La ayuda de emergencia en Madagascar se ve impedida por las restricciones de acceso al personal médico internacional

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Mobile clinic in Ranobe

Médicos Sin Fronteras (MSF) se verá obligada a interrumpir sus actividades médicas en Madagascar, ya que a nuestro personal internacional se le han negado las visas de trabajo que les permite la entrada al país debido a las restricciones por la COVID-19.

Médicos Sin Fronteras (MSF) se verá obligada a interrumpir sus actividades médicas en Madagascar, ya que a nuestro personal internacional se le han negado las visas de trabajo que les permite la entrada al país debido a las restricciones por la COVID-19.
 
Desde marzo, hemos brindado atención médica crítica a 6,000 niños y niñas con desnutrición en 20 localidades en los distritos de Amboasary y Ambovombe. Pedimos a las autoridades del país que otorguen de manera urgente las visas ​​de entrada para evitar el cierre de nuestras actividades sanitarias, mismas que emplean a 150 trabajadores y trabajadoras locales.
 
“Las restricciones de viaje relacionadas con la pandemia de COVID-19 no deben impedir que las organizaciones de ayuda como MSF respondan a otras crisis igualmente prioritarias”, dice Bérengère Guais, gestora de emergencias de MSF. 
 
“Como organización médica, entendemos la importancia de las medidas de prevención y control de la COVID-19”, dice Guais. “Hemos implementado estrictos protocolos de seguridad para nuestro personal y pacientes. Esto incluye la vacunación sistemática de todo el personal internacional que trabaja en Madagascar”.
 
 
 
 
Una sequía histórica y las tormentas de arena afectaron a la agricultura, y los efectos colaterales de la COVID-19 en la estructura socioeconómica se han sumado a la fragilidad alimentaria crónica y al subdesarrollo en el sur. Estos factores han sumido a la región en una situación humanitaria catastrófica desde finales de 2020. En respuesta, las agencias gubernamentales y las organizaciones humanitarias, incluida MSF, han aumentado la asistencia para abordar la desnutrición aguda y ampliaron la ayuda alimentaria de emergencia para los 1,3 millones de personas afectadas. 
 
A pesar de que Madagascar cerró sus fronteras desde marzo de 2020 para controlar la propagación de la COVID-19 en el país, recibimos una autorización especial para traer personal y recursos para poder continuar con nuestro trabajo médico humanitario, lo que también ha ocurrido muchos otros países que enfrentan crisis agudas en todo el mundo. 
 
Nuestro personal internacional recibió "visas no renovables de tres meses". Sin embargo, con la amenaza de la variante Delta, desde julio, el gobierno ya no otorga acceso especial al personal internacional, por lo que sin recursos humanos no podremos mantener nuestras actividades. 
No hemos recibido respuestas de las más altas instancias de la administración de Madagascar a nuestras 12 solicitudes de visas de entrada para nuevos miembros del equipo médico, de enfermería y otro personal. “Diez miembros de nuestro personal internacional deben salir del país en dos días ya que sus visas van a expirar. Los otros 12 tienen que irse en tres semanas”, dice Guais. 
 
Desde finales de marzo, nuestras clínicas móviles recorren los distritos de Amboasary y Ambovombe, unas de las zonas más afectadas de Madagascar, para tratar a niños y niñas con desnutrición y distribuir raciones de alimentos en unas 20 localidades. Los equipos han visitado aldeas particularmente remotas y empobrecidas y responden a las alertas enviadas por las autoridades sanitarias locales. 
 
 
 
 
MSF ha distribuido 300 toneladas de alimentos y esperamos distribuir otras 750 toneladas en octubre. Además de la distribución de agua que se realiza entre 30,000 personas, está previsto construir nuevos pozos y perforaciones. Aproximadamente un centenar de pacientes fueron hospitalizados en junio y julio en un centro especializado construido y gestionado por nuestros equipos dentro del Hospital Ambovombe. Este centro de tratamiento intensivo para la desnutrición ya ha cerrado. 
 
Si no se nos otorgan nuevas visas de entrada, todos nuestros proyectos tendrán que cerrar y nos veremos obligados a rescindir los contratos de más de 150 colaboradores y colaboradoras de Madagascar que actualmente trabajan en la implementación de nuestras operaciones de emergencia.
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