Kenia: las cicatrices psicológicas de la violencia y el desplazamiento

Médicos Sin Fronteras (MSF) está proporcionando apoyo médico y psicológico a hombres, mujeres y niños afectados por el conflicto en la región del delta del Tana.

Médicos Sin Fronteras (MSF) está proporcionando apoyo médico y psicológico a hombres, mujeres y niños afectados por el conflicto en la región del delta del Tana.

Desde septiembre de 2012 MSF ha estado realizando terapias de grupo e individuales a las personas afectadas que padecen principalmente de insomnio, mutismo, palpitaciones, alucinaciones y pérdida de apetito debido al sentimiento de pérdida y dolor. En los casos más extremos, algunos pacientes han desarrollado tendencias suicidas u homicidas. En los últimos cuatro meses, los asesores de MSF han atendido a más de 1.874 personas en sesiones de grupo y a más de 50 en sesiones individuales en los campos elegidos. La organización ha estado realizando sesiones en escuelas y ha formado a 30 maestros y a más de 40 trabajadores sanitarios en diferentes aspectos del asesoramiento psicológico.

“Las mujeres son las más afectadas, porque les invaden los recuerdos de sus hijos quemados vivos. Otras temen ser separadas de sus hijos o tener que hacer frente al desplazamiento y a la pérdida de su hogar,” explica la enfermera y asesora de MSF Elizabeth Olela. “Por ejemplo, una de mis pacientes me contó como no pudo escapar con todos sus hijos, así que cuando regresó a por su pequeño de dos años, presenció totalmente impotente como le quemaban vivo.”

Los equipos de MSF han sido testigos de primera mano del efecto que la violencia y el desplazamiento está teniendo en los niños de la zona. La organización ha organizado sesiones de grupo e individuales en varias escuelas para apoyar a los alumnos con problemas. Algunas sesiones de grupo incluyen a maestros que además de recibir asesoramiento psicosocial también se forman para poder hacer terapias a los alumnos que lo necesiten. “A veces, es difícil terminar una sesión debido a que los niños están plagados de emociones,” observa Elizabeth Olela. “Algunos niños padecen de Mutismo Selectivo, es decir, dejan de hablar. Otros no pueden dormir y esto afecta su rendimiento en la escuela.”

A MSF también le preocupa que el temor a más ataques esté impidiendo que heridos y enfermos acudan a los centros médicos. La organización ha enviado clínicas móviles a campos de desplazados y a zonas remotas para proporcionar asistencia médica vital a la población desplazada. Aportar atención médica permite al personal sanitario identificar y asistir a pacientes que necesitan apoyo psicológico.

El Dr. Joke Van Peteghem, Asesor Regional de Salud de MSF subraya, “Nuestros equipos se centran en equipar a las personas con mecanismos de afrontamiento para que puedan hacer frente a la situación actual que están viviendo y también a la violencia futura que pueda desatarse en esta volátil región.”

Unas 200 personas han perdido la vida, cientos han resultado heridas y más de 2,500 familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde agosto de 2012. Las instalaciones sanitarias han sido objeto de actos vandálicos. A pesar de las declaraciones de una mejora de la situación de seguridad en la zona, la situación sigue siendo precaria y el temor de represalias y el consiguiente conflicto está muy presente en la población, lo que conlleva un deterioro tanto de su salud física como mental.

MSF en la actualidad está dispensando asistencia médica a las víctimas de los ataques de esta semana en el delta del Tana. La organización trabaja en Kenia desde 1987 y hoy tiene proyectos en Kibera, Mathare, Homa Bay y el campo de refugiados de Daadab. MSF da también respuesta a las emergencias médicas que se producen en el país.

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