El tratamiento del VIH y la tuberculosis en Suazilandia: “No sabíamos qué esperar”

Conditions in Kapise village, Malawi

Con 26 por ciento de la población adulta infectada por el VIH, Suazilandia tiene la mayor prevalencia de VIH en el mundo. El país también se enfrenta a una epidemia de tuberculosis (TB). La tuberculosis es la principal causa de muerte entre las personas que viven con VIH, y es cada vez más difícil de tratar después de la aparición de formas de la TB resistentes a los medicamentos. En Suazilandia más del 80 por ciento de las personas infectadas con TB están viviendo con el VIH.

Con 26 por ciento de la población adulta infectada por el VIH, Suazilandia tiene la mayor prevalencia de VIH en el mundo. El país también se enfrenta a una epidemia de tuberculosis (TB). La tuberculosis es la principal causa de muerte entre las personas que viven con VIH, y es cada vez más difícil de tratar después de la aparición de formas de la TB resistentes a los medicamentos. En Suazilandia más del 80 por ciento de las personas infectadas con TB están viviendo con el VIH.

Desde 2008, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha estado apoyando al Ministerio de Salud de Suazilandia para responder a la doble epidemia de VIH/TB, a través de la descentralización de la atención integrada del VIH/TB en la región Shiselweni, una de las zonas de más difícil acceso a los servicios de atención sanitaria. Cinco años después, los 22 consultorios locales en Shiselweni ofrecen atención integral y tratamiento a más de 17.000 pacientes VIH positivos, y más de 10.500 pacientes de TB han sido tratados.

Este año, MSF tuvo la oportunidad de analizar de forma retrospectiva los resultados del proyecto en un informe sobre los resultados del proyecto hecho público recientemente, titulado “Marcando la diferencia: La descentralización de la atención del VIH/TB en la región Shiselweni de Suazilandia”, el cual destaca la evolución del proyecto entre 2008 y 2013.

Hemos repasado los resultados del proyecto con Elias Pavlopoulos, el jefe de misión saliente de MSF en Suazilandia.

¿Puedes explicarnos qué significa exactamente “la descentralización de servicios integrados de VIH y de atención de la tuberculosis”, y por qué ha sido esto importante como enfoque del proyecto?

Significa estar cerca de los hogares de las personas, llevando la atención adonde viven los pacientes. Trajimos la atención de los hospitales directamente a las clínicas de atención de salud primaria. La mejor manera de hacer esto en un entorno de recursos limitados como Suazilandia, fue comenzar con un cambio de tareas. Esto significa que los deberes-sobre todo los de las enfermeras- se distribuyen entre los promotores comunitarios no profesionales y pacientes expertos (personas que viven con el VIH / SIDA y tuberculosis), lo que deja más enfermeras para otras tareas. En general, se ha mejorado la aceptación de los servicios médicos entre la población afectada, así como la disminución del estigma, una barrera importante para el acceso a la atención. Encontramos que mejoró tanto la autoestima de las personas afectadas, como su aceptación por parte de la comunidad.

La descentralización y el cambio de tareas también deben combinarse con medidas apropiadas de control de infecciones en las clínicas y asegurar que los servicios de laboratorio estén más cerca de los pacientes para controlar adecuadamente su salud.

¿Por qué es el proyecto tan innovador?

Contamos con la máquina de carga viral, que ahora es más asequible. La carga viral muestra el número de copias del virus del VIH presentes en la sangre y es una herramienta crucial para ver cómo un paciente está respondiendo al tratamiento antirretroviral (ART, por sus siglas en inglés), o si hay una resistencia a los fármacos de primera línea. Las máquinas para el conteo de CD4 *1 , ahora son portátiles y se pueden instalar en casi cualquier lugar, con lo que facilitamos lo que llamamos “el punto de atención”. Este punto de atención entonces se puede configurar en entornos rurales o áreas remotas, llegando directamente a los pacientes que necesitan tener acceso a toda la atención que necesitan en un mismo lugar.

Agrega los servicios de laboratorio para los puntos de atención, las máquinas portátiles y asequibles, y tienes la posibilidad de llegar a mucha más gente y seguirlos rigurosamente. Contamos con un verdadero arsenal con el que luchar contra el VIH y la tuberculosis.

