La fiebre de Lassa no sólo es una enfermedad olvidada, también lo son sus pacientes

“Todo se sentía extraño”, dice Nneoma Okonogha, de 14 años, quien recibió tratamiento por fiebre de Lassa, un virus que se transmite a los humanos a través del contacto con alimentos o artículos domésticos que han sido contaminados por roedores. “Pensé que realmente estaba en una pesadilla”.

“Todo se sentía extraño”, dice Nneoma Okonogha, de 14 años, quien recibió tratamiento por fiebre de Lassa, un virus que se transmite a las personas a través del contacto con alimentos o artículos domésticos que han sido contaminados por roedores. “Pensé que realmente estaba en una pesadilla”.
 
Una vez que una persona está enferma de fiebre de Lassa, puede transmitirla a otras si tienen contacto con los fluidos corporales de la persona infectada. Nneoma, junto con su hermana, Ukamaka y su madre, Priscilla, contrajeron la fiebre hemorrágica viral al mismo tiempo. Las tres fueron tratadas en el Hospital Docente de la Universidad Alex Ekweme en Abakiliki (AE-FUTHA), estado de Ebonyi, Nigeria.
 
“Era tan fuerte que, cuando las niñas gritaban de dolor, no podía ayudarlas porque también me dolía”, dice Priscilla, que también trabaja en el hospital como funcionaria.
 
En Nigeria, la fiebre de Lassa es endémica: se detectan y notifican casos casi todos los años. Pero después de un grave brote en 2018, cuando se confirmó que más de 600 personas estaban contagiadas y se registraron 171 muertes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desplegó un equipo de especialistas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en Nigeria (NCDC por sus siglas en inglés) y del Programa de Formación en Laboratorio y Epidemiología de Campo de Nigeria (NFELTP) a varios estados, incluido Ebonyi.
 
 
En marzo de 2018, Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzó a apoyar el centro de tratamiento de Lassa en AE-FUTHA. Desde entonces, nuestros equipos trabajan en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud para tratar a pacientes que padecen fiebre de Lassa.
 
El tratamiento ha resultado pertinente para la comunidad, con más de 15 pacientes tratados por fiebre de Lassa en el proyecto Abakaliki solo en el primer mes de 2022. En Nigeria, ha habido un total de 115 casos confirmados y 26 muertes en 30 áreas del gobierno local en 11 estados del país.
 
“Contraje la fiebre de Lassa en febrero de 2021. Cuando di positivo, me quedé helada”, dice Anastasia, una sobreviviente de Lassa de Abakaliki. “Llegó como la malaria y compré medicamentos contra la malaria en una farmacia. Cuando lo tomé durante tres días, todavía estaba enferma. De hecho, mi situación era peor”.
 
Anastasia tenía fiebre de Lassa, pero afortunadamente pudo acceder al tratamiento antiviral que necesitaba para recuperarse. Sin embargo, su primera suposición de que tenía malaria es muy común.
 
Los síntomas de la fiebre de Lassa son muy similares a los de la malaria, lo que dificulta su diagnóstico. Gran parte del personal médico no tiene capacitación específica sobre la detección y el tratamiento de Lassa. Como resultado, las y los pacientes a menudo solo reciben un diagnóstico preciso una vez que se encuentran en una etapa grave de la enfermedad, que es más difícil de tratar.
 
Desde el comienzo de nuestras operaciones sobre la fiebre de Lassa en colaboración con el Ministerio de Salud en el estado de Ebonyi, el objetivo ha sido abordar las causas fundamentales de la fiebre de Lassa y su amplio impacto de propagación en las personas contagiadas. El ensayo de una prueba de diagnóstico rápido (RDT) para la enfermedad es actualmente el núcleo de la investigación en AE-FUTHA. Si una RDT resulta efectiva, podría ayudar a reducir drásticamente el tiempo de espera de los resultados de una prueba de laboratorio.
 
“Queremos ver si la RDT podría ser un sustituto en el manejo o diagnóstico de la fiebre de Lassa”, dice Okereke Michael Uche, médico de MSF. “El tiempo es importante; un paciente pasa de un estado leve a uno grave. Y cuando se vuelve grave, es más difícil de manejar”, ​​afirma.
 
Para asegurar un progreso continuo en la lucha contra la fiebre de Lassa, nuestros equipos mantienen un suministro continuo de medicamentos, suministros de laboratorio y equipos de protección personal (EPP). También capacitamos al personal de AE-FUTHA en la gestión clínica y el Control y Prevención de Infecciones (IPC) para la fiebre de Lassa. Y para aliviar el impacto psicológico de la enfermedad viral en las y los  pacientes contagiados o sospechosos y en sus familias, también brindamos apoyo de salud mental.
 
El estigma puede ser una pesada carga para las y los pacientes con fiebre de Lassa. Algunas personas han perdido su trabajo, fueron expulsadas de su propia comunidad o incluso perdieron relaciones por estar asociadas con la enfermedad, como pacientes o cuidadores.
 
Trabajamos para educar y sensibilizar a las comunidades a través de un equipo de promotores de salud. El equipo organiza reuniones comunitarias, charlas sobre salud y campañas de sensibilización en aldeas y áreas rurales en siete áreas del gobierno local en el estado de Ebonyi.
 
“El propósito de todo esto es fomentar el cambio de comportamiento; hablamos con las personas, una por una, para asegurarnos de que todas reciban el mensaje y entiendan las causas y las curas para Lassa”, dice Benjamin Uzoma, supervisor de promoción de la salud de MSF.
 
Cinco sobrevivientes de la fiebre de Lassa también trabajan junto con los equipos de promoción de la salud para educar a las personas sobre la enfermedad directamente desde sus propias experiencias con ella. “Lo que hice fue compartir mi historia”, dice Anastasia, sobreviviente de la fiebre de Lassa. “Esto ayuda a que otras personas sepan que la fiebre de Lassa es real, pero que se puede curar si se diagnostica y se trata a tiempo”, dice Anastasia.
 
 
“La fiebre de Lassa es una enfermedad grave, pero cuando la comunidad médica y las comunidades se comprometen y se empoderan con información precisa, no solo se reduce el estigma, sino que podemos conseguir que las personas tengan acceso oportuno a la atención y puedan recuperarse con mayor rapidez”, concluye Luigi Sportelli, referente médico del proyecto de MSF.
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