Inseguridad, saqueos y falta de electricidad y agua, principales preocupaciones en RCA

MSF trabaja en dos estructuras de salud en Bangui y distribuye agua, gasolina y generadores a los hospitales.

MSF trabaja en dos estructuras de salud en Bangui y distribuye agua, gasolina y generadores a los hospitales.

Sylvain Groulx, coordinador de MSF en la República Centroafricana, explica la situación en Bangui, la capital, casi una semana después de que el grupo de oposición Séléka, reanudara el conflicto, y avanzara hasta la capital que ha hecho suya. En el avance de Séléka se han producido saqueos en las poblaciones y en la propia ciudad, que, sumados a la falta de agua y electricidad se convierten en los mayores impedimentos para el trabajo humanitario. Otra de las preocupaciones es que estos eventos se producen cuando la estación de lluvias y el período tradicional de escasez de alimentos se acercan.

¿Qué es lo que están viendo estos últimos días?

La situación en la ciudad está mejorando poco a poco, aunque todavía hay una sensación de inseguridad general en la ciudad durante el día y durante lo noche se escuchan disparos esporádicos. Se nota el miedo en la población: la gente todavía tiene miedo de salir, de dejar sus casas y no hay transporte público así que, aunque quieran regresar a sus trabajos, la movilidad es complicada. Tienen el mismo problema para acceder a los hospitales.

¿Y el agua y la electricidad? ¿se han restablecido en Bangui?

Todavía no y es otro de los graves problemas de la población. La gente tiene que utilizar pequeños pozos en sus barrios. Tienen algo de agua, pero eso no garantiza que sea potable. La falta de agua y electricidad es asimismo un problema enorme para el funcionamiento de hospitales y centros de salud.

¿Qué está haciendo MSF en la ciudad?

Estamos trabajando en el Hospital Communautaire, donde la mayoría de heridos y enfermos se encuentran ahora (el hospital Amitié no está funcionando, dado que el personal no ha podido regresar a sus trabajos todavía) y también en el centro de salud Castor (con maternidad y dos salas quirúrgicas además de la atención básica general). También hemos distribuido 3.000 litros de gasolina y generadores a los hospitales para que puedan hacer intervenciones quirúrgicas, suspendidas cuando se interrumpió el suministro eléctrico el pasado sábado. Vamos a distribuir agua en un camión cisterna para poder llenar los depósitos de los hospitales.

¿Qué pasa en el resto del país?

Todo el mundo se está concentrando en la situación en Bangui, pero, de hecho, nuestra principal preocupación ahora mismo es lo que está sucediendo en el resto del país, donde la inseguridad todavía es elevada y todavía se ven saqueos. Justo ayer supimos que el hospital de Bossangoa, uno de los principales de referencia de la zona norte, ha sido completamente saqueado. Trataremos de organizar un equipo que vaya para allá lo antes posible, en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan, para evaluar qué es lo que podemos hacer de ayuda allí. En Batangafo, Kabo, Ndélé, Boguila, Zemio, Carnot y Paoua la situación está calmada. No podemos ser funcionales en la periferia de todas estas poblaciones por la inseguridad.

¿Qué es lo que temen que pase a la población en las zonas rurales?

Aunque mucha gente está regresando a sus poblaciones, tememos que muchos todavía estén escondidos en los bosques. Tenemos que añadir que el impacto económico de los saqueos y robos de los últimos días, tendrá un impacto: pérdidas de salarios, de bienes, de instrumentos de faena, de su almacén de comida. Tememos por la salud de la población y de su situación nutricional, que ya era frágil.

¿Cómo va a afectar la estación de lluvias?

La estación de lluvias discurre de Mayo a Noviembre. El acceso a parte del país se hace muy difícil cuando no imposible. Parte del país se queda aislado e inalcanzable para las ONG. A la tradicional carestía de alimentos de estas fechas hay que añadir el saqueo de los almacenes de comida en las poblaciones, lo que puede contribuir a una mayor inseguridad alimentaria.

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