Palestina: Los palestinos en Hebrón sufren por la falta de atención médica

Una integrante de MSF cargando a un bebé en Hebron
MSF gestiona una clínica para mujeres y menores en H2. © Alfredo Caliz

En el corazón de la ciudad vieja de Hebrón, en Cisjordania, se encuentra una zona de la ciudad controlada por Israel conocida como H2, donde viven 42 mil personas palestinas y unos 700 colonos israelíes.

Esta zona se ha convertido en un punto álgido de la violencia de los colonos, donde los movimientos de las y los residentes palestinos están sometidos a restricciones que impiden gravemente su acceso a la asistencia médica y su capacidad para llevar una vida normal.

“El H2 es la peor representación del sufrimiento cotidiano del pueblo palestino que vive bajo la ocupación”, afirma Marietta Provopoulou, coordinadora general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Palestina. “Es simplemente demasiado malo para ser cierto. MSF no solo pretende brindar servicios médicos en H2; queremos recordar a las personas que merecen ser respetadas y tratadas con dignidad”.

Barreras por dentro y por fuera

H2 es una de las zonas con más restricciones de Cisjordania, con 21 puestos de control permanentes operados por las fuerzas israelíes que regulan los movimientos de las y los residentes palestinos y suponen importantes barreras para el personal médico que pretende acceder a la zona. En H2 hay un centro médico gestionado