Francia: los refugiados se enfrentan a una “muerte lenta” en “La jungla” de Calais

En los últimos días, los refugiados de “La Jungla” han escuchado rumores de que las tiendas de campaña al sur del campo de refugiados serán removidas, y que los migrantes serán registrados forzosamente en Francia.

Hace un frío helado, está mojado y hay mucho viento en Calais. Y se siente aún más frío para los cientos de solicitantes de asilo que viven aquí, temiendo un futuro incierto. 
 
En los últimos días, han escuchado rumores de que las tiendas de campaña al sur del campo de refugiados llamado “la jungla” serán removidas, y que los migrantes serán registrados forzosamente en Francia.
 
Desde que comenzaron los reportes, algunos sudaneses, con el corazón en la mano, han decidido pedir asilo en Francia. Otros refugiados de Siria e Irak dejaron Francia para ir a Alemania y Suiza, en donde creen que serán bienvenidos. Algunos sirios kurdos y árabes serán movidos al cercano campo de Grande Synthe, en donde la gente vive en medio de la lluvia y el lodo, y con poco acceso a los servicios básicos. 
 
Un puñado de ellos ha prestado atención al llamado de las autoridades francesas y se ha mudado a refugios pre fabricados denominados "contenedores", que están lejos de las tiendas de campaña. Pero la mayoría de los cientos de residentes de la jungla aún no han decidido que harán si resulta verdadero que el final de sus días en el campo está cerca. 
 
Muchos de los migrantes de aquí dicen que la razón por la que quieren cruzar el canal hacia Gran Bretaña tan desesperadamente es para reunirse con sus familiares. Mientras tanto, se envalentonan para vivir en estas severas condiciones, llevando una existencia plagada de frustración, esperando el día en que un traficante los cruce al otro lado a cambio de un costo exhorbitante. 
 
“El viento rompe nuestras tiendas de campaña. Cada que hay una tormenta, derrumba nuestras tiendas,” dice Mohammad, un hombre de 21 años que huyó de la guerra de Siria. “Así es como vivimos. ¿Desde cuándo vive la gente así en la Europa moderna? Nos pusieron en campos sin comida decente. Sólo nos quedamos sentados. Contamos los días. Es una muerte lenta.”
 
Mohammad dice que está dispuesto a arriesgar su vida y subirse en un camión refrigerado que vaya a Gran Bretaña. “Puede que muera, pero también estoy muriendo aquí,” dijo.
 
 

Días difíciles

 
Ahora, con el aumento de la tensión en el área de Calais, muchos solicitantes de asilo creen que el Reino Unido “está cerrado”. Solía costar entre £5,000 y £6,000, pero ahora, tal vez debido al incremento de la seguridad, cuesta por lo menos £10,000. Muchas personas no tienen tanto dinero, y se están dando por vencidas.
 
Pero hay unas cuantas opciones disponibles para la gente que está viviendo en un limbo. Se preguntan si el hecho de que las autoridades registren las huellas dactilares de la gente que accedió a vivir en los contenedores podría afectar una futura petición de asilo en Gran Bretaña.
 
La gente también está reticente a mudarse a los contenedores porque saben que no se sentirán libres ahí, el lugar está rodeado por una reja, y sus residentes viven bajo vigilancia constante, con regla sobre regla afectando su vida diaria. Las autoridades han instalado nuevos retretes y tomas de agua potable, pero la gente quiere ser capaz de cocinar, y el hecho de que necesitan registrarse cada vez que regresan del mundo exterior complica aún más el moverse libremente. Los visitantes tampoco tienen permitida la entrada. 
 
“Mira eso. Me recuerda a una película que vi en Sudan sobre los campos de detención Nazis durante la segunda guerra mundial,” dijo Omar, un solicitante de asilo de 22 años originario de Darfur. 
 
Estos son días difíciles para los migrantes en el área de Calais, están asustados de muchas cosas. No sólo de la policía, o de la posibilidad de que el campo pueda ser arrasado. También están asustados de la gente local. Algunas personas han sido golpeadas por civiles en la ciudad o en la carretera.
 
Ahora le tienen miedo a todos, incluso a quienes están intentando ayudar. Y muchos creen que la policía de Francia condona estos ataques, y algunos sienten que ya no queda nadie que pueda protegerlos. 
 
Esta semana, los bulldozers del gobierno -que son escortados por la policía- no quitaron ninguna tienda de campaña. La gente en la jungla cree que tienen hasta finales de esta semana para mudarse a los contenedores o para dejar la jungla. Pero no saben si la información que han recibido es cierta, así que viven con miedo. 
 
Desde el mes pasado, la policía ha dejado de patrullar dentro de la jungla, pero hay una fuerte presencia policiaca con muchas camionetas de la policía en todo el campo, y los oficiales evitan que cualquier persona se acerque a la carretera. Empiezan con advertencias y después lanzan gas lacrimógeno. Y siempre están preparados para lanzar gas lacrimógeno. 
 

 

“El derecho de decidir”

 
Mamoun, también de Siria, criticó a Gran Bretaña y Francia por no permitir a la gente reunirse con sus parientes que están al otro lado del Canal.
 
“Tenemos el derecho de decidir en dónde queremos vivir,” dijo. “Debemos al menos tener el derecho de estar con nuestras familias en Gran Bretaña. En vez de gastar tanto dinero en prevenir que llegemos a Gran Bretaña, las autoridades deberían gastarlo en crear vías seguras para nosotros." 
 
Muchos migrantes entrevistados por MSF han dicho que la principal razón por la que no quieren buscar el asilo en Francia es por la forma en que han sido tratados por la policía en Calais. 
 
La gente es sometida frecuentemente a varios tipos de violencia, incluyendo ataques con gas lacrimógeno y palizas en el campo, y no sólo es la gente que intenta colarse en camiones que van hacia Gran Bretaña. También le ha pasado a gente que camina por la ciudad o por la carretera. 
 
Esto contrasta claramente con el tipo de trato que los migrantes en el campo han recibido de voluntarios británicos que vienen a Calais sólo para brindar su ayuda. Sus visitas han hecho que algunos solicitantes de asilo estén aún más convencidos de que necesitan llegara Gran Bretaña.
 
“Es difícil estar aquí. No hay nada que te haga querer buscar asilo aquí en Francia. Hablan sobre seguridad pero, ¿hay seguridad aquí?”, dice Ahmad, de 25 años. “Y cuando hay muchos camiones en la carretera y la gente trata de subirse en ellos, la policía llega y comienza a golpearnos. Nos arrojan gas lacrimógeno. Quema. Es muy violento. Así que todos regresamos corriendo a nuestras tiendas de campaña, y la policía arroja gas hacia nosotros y hacia nuestras tiendas." 
 
Además, la gente teme que si aplica como solicitante de asilo en Francia, tendría muchas dificultades para encontrar trabajo aquí. También tienen problemas debido a la barrera del lenguaje. 
 
“No hay nada que te haga querer buscar asilo aquí. No hay nada, sólo son palabras vacías,” dijo Ahmad. 
 
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