre todo lo contrario: el acceso a la atención médica está bloqueado o gravemente obstaculizado.

En ciertas regiones, como Masafer Yatta, al sur de Hebrón, las ONG tienen prohibido brindar apoyo humanitario esencial, ya que gran parte de la zona está designada como zona militar y la circulación está fuertemente restringida por las fuerzas israelíes. En consecuencia, hemos tenido que reducir el número de nuestras clínicas móviles en la zona de 17 a tan solo 5 desde septiembre de 2025; los pacientes se ven privados incluso de la atención médica más básica servicios.

“Nos sentimos abandonados y olvidados. Ya nadie viene a ayudarnos. Cuando enfermamos, no nos queda más remedio que caminar kilómetros. A veces, simplemente nos quedamos y soportamos el dolor”.

–  Residente de Masafer Yatta.

 

Reema*, 13 años, Masafer Yatta, Cisjordania, Palestina Muestra un dibujo del día que demolieron su casa. "Salimos de la escuela y, oí a gente hablando de que demolían una casa. Ni por un momento pensé que pudiera ser la nuestra".
Reema*, 13 años, Masafer Yatta, Cisjordania, Palestina
Muestra un dibujo del día que demolieron su casa. “Salimos de la escuela y, oí a gente hablando de que demolían una casa. Ni por un momento pensé que pudiera ser la nuestra”. © Oday Alshobaki/MSF[/caption]

 

Las mayores necesidades requieren más acceso, no menos

Las nuevas y restrictivas normas de Israel amenazan con reducir drásticamente esta ayuda, que ya es insuficiente. Dado que MSF es una de las 37 ONG cuyo registro no fue renovado por las autoridades israelíes a partir del 1 de marzo de 2026, nuestro personal internacional tuvo que abandonar los Territorios Palestinos Ocupados. Si bien nuestros colegas palestinos continúan brindando atención médica, el futuro de nuestros proyectos en Cisjordania y la Franja de Gaza es incierto. En Nablus, Jenin y Tulkarem, nuestras actividades también se han reducido significativamente debido a problemas de seguridad y a los nuevos obstáculos administrativos impuestos desde el 1 de marzo.

“Me asusta y me siento desesperanzado ante la idea de que los servicios de MSF puedan dejar de existir”, dice uno de nuestros pacientes de salud mental en Nablus.

Nuestros equipos se esfuerzan por brindar sesiones psicosociales en línea, pero esto no brinda el mismo apoyo que la atención presencial. Resulta especialmente difícil para las sobrevivientes de violencia sexual, las familias de bajos recursos con barreras de telecomunicaciones y los pacientes con trastornos psiquiátricos crónicos, como la psicosis.
El acceso a la atención médica es una necesidad humana fundamental y un pilar de la resiliencia comunitaria. Cuando los sistemas de salud se fragmentan, la atención preventiva disminuye, las enfermedades crónicas empeoran y las comunidades se vuelven más vulnerables. En medio de la actual catástrofe humanitaria en los Territorios Palestinos Ocupados, MSF continuará brindando atención médica el mayor tiempo posible, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance.

Lo que está ocurriendo hoy en Cisjordania no es inevitable ni invisible. El derecho internacional humanitario es claro: como potencia ocupante, Israel tiene la responsabilidad legal de garantizar la protección de la población civil y facilitar el acceso a la atención médica esencial. La realidad es muy distinta. Las condiciones de vida de la pobalción palestina en Cisjordania son peligrosas y manifiestamente inhumanas. “Solo queremos vivir seguros, criar a nuestros hijos e hijas sin miedo y ser tratados con dignidad”, concluye Salam Yousef.

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