Mozambique: MSF condena el asesinato de trabajadoras del sexo en Beira

Dos trabajadoras del sexo en Beira fueron asesinadas. Eran parte de nuestro programa médico; su asesinato aumenta el miedo y las barreras para la atención médica.

MSF brinda tratamiento a casos de VIH y tuberculosis (TB), de violencia sexual y de género y de migración en el sur de África
Trabajadoras del sexo posan para las fotos durante la clínica nocturna de VIH de MSF en Beira, Mozambique. Abril de 2019. ©Giuseppe La Rosa/MSF

Tras una serie de brutales asesinatos, aparentemente contra mujeres, en la ciudad de Beira, Mozambique, Médicos Sin Fronteras (MSF) expresamos conmoción y alarma por el asesinato de dos trabajadoras del sexo que formaban parte del programa comunitario de MSF para asistir poblaciones clave1, entre quienes se incluyen trabajadoras del sexo, hombres que tienen sexo con otros hombres y jóvenes en riesgo que a menudo están aislados, criminalizados o sujetos a estigma, discriminación y violencia.  

“Nos indignan los asesinatos aparentemente dirigidos contra mujeres altamente vulnerables en Beira. Dos trabajadoras del sexo atendidas por nuestra organización han sido asesinadas en cuestión de semanas. Sus pares las identificaron como una mujer migrante de Zimbabue de 32 años que era trabajadora del sexo, y que deja una hija de 4 años. La otra mujer era una mozambiqueña local de 22 años, que deja tres hijas y un hijo.  

En vista de la iniciativa “16 Días de Activismo contra la Violencia Sexual y de Género (SGBV)” y el Día Internacional para Poner Fin a la Violencia contra las Trabajadoras del Sexo, hacemos un llamado para que finalice la violencia y a que haya una mayor protección para las trabajadoras del sexo”, asevera Jessie Ashay Kurnurkar, coordinadora de proyectos de MSF en Beira.  

La policía de Mozambique está investigando la serie de asesinatos en varias áreas de Beira desde septiembre de 2022, pero el miedo aún se apodera de las comunidades de trabajadoras del sexo en la ciudad portuaria.  

“No estamos viviendo libremente”, dice *Maria, una trabajadora del sexo que vive en Beira. “Ya no salimos de nuestras casas. Cuando nos vamos, tratamos de caminar en grupos. Por la noche, no abrimos nuestras puertas a los clientes porque tenemos miedo, entonces estamos perdiendo trabajo. ¿Cómo vamos a llegar a fin de mes? ¿Cómo vamos a pagar el alquiler? Estamos traumatizadas. Mi compañera que fue asesinado dejó atrás a tres hijas”, concluye. 

Después de los asesinatos, además de las actividades regulares del proyecto en Beira, los equipos de MSF, que incluyen trabajadoras del sexo de acompañamiento entre pares, intensificaron las actividades de promoción de la salud y capacitaciones sobre la prevención y atención a casos de violencia sexual y basada en género para trabajadoras del sexo. 

Además, trabajan con las autoridades locales, en particular la policía, y organizaciones sin fines de lucro y de la sociedad civil en Beira. Los esfuerzos incluyen actividades de sensibilización en asociación con dueños de negocios locales y emisoras.  

A través del trabajo médico humanitario de MSF en el sur de África para tratar casos de VIH y tuberculosis (TB), de violencia sexual y de género y de migración, nuestros equipos han atestiguado la vulnerabilidad intensa y crónica de mujeres, hombres y personas transgénero que se dedican al trabajo sexual.  

En Mozambique, Sudáfrica, Malawi y Zimbabue, nuestros equipos han visto cómo estas personas enfrentan violencia extrema y explotación precisamente porque sobreviven en las sombras, especialmente si son migrantes. Mientras el trabajo sexual siga criminalizado y estigmatizado, cientos de miles de trabajadoras del sexo, niñas y mujeres vulnerables en el sur de África seguirán estando en gran riesgo, tanto física como mentalmente.  

“Al igual que otros grupos altamente estigmatizados en la sociedad, las trabajadoras del sexo en su mayoría evitan hacerse visibles ante las autoridades y, a menudo, retrasan o evitan los servicios de salud por temor a ser detectadas, atacadas y rechazadas”, explica Lucy O’Connell, especialista en salud sexual y reproductiva. También es enfermera y asesora para poblaciones clave en la Unidad Médica de África Meridional de MSF. “Hemos visto cómo sus enfermedades prevenibles y tratables corren el riesgo de volverse más complejas y peligrosas debido a esta cruel realidad. Sabemos que las trabajadoras del sexo no denuncian la violencia sexual y basada en género, ni buscan tratamiento después de la violencia por temor a ser victimizadas nuevamente”.  

Las personas que experimentan violencia sexual y de género necesitan acceder a la atención médica dentro de las 72 horas posteriores al incidente para prevenir embarazos no deseados, una posible infección por VIH y recibir asesoramiento sobre salud mental.  

Además, las y los pacientes con VIH que se demoran en buscar atención corren el riesgo de que su salud se deteriore y presentan un mayor riesgo para la transmisión comunitaria. Las trabajadoras del sexo y las mujeres vulnerables necesitan tener espacios seguros para buscar atención médica, denunciar casos de violencia sexual y de género y estar libres de más violencia estructural.  

Médicos Sin Fronteras pedimos una mayor protección de las personas que ejercen el trabajo sexual en Beira y en otras partes del sur de África, así como la movilización de las autoridades, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales de la región para abogar por la salud y el bienestar de las trabajadoras del sexo.  

 

MSF trabaja en Beira desde 2014, y brinda atención médica en cuestiones de salud sexual y reproductiva, que incluye pruebas y tratamiento del VIH y atención de aborto seguro a personas vulnerables y estigmatizadas, incluyendo trabajadoras del sexo, hombres que tienen sexo con hombres y jóvenes en riesgo, de manera regular.  

 

MSF entregó su proyecto de atención a casos de violencia sexual y de género en Rustenburg, en el Cinturón Platino de Sudáfrica, al Departamento de Salud Provincial en junio de 2021. Reconociendo la necesidad de una mejor respuesta médica y psicológica a los casos de violación, los equipos de MSF desarrollaron centros de salud basados en la comunidad, mediante los cuales brindaron atención a miles de sobrevivientes de violencia sexual y de género. El proyecto también apoyó la atención del aborto seguro en el distrito de Bojanala entre 2018 y 2021.  

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