Mali: Las dificultades para el acceso a la ayuda médica

Desde que la ofensiva militar de Francia empezó el 11 de enero, varios puntos del centro de Malí han sido escenario de combates y bombardeos. Los equipos de MSF han estado trabajando en esta zona estratégica que separa el territorio dominado por diversos grupos armados, en el norte, y la franja sureña que está bajo control de Bamako. Ibrahim Ahmed, que coordina los proyectos de MSF en Douentza y Mopti, explica las dificultades para dar ayuda médica.

Desde que la ofensiva militar de Francia empezó el 11 de enero, varios puntos del centro de Malí han sido escenario de combates y bombardeos. Los equipos de MSF han estado trabajando en esta zona estratégica que separa el territorio dominado por diversos grupos armados, en el norte, y la franja sureña que está bajo control de Bamako. Ibrahim Ahmed, que coordina los proyectos de MSF en Douentza y Mopti, explica las dificultades para dar ayuda médica.

¿Cuál es la situación en Mopti?
Cuando llegamos, vimos que la población huía antes de que se registraran los combates. Sabíamos que la guerra había llegado a Konna, un poblado a unos 70 kilómetros de Mopti que fue bombardeado y al que de momento no podemos acceder. La gente se iba para hospedarse en casa de familiares y conocidos. Mopti estaba casi vacía. Los comercios estaban cerrados y casi no había nadie en las calles. Se quedaron los más vulnerables, los que tenían menos recursos. MSF mantuvo su presencia dando apoyo a dos hospitales para niños malnutridos y un ambulatorio. Cuando llegamos a Mopti, nuestro plan era ayudar a los equipos médicos en el hospital de Douentza, al norte de Konna, pero los combates eran muy intensos y no podíamos movernos.

¿Cómo está el personal de MSF en Douentza?
Se sienten un poco aislados pero están bien. Estamos en contacto regular con ellos. Desde que empezaron los bombardeos, se han quedado en el hospital por seguridad y también para responder a las urgencias médicas. Los equipos han efectuado unas 600 consultas en una semana, entre ellas 200 para menores de cinco años. Está llegando menos gente a los otros centros que apoyamos, lo cual sugiere que los habitantes de esta localidad no se atreven a salir de casa. Esto es preocupante. Sorprendentemente, no hemos recibido heridos. Douentza es uno de los poblados recién tomados por las tropas francesas y malienses. No hay demasiada información, la situación es incierta. No es corriente estar trabajando tan cerca de la zona de combates.

¿Cuál es el problema con el acceso humanitario a Konna?
Sabemos que la población podría tener importantes necesidades humanitarias debido a los bombardeos y los combates. Pero hasta ahora, y a pesar de nuestra insistencia a las autoridades francesas y malienses, no nos permiten entrar en esta zona, así que es difícil saber lo que está pasando. Tanto las organizaciones de ayuda como los medios de comunicación están varados en Sévaré, una localidad cercana a Mopti. Nosotros hemos traído dos camiones cargados de medicamentos, gracias a lo cual ahora podríamos organizar clínicas móviles si es necesario. Nuestro cirujano, que aún está en la capital de Malí, Bamako, está esperando el permiso para entrar en Konna. Pero cuanto más tiempo pase, más se puede complicar la situación. No sabemos lo que nos encontraremos. Por supuesto, lo peor que puede pasar es que sea demasiado tarde.

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