La aparición de nuevas herramientas para luchar contra el VIH representa una buena oportunidad para que la comunidad internacional pueda llevar la lucha al siguiente nivel – para empezar a pensar en “frenar la epidemia”, como nos gusta decir-. Estamos en una fase más madura para hacer frente a la epidemia. Ahora está en manos de los estados y otros actores el aprovechar el momento y utilizar estas herramientas de manera efectiva.

¿Esperabas estos resultados?

Como MSF, no sabíamos qué esperar cuando llegamos por primera vez a Shiselweni en 2007, debido a que la epidemia era muy grande. La única idea en ese momento era trabajar. Nadie podía imaginar que en cinco años tendríamos el 80 por ciento de cobertura de tratamiento antirretroviral, simplemente porque no sabíamos hasta qué punto llegaría la colaboración con el Ministerio de Salud, o los resultados que arrojaría. La colaboración con el Ministerio de Salud y incremento de la acción de MSF contribuyeron en gran medida a los buenos resultados que tenemos hoy en Shiselweni.

Para finales de 2013, habíamos logrado que el 83 por ciento de las personas que necesitan ATR estuvieran en tratamiento en Shiselweni. En cifras reales, esto equivale a aproximadamente 18 000 personas. Esto se define como cobertura universal, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). También se ha producido una reducción en los casos de tuberculosis. Shiselweni era una de las regiones más fuertemente afectadas por la co-infección de VIH/TB. El aumento de la cobertura de la atención del VIH llevó a una fuerte reducción de nuevos casos de tuberculosis cada año. Cuando llegué a Suazilandia en 2011, veíamos alrededor de 2.000 nuevos casos de infección de tuberculosis por año. Ahora estamos en 700 casos nuevos por año en Shiselweni. Esto es una enorme mejoría.

Otro logro es el hecho de que los pacientes se adhieren a su tratamiento. Las personas están vivas y permanecen en su tratamiento por un largo tiempo después de comenzarlo. Cerca del 88 por ciento de las personas se adhieren a su tratamiento después de seis meses y el 82 por ciento después de 12 meses. El número de personas retenidas en la atención sigue creciendo cada día. También se ha producido una reducción de otras infecciones oportunistas en estos cinco años.

¿Está Suazilandia fuera de peligro, está el país cerca de frenar la epidemia?

No, en absoluto, el VIH / SIDA no ha terminado todavía. Hemos tenido éxito en la reducción de los efectos de la epidemia, pero todavía tenemos un largo camino por delante para tener un menor número de nuevas infecciones. En 2008 había 2,7% de nuevas infecciones en Suazilandia. Esto se ha reducido a 2,1 por ciento. Sigue siendo alto, y todavía tenemos una gran cantidad de nuevas infecciones cada año. Esto es lo siguiente que tenemos que controlar.

¿Qué queda por hacer?

Lo primero fue garantizar la expansión del acceso al tratamiento antirretroviral, lo que hemos logrado en los primeros cinco años del proyecto. Ahora, tenemos que asegurarnos de que estamos cerca de poner freno a la epidemia a través de la utilización de métodos de tratamiento y prevención. Pero aún nos queda un largo camino por recorrer. En 2012, se introdujo el tratamiento como prevención a través de la Prevención de la transmisión de madre / hijo – opción B +. Esto significa que tan pronto como una madre es detectada VIH-positiva, comienza su ART. Esperamos con introducir la terapia antirretroviral temprana para los niños y para todos los adultos VIH positivos en esta fase del proyecto. Estas estrategias de “tratamiento como prevención” tienen el potencial de acelerar los avances logrados y así empezar a hacer retroceder el VIH y la tuberculosis, que han costado decenas de miles de vidas en Suazilandia.

También hemos demostrado que el apoyo psicosocial a los pacientes puede ser replicado en otras partes del país. El Ministerio de Salud de Suazilandia considera el trabajo realizado en Shiselweni como un ejemplo de la calidad de la atención y podría considerar que algunos elementos del programa sean replicados en otros lugares.

Médicos Sin Fronteras ha estado presente en Suazilandia desde 2007. MSF, en colaboración con el Ministerio de Salud de Suazilandia, lleva a cabo programas en las regiones de Shiselweni y Manzini, para pacientes con VIH y tuberculosis.

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