El conflicto en el Alto Nilo impide la ayuda humanitaria a miles de personas afectadas por las inundaciones

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Los equipos de divulgación de MSF llevan a cabo actividades médicas en el Alto Nilo
Los equipos de divulgación de MSF llevan a realizan médicas en el Alto Nilo. ©Scott Hamilton/MSF

El violento conflicto entre facciones armadas en el Alto Nilo y en Gran Fangak, ubicado en el norte de Sudán del Sur, ha provocado la muerte y heridas graves a cientos de personas, y ha desplazado a decenas de miles de sus hogares durante los últimos dos meses.  

Las catastróficas inundaciones y la imposibilidad de acceso de las organizaciones humanitarias para entregar ayuda esencial y vital a las personas han hecho que la situación sea aún más grave. Médicos Sin Fronteras (MSF), hace un llamado a todos los grupos armados involucrados en los combates para que dejen de atacar a la población civil y garanticen el acceso de la ayuda humanitaria para que las organizaciones puedan brindar asistencia a los civiles que la necesitan con urgencia. 

Los combates iniciales comenzaron en los condados de Panyikang y Fangak en julio, pero se intensificaron a mediados de agosto. En septiembre, los grupos armados atacaron intencionalmente un campo para personas desplazadas improvisado en Adidhiang, donde la mayoría de las mujeres, niñas y niños pequeños habían buscado refugio.  

Personal de MSF distribuye NFI´s a la población desplazada
El personal de MSF distribuye cubos, bidones, jabón, ollas, láminas de plástico, cuerdas y mosquiteras a la población desplazada por el conflicto en el estado del Alto Nilo, en Sudán del Sur. ©Esperanza Santos/MSF

 

Varias personas murieron en el ataque y muchas más se ahogaron en las aguas de la inundación mientras intentaban escapar. Los recientes enfrentamientos en los condados de Diel y Fashoda han provocado miles de nuevos desplazamientos. Algunas de las personas que huyeron dijeron que pasaron hasta una semana caminando a través de los pantanos, a menudo llevando a adultos mayores, niñas y niños pequeños en balsas improvisadas con láminas de plástico, para llegar a los distintos campos para personas desplazadas.  

“Las personas están siendo asesinadas de las maneras más horribles. ¿Por qué matan así a las personas? Todos somos civiles”, dijo Peter, quien escapó de un ataque en su aldea hace solo unos días. “No podemos volver porque no sabemos si vendrán de nuevo por nosotros. En un segundo lo hemos perdido todo”.  

El sitio de Protección de Civiles (PoC) en Malakal está siendo sobrepoblado con nuevas llegadas, con más de 18,000 personas que buscan seguridad en el campo. Antes de esto, el PoC albergaba alrededor de 34,000 personas, y el repentino aumento de la población está llevando los servicios al límite. El hospital que opera MSF en el PoC ha visto un fuerte aumento en las consultas a la sala de emergencias, incluidas las víctimas de la violencia. 

El equipo médico de MSF de Malakal realiza actividades de divulgación en Alto Nilo
Equipo médico de MSF de Malakal realiza actividades de divulgación en Alto Nilo, Sudán del Sur. ©Scott Hamilton/MSF

 

Otras 25,000 personas han huido al sur, a Old Fangak. Hasta el momento, el hospital de Médicos Sin Fronteras en Old Fangak ha recibido 71 pacientes heridos, algunos de los cuales llegaron con infecciones después de haber tardado hasta una semana en llegar al hospital debido a la inseguridad y las inundaciones. Sin embargo, las emergencias médicas deben derivarse a Malakal, donde hay capacidad quirúrgica.  

Durante la temporada de lluvias, esto suele requerir el transporte de las y los pacientes a lo largo del río Nilo Blanco, ya que las inundaciones impiden que los aviones puedan aterrizar en Old Fangak, pero la inseguridad a lo largo del Nilo está haciendo que esto sea imposible. 

“El último movimiento que pudimos hacer en el río Nilo Blanco fue a finales de agosto. Esto está afectando nuestra capacidad de mantener incluso los servicios regulares en nuestro hospital en Old Fangak, ya que los suministros de medicamentos, combustible y alimentos para el hospital también se transportan en barcazas a lo largo del río”, comenta Aline Serin, jefa de misión de MSF en Sudán del Sur. “Sin garantías de un paso seguro, no está claro cuándo se podrá reanudar el próximo movimiento”. 

Hombre huyendo del conflicto en el Alto Nilo utilizando una balsa improvisada
Las personas desplazadas por el conflicto en el estado del Alto Nilo utilizan láminas de plástico como balsas improvisadas para atravesar las aguas en busca de seguridad. ©Irene Isaacs/MSF

 

Toda la zona al norte de Jonglei y Panyikang está completamente inundada. A medida que la población abandona sus hogares en busca de seguridad, las pequeñas porciones de tierra seca se están sobrepoblando, creando una situación aún más precaria y vulnerable. Muchas personas sufren malaria, infecciones de las vías respiratorias y diarrea, que proliferan como resultado de las inundaciones y la falta de alojamiento adecuado para las personas desplazadas.   

Desde Médicos Sin Fronteras hacemos un llamado a todos los grupos en conflicto para que brinden garantías de seguridad para el acceso humanitario para permitir que las organizaciones puedan brindar servicios sanitarios y distribuir ayuda para evitar más muertes y sufrimiento de civiles inocentes. 

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