La población de Ramba sufre las consecuencias de unas devastadoras inundaciones en República Democrática del Congo

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Unas 180 familias perdieron sus hogares en Ramba a causa de las fuertes lluvias que arreciaron sobre esta localidad del este de la República Democrática del Congo (RDC) en la tarde del 4 de febrero. Algunas casas se inundaron y otras quedaron completamente cubiertas de lodo por los deslizamientos de tierra en esta zona del territorio de Kalehe, en la provincia de Kivu del Sur, según un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Unas 180 familias perdieron sus hogares en Ramba a causa de las fuertes lluvias que arreciaron sobre esta localidad del este de la República Democrática del Congo (RDC) en la tarde del 4 de febrero. Algunas casas se inundaron y otras quedaron completamente cubiertas de lodo por los deslizamientos de tierra en esta zona del territorio de Kalehe, en la provincia de Kivu del Sur, según un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF).
 
“Durante las lluvias, parte de la montaña situada detrás de nuestra casa se derrumbó, lo que provocó lodos que cubrieron por completo nuestros árboles, casas y animales. En unos minutos, perdimos todas nuestras pertenencias”, explica la lugareña Marthe. Con una azada en mano, Marthe excava en el lugar donde antes se ubicaba su casa con la esperanza de recuperar algún objeto personal.
 
 
 
 
Poco después del desastre, MSF inició en Ramba una respuesta de emergencia con el objetivo de prevenir el riesgo de propagación de enfermedades como infecciones respiratorias agudas, malaria y diarrea. “Cada familia afectada recibió un kit con utensilios de cocina, mantas, lonas, mosquiteras y algo de ropa, para garantizar un acceso a productos básicos y de higiene”, dice Jean Pletinckx, responsable logístico. Las necesidades de la población se han exacerbado con esta situación, pero en la zona hay pocas organizaciones humanitarias.
 
Igual que Marthe, otras personas también lo perdieron todo. Algunas casas quedaron completamente enterradas; otras sufrieron graves daños. Muchas personas afectadas encuentran refugio con familias de acogida. Este es el caso de Mapendo, de unos 50 años, quien ahora vive con su esposo y sus 15 hijas e hijos en una habitación que les habilitó un vecino.
 
Al hacinamiento en que viven muchas personas que se quedaron sin hogar se suma la falta de acceso a agua potable, un caldo de cultivo idóneo para que surjan casos de enfermedades como la diarrea. Los deslizamientos de tierra afectaron el sistema de suministro de agua, algunas fuentes quedaron enterradas en el lodo y otras resultaron contaminadas.
 

Derivar pacientes al hospital, un reto

Los corrimientos de tierra también han cortado la carretera en varios tramos a lo largo de una distancia de unos cinco kilómetros, imposibilitando el paso de motocicletas, el único medio de transporte rápido que se podía utilizar para derivar pacientes desde el centro de salud de Ramba hasta el Hospital General de Referencia de Tshigoma. 
 
“La vida de nuestros pacientes corre peligro, necesitamos una solución urgente”, explica preocupada Tigre Bulambo, auxiliar de enfermería. Gracias al sistema de derivación de pacientes, Tigre recuerda que en Ramba nunca han tenido que lamentar la muerte de una mujer a punto de dar a luz, pero teme que eso pueda cambiar debido a que la vía es ahora intransitable.
 
Ramba se encuentra a unas 6 horas en automóvil motorizado de la capital provincial, Bukavu, donde solo la mitad del camino se puede hacer en coche; la otra mitad tiene que ser en moto. Situada al pie de las montañas y sin red telefónica, la localidad está actualmente incomunicada por lo que la rehabilitación de la carretera que une Ramba con Tshigoma es fundamental.
 
 
 
 
“A la una de la madrugada se presentó una mujer a punto de parir. Lamentablemente el feto estaba en una posición que requería de una cesárea, así que tuvimos que trasladarla de urgencia al hospital. Al cabo de una hora unos voluntarios de la comunidad la cargaron en una camilla y emprendieron una caminata que duró tres horas”, recuerda Tigre. “Cuando la carretera estaba en buenas condiciones, este trayecto en moto duraba 45 minutos. Cuando hay casos complicados como este es muy arriesgado”.
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