Francia: Saliendo del lodo y entrando a los refugios

Grande-Synthe:  Entre el 7 y el 9 de marzo de 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF), la municipalidad de Grande Synthe y varias organizaciones asociadas, ayudaron a los 1,300 migrantes en el campo de Basroch a mudarse al nuevo sitio conocido como el “Linière"; el 10 de marzo, la municipalidad comenzó a desmantelar el viejo campo. 
 
"A finales del primer día, más de 900 migrantes, la mayoría de ellos transportados en autobuses contratados por la municipalidad, ya estaban alojados en el campo Linière. Al caer la noche, la atmósfera era relajada, con niños corriendo por el lugar, mujeres haciéndose compañía y lavando, y con gente que bebía té en el salón comunal. Una semblanza del regreso a una vida normal, después de meses de estar confinados en tiendas y cubiertos de lodo,” comenta Angélique Muller, coordinadora de proyecto de MSF en Grande Synthe. 
 
Durante largos meses, los migrantes han subsistido en tiendas más aptas para acampar rodeados de pilas de basura infestadas por ratas. El lodo estaba por doquier, y las condiciones no sólo eran vergonzosas, sino peligrosas también. La mudanza llegó después de un largo proceso durante el cual los equipos de mediadores culturales de MSF trabajaron con los migrantes para explicar cómo sería la mudanza y cómo sería su vida en el nuevo sitio. 
 
Los migrantes se sentían deshumanizados; no podían soportarlo más. Basroch era como una olla a presión. Cualquier tensión era propensa a degenerarse rápidamente a la violencia. La principal preocupación de los migrantes era que la entrada al nuevo campo requeriría hacer un registro de huellas dactilares, que definitivamente no fue el caso,” agrega Muller. 
 
 
 
El nuevo campo, originalmente planeado para 2,500 personas (el número de migrantes presentes en enero de 2016), brindará 375 refugios de madera cálidos, cada uno con capacidad para alojar hasta a 4 personas. Si bien todas las familias y los niños se han mudado a los 270 refugios que ya fueron construidos, algunos migrantes están siendo acomodados en tiendas cálidas temporales mientras esperan que estén listos los demás refugios -alrededor de 20 están siendo ensamblados diariamente. MSF está financiando de sus propios fondos los 2.6 millones de euros que cuesta construir los refugios.
 
MSF no está gestionando el campo, y su administración ha sido asignada por la municipalidad a UTOPIA 56. No habrá registros de identidad en la entrada del campo y los migrantes serán libres de ir y venir como les plazca.  Los agentes locales e internacionales que brindaron ayuda en el campo de Basroch seguirán distribuyendo comida y artículos de primera necesidad en el nuevo sitio. También estarán involucrados en la construcción de instalaciones comunitarias como escuelas y cocinas para mejorar el campo. 
 
“Mejorar las condiciones de vida de los migrantes se ha convertido en una verdadera emergencia humanitaria. En vista de la realidad que las autoridades se han  negado a reconocer, y de su falta de ayuda; esta era la única respuesta posible. Ellos no quieren un nuevo campo, y siguen impugnando las bases bajo las que fue construido,” se lamenta André Jincq, director de los proyectos de migración de MSF.
 
“Construir campos humanitarios en Europa sólo puede ser una solución temporal para la gente que huye de conflictos o de zonas inestables; las políticas y prácticas de migración deben romper los métodos inhumanos que muchos países están implementando para disuadir a cientos de personas que no tienen otra opción más que continuar su éxodo para reconstruir un futuro para ellos mismos.”
 
En el nuevo campo, MSF volverá a enfocarse en brindar atención médica, su principal actividad. La organización ha movido su clínica de Basroch a un edificio que ha sido para su labor y la de la sus asociados: Médicos del Mundo, Gynécologues Sans Frontières y la Cruz Roja de Francia.
 
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