Guinea-Bissau: cinco puntos para cuidar de urgencia a los más pequeños

Es uno de los países menos desarrollados del mundo. En el Hospital Nacional Simão Mendes, priorizamos los casos más graves, aseguramos protocolos rigurosos y tratamientos más avanzados, y formamos al personal pediátrico.

Es uno de los países menos desarrollados del mundo. En el Hospital Nacional Simão Mendes, priorizamos los casos más graves, aseguramos protocolos rigurosos y tratamientos más avanzados, y formamos al personal pediátrico.

1. Guinea-Bissau, uno de los países menos desarrollados del mundo

 
La inestabilidad política en Guinea-Bissau tiene un fuerte impacto sobre su sistema de salud. La falta de recursos y de personal cualificado, así como el prácticamente inexistente sistema de derivación, limitan el acceso a servicios sanitarios básicos de calidad a la población. Además, la carencia de actividades de prevención y de vigilancia epidemiológica agrava esta situación. Los niños menores de 5 años y las mujeres embarazadas son los primeros afectados. A pesar de la presencia de actores humanitarios internacionales y el despliegue de diversos programas de salud, una gran parte de la población todavía no tiene acceso a asistencia sanitaria.
 
En este contexto, hemos abierto un proyecto de atención pediátrica en el principal hospital del país, el Hospital Nacional Simão Mendes (HNSM), donde gestionamos las urgencias pediátricas, así como las unidades de cuidados intensivos de pediatría y neonatología, y la unidad de tratamiento de desnutrición.                                                                                                                                                                                                                        

2. Primero, los casos más graves

 
Infecciones respiratorias, malaria, diarrea y meningitis son las principales enfermedades en niños menores de 5 años en el país. Todas son potencialmente mortales pero, en general, tienen buen pronóstico si se recibe atención adecuada rápidamente. Sin embargo, el HNSM, como en muchos centros de salud en el país, tenía una capacidad de respuesta limitada y un personal médico poco cualificado en la gestión de casos críticos antes de nuestra llegada.
 
Por ello, nuestra estrategia consistió en establecer un buen sistema de triaje en las urgencias pediátricas en el hospital. Gracias a la clasificación de los casos que acuden al centro basada en colores (rojo, verde y amarillo), los niños menores de 15 años se derivan rápidamente a los servicios apropiados. Ahora el personal médico garantiza una atención más rápida y eficiente, lo que permite mejorar la atención de los pacientes más jóvenes, y reducir la mortalidad.  
 
 

3. De la atención más básica a los tratamientos más sofisticados

 
Pese a tratarse del principal centro médico de referencia, el HNSM no cumple su función de hospital de atención terciaria, es decir, no cuenta con los tratamientos más avanzados y especializados. Sin embargo, nuestra prioridad al empezar el proyecto fue poner la base de unos buenos cuidados médicos básicos.
 
Seguir correctamente el protocolo o dar el tratamiento de forma rigurosa, son estándares mínimos que antes no se cumplían y que tiene un gran impacto en la mortalidad infantil en casos tan graves como los que se tratan en las unidades de cuidados intensivos. Desde esta atención médica básica de calidad, hemos podido avanzar hacia tratamientos más técnicos o sofisticados, que requieren más conocimientos del equipo médico y equipamiento también más especializado.
 
 

4. Un personal médico más formado

 
La atención médica en las unidades dedicadas a casos pediátricos graves y críticos resulta particularmente compleja y exigente. Se necesitan conocimientos médicos específicos y un ratio entre el personal médico y número de pacientes más elevado que el existente en los servicios de hospitalización no intensivos.
 
En un país como Guinea-Bissau, donde no existe la especialización de Pediatría en la universidad, este desafío es todavía mayor. Todos los médicos que trabajan para nuestra organización en el hospital nacional son médicos generalistas. Para superar estas dificultades, la formación es uno de los grandes pilares y constituye un elemento determinante del proyecto. Por ejemplo, nuestros pediatras expatriados ofrecen formación continua a médicos nacionales y estudiantes universitarios de medicina y enfermería hacen regularmente rotaciones en los servicios de urgencias y cuidados intensivos.
 

5. Una estrecha colaboración con el Ministerio de Salud

 
Nuestra presencia en una parte del servicio de pediatría del hospital ayuda al Ministerio de Salud en la gestión general del servicio, y ha ayudado también a revelar una serie de problemas en otros departamentos. Por ejemplo, algunos casos graves pediátricos podrían haberse evitado si se hubiera ofrecido una atención en salud reproductiva adecuada. Muchas complicaciones médicas de los recién nacidos de entre 0 y 28 días tienen su origen en el parto. Dado el gran número de los recién nacidos que se llegan a urgencias desde la maternidad del hospital, resulta esencial mantener un estrecho contacto entre ambos servicios.
 
Por otro lado, un alto porcentaje de los niños admitidos en las unidades de cuidados intensivos del hospital presenta complicaciones relacionadas con la infección por VIH en estado avanzado. Colaboramos con el Ministerio de Salud para que se puedan realizar mayores esfuerzos de prevención y se movilicen más fondos y actores en esta área.

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