“¿Has visto a mi hermano?” Una noche de víctimas masivas en el Hospital Rafik Hariri de Beirut 

“No había tiempo para asimilarlo, solo para actuar, para responder, para intentar salvarles la vida”. 

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Humo que se eleva tras los ataques en Beirut. Varios ataques aéreos comenzaron en todo el Líbano menos de 10 horas después del anuncio de un alto al fuego regional. Líbano, 8 de abril de 2026.
Humo que se eleva tras los ataques en Beirut. Varios ataques aéreos comenzaron en todo el Líbano menos de 10 horas después del anuncio de un alto al fuego regional. Líbano, 8 de abril de 2026. © MSF

El miércoles 8 de abril, las fuerzas israelíes lanzaron ataques a gran escala por todo el país (se estima que más de un centenar en 10 minutos). Muchos de ellos alcanzaron zonas residenciales densamente pobladas y, una vez más, sin previo aviso ni advertencia. Safa Bleik, enfermera y coordinadora médica adjunta de Médicos Sin Fronteras (MSF), formaba parte del equipo de MSF en el hospital público de Beirut que recibió una de las mayores afluencias de pacientes. 

 

 Safa Bleik, enfermera y coordinadora médica adjunta de MSF
Safa Bleik, enfermera y coordinadora médica adjunta de MSF en Beirut. © MSF[/caption]

 

Este es su relato de un día terrible:

“Estaba en el Hospital Universitario Rafik Hariri cuando comenzó el bombardeo. 

Estaba allí con nuestro médico de urgencias de MSF para una visita de rutina. Era un momento como cualquier otro… hasta que dejó de serlo. De repente, el humo blanco y el polvo lo envolvieron todo. Durante unos minutos, nadie entendía lo que estaba pasando. Entonces empezaron a llegar las ambulancias. 

Y no pararon de llegar. 

Los primeros pacientes llegaron con graves lesiones en la cabeza, con fragmentos de cristal, metal y escombros incrustados en sus cuerpos. Muchos estaban inconscientes. Algunos fallecieron poco después de su llegada. No había tiempo para asimilarlo, solo para actuar, para responder, para intentar salvarles la vida. 

Pronto, la sala de urgencias se llenó de gente buscando a sus familiares. Padres heridos llamando a sus hijos. Familias que llegaban con fotos de sus hijos preguntando si alguien había visto a sus seres queridos (quizá aún bajo los escombros, quizá llevados a otro lugar). 

Estaba intentando detener la hemorragia de un hombre que había llegado con un traumatismo craneal grave y metralla en el abdomen, cuando un joven se me acercó con un teléfono en la mano, mostrándome una foto de su hermano. Me preguntaba si lo había visto. No tenía una respuesta, pero busqué con él, revisando salas y rostros, tratando de encontrarlo mientras nuestro médico de urgencias ayudaba a vendar las heridas y estabilizar al paciente. 

Pasaron las horas, pero parecieron años. Los casos seguían llegando, muchos de ellos críticos. En un momento dado, casi cuatro horas después de que comenzara el bombardeo, llegaron unas veinte ambulancias a la vez. Había 50 personas dentro, todas ya fallecidas. 

Hubo un joven que no puedo olvidar. Había perdido ambas piernas y tenía un trozo de escombro incrustado en el abdomen. Casi puedo seguir oyendo los gritos de su hermano. Intentamos todo lo que pudimos para estabilizarlo, para controlar la hemorragia, para suturar. Pero lo perdimos. 

 

Humo que se eleva tras los ataques en Beirut. Varios ataques aéreos comenzaron en todo el Líbano menos de 10 horas después del anuncio de un alto al fuego regional. Líbano, 8 de abril de 2026.
Humo que se eleva tras los ataques en Beirut. Varios ataques aéreos comenzaron en todo el Líbano menos de 10 horas después del anuncio de un alto al fuego regional. Líbano, 8 de abril de 2026. © MSF[/caption]

 

La sala de urgencias estaba desbordada. Me encontré corriendo junto al personal del hospital —agotada, pero extraordinaria— pasando de un paciente a otro, de un pasillo a otro, tratando de hacer frente a la enorme magnitud de las necesidades con suministros limitados. 

Empezó a llegar cada vez más personal médico. El sindicato de médicos había enviado una llamada de auxilio a todos los hospitales, y los especialistas llegaban en oleadas, todos dispuestos a ayudar. Había un increíble sentido de solidaridad. Pero en urgencias, los suministros se agotaban rápidamente, las camillas estaban llenas y llegaban demasiados pacientes en estado crítico o ya fallecidos. 

Lo que vimos ayer no fue solo una emergencia médica. Fue el impacto directo de los ataques contra la población civil, las zonas residenciales, las familias, los niños y las personas que, apenas unas horas antes, llevaban una vida normal. 

El personal del hospital hizo todo lo que pudo, tanto aquí como en todo el Líbano, ya que otros hospitales se enfrentaban a afluencias masivas similares. Vi una dedicación extraordinaria en el Hospital Rafiq Hariri: personas que se esforzaban más allá del agotamiento para cuidar de los demás. Pero la dedicación por sí sola no basta en una situación de víctimas masivas. 

Como MSF, estamos apoyando a los hospitales y respondiendo donde podemos, pero lo que este día nos ha demostrado claramente es lo urgente que es la protección de la población civil”. 

 

 

Médicos Sin Fronteras pusimos en marcha una respuesta de emergencia a nivel nacional desde la escalada del 2 de marzo. Los equipos de MSF están apoyando a los hospitales que atienden la afluencia masiva de pacientes heridos y han estado presentes en varias salas de urgencias durante estas afluencias, ayudando con el triaje (la clasificación de casos), el flujo de pacientes y la gestión de los casos de traumatismos graves. MSF también donamos combustible, kits para víctimas múltiples y de vendajes, y otros suministros médicos y no médicos para ayudar a los hospitales a hacer frente al aumento de las necesidades, y estamos coordinados con otros centros para proporcionar un apoyo similar en función de las necesidades evaluadas. Más allá del apoyo a los hospitales, MSF continúamos nuestra respuesta de emergencia a través de 20 clínicas móviles en todo el país, al tiempo que amplía la distribución de artículos de socorro esenciales, así como la asistencia en materia de agua, saneamiento y refugio. 

 

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