Después de años de conflicto, las personas desplazadas luchan por regresar a sus hogares en Bria

Chancela Tchaga está con su hijo Ezéchiel, frente a su casa reconstruida en RCA
Chancela Tchaga está con su hijo Ezéchiel, frente a su casa reconstruida. República Centroafricana, septiembre de 2022. © MSF/Laora Vigourt

Las sucesivas olas de violencia en la República Centroafricana (RCA) han obligado a las personas a huir de sus hogares, dejando todo atrás. Siguen sufriendo los efectos adversos de años de conflicto armado. En Bria, donde se ubica el campo de personas internamente desplazadas más grande del país, muchas de ellas luchan por regresar a sus hogares y reconstruir las vidas que dejaron después del estallido de la violencia en 2016.

Más de un millón de personas centroafricanas son refugiadas o están desplazadas internamente. La inseguridad, la falta de dinero y las disputas por la tierra son algunos de los muchos obstáculos a los que se enfrentan para regresar a sus hogares de forma segura y duradera.  Si bien las fuerzas armadas centroafricanas, apoyadas por sus fuerzas aliadas, han recuperado el control de las principales ciudades, los enfrentamientos regulares alrededor de aldeas remotas hacen que las condiciones de vida sean precarias tanto para las personas locales como para las desplazadas. 

Actualmente hay más de 36,000 personas en el campo PK3, donde viven personas desplazadas, situado a tres kilómetros de Bria. 

 

Seis años después, las perspectivas siguen siendo limitadas 

Casi todas las personas en PK3 lo han perdido todo. Sus casas y campos fueron destruidos y sus pertenencias saqueadas. Volver a casa después de tantos años es un reto. 

Personas desplazadas regresan a casa en Bria, RCA
Diane Yassigbaga Ida está con sus cinco hijos frente a su casa en PK3. República Centroafricana, septiembre de 2022.
© Laora Vigourt/MSF

 

“Huí con mi esposo y nuestros tres hijos en 2016”, comenta Diane. “Los otros dos nacieron en el campo. Cuidarlos es difícil porque la vida aquí es dura y mi esposo, que es un conductor de mototaxi, no gana lo suficiente para llegar a fin de mes. No podemos volver a Bria. Nuestra casa ha desaparecido y no tenemos el dinero para empezar de nuevo”, concluye.

La gran mayoría de las personas en la región trabajan la tierra o en las minas, que a menudo están controladas por hombres armados y son inaccesibles. Después de haber sido desplazadas durante años con pocas posibilidades de obtener ingresos regulares y adecuados, las familias no pueden permitirse reconstruir una casa. 

 

Las necesidades siguen siendo elevadas en Bria 

Las personas siguen soportando condiciones de vida extremadamente duras en PK3, que no disponen de acceso suficiente al agua potable, saneamiento, alimentos, educación y atención médica. Algunas sufren también trastornos psicosomáticos y estrés postraumático.

“El conflicto, que ha afectado especialmente a esta región, ha dejado a las comunidades sin medios para cubrir las necesidades más básicas y los servicios de salud siguen siendo inadecuados y de difícil acceso”, explica Ange Francelin Ble, coordinadora de proyectos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Bria. 

Nuestros equipos han estado gestionando una clínica pediátrica en Bria desde 2017, proporcionando más de 250,000 consultas pediátricas a menores de 15 años. También estamos trabajando con el Ministerio de Salud en el hospital de Bria, a donde se derivan los casos graves. 

Este año hemos brindado 29,967 consultas en el campo. Más del 70 % han sido por malaria, una enfermedad a la que nuestros equipos le ponen especial atención al tratarse de la principal causa de muerte en niñas y niños menores de cinco años. 

 

Un cauteloso regreso 

Desde mayo de 2022, algunas familias han podido regresar a sus antiguos barrios a través de un plan piloto operado por la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y sus diversos socios.

“Nuestras vidas no son tan diferentes de lo que eran en el campo. Pero, nos sentimos más cómodos y seguros en nuestro hogar “, comenta Chancela. “Los niños tienen un gran espacio para jugar y podemos atender su educación. Ese no fue siempre el caso en el campo porque no había privacidad”, concluye. 

Retorno a casa de personas desplazadas en Bria - RCA
Chancela Tchaga junto a Ezéchiel, uno de sus cuatro hijos, fuera de su casa recién construida. República Centroafricana, septiembre de 2022.
© Laora Vigourt/MSF

“Algunas personas están empezando a abandonar los campos, pero esta es una zona que ha sufrido años de inseguridad crónica y desplazamientos de población. Las condiciones de vida en Bria y sus alrededores siguen siendo desafiantes e impredecibles“, explica Ricardo Fernández Sánchez, jefe de misión de MSF en la República Centroafricana.
 

La situación en Bria es un triste reflejo de lo que está sucediendo en todo el país. La inestabilidad, las tensiones y la violencia crónica continúan en la República Centroafricana, lejos de la atención de los medios de comunicación. 

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