Continúan nuestras evaluaciones tras el ciclón Batsirai en Madagascar

El ciclón tropical Batsirai azotó Madagascar el 5 de febrero. De acuerdo con la Oficina Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (BNGRC), el balance inicial es de 94 muertes y 116,000 personas afectadas, pero estas cifras son provisionales ya que muchas zonas siguen siendo inaccesibles.

El ciclón tropical Batsirai azotó Madagascar el 5 de febrero. De acuerdo con la Oficina Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (BNGRC), el balance inicial es de 94 muertes y 116,000 personas afectadas, pero estas cifras son provisionales ya que muchas zonas siguen siendo inaccesibles. 

A principios de esta semana, dos equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) visitaron las zonas afectadas para evaluar las necesidades y organizar nuestra respuesta. En Fianarantsoa, 25 estructuras sanitarias resultaron dañadas por el paso de Batsirai, parte de la ciudad es completamente inaccesible después del derrumbe de un puente. En esta zona, la población podría no tener acceso a los servicios de salud en las siguientes semanas.

Continuando hacia este, en dirección al punto de impacto del ciclón, nuestros equipos vieron los daños causados por los fuertes vientos del ciclón. “El estado de las carreteras va empeorando a medida que avanzamos, y muchas de ellas aún están siendo despejadas. Los caminos son inestables, a veces con un agujero profundo debajo del asfalto, que pueden derrumbarse en cualquier momento”, explicó Joaquin Noterdaeme, coordinador de logística de MSF. 

 

 

Mananjary, una ciudad afectada por el ciclón, está en gran parte destruida. “El hospital ya no funciona, cinco centros de salud están completamente destruidos en la zona y los techos de otras 35 estructuras han volado. Las y los pacientes del hospital han sido evacuados a una clínica abierta de emergencias”, continua Joaquin Noterdaeme. 

El acceso a Nosy Varika, una ciudad costera a unos 100 km al norte de Mananjary, es muy difícil por la subida de las aguas y los caminos bloqueados, retrasando la llegada de los equipos de rescate. El hospital estaba destruido y la ciudad seguía sin electricidad cuando el equipo de MSF llegó al lugar. En cuanto a las áreas más remotas, se deben implementar otros medios para continuar con las evaluaciones. “Saldremos en lancha rápida para llegar a ciertos centros de salud que son inaccesible por carretera, mientras que a otras regiones solo se puede llegar en moto”.

 

 

Un convoy de MSF cargado con productos de higiene que pasaba por el norte de Nosy Varika tuvo que embarcar tres veces para cruzar las carreteras inundadas y finalmente llegar a Masomeloka el 10 de febrero. La farmacia del pueblo se inundó y el centro de salud se vio afectado por la subida de las aguas. Los equipos también vieron muchos daños en los campos y en los árboles frutales, lo que generó temor sobre las consecuencias en el acceso a los alimentos. 

“En las zonas de difícil acceso ya se ha observado un aumento en el precio del arroz, lo que puede llevar a empeorar de la situación alimentaria sino se hace nada”, concluyó Joaquin Noterdaeme. “la subida y el estancamiento del agua nos hacen temer brotes de malaria en las próximas semanas. Además, ya estamos viendo informes de un incremento en el número de casos de diarrea e infecciones respiratorias”. Las consecuencias medicas de las inundaciones y la destrucción generalizada ya son tangibles. 

 

 

En esta etapa, realizamos evaluaciones en las zonas más remotas y los detalles de las actividades aún están por definir. Estamos enfocando nuestra respuesta en brindar apoyo médico en las zonas afectadas, en coordinación con otras organizaciones que ya están en el terreno. Se espera la llegada de medicamentos y equipos adicionales en los próximos días.

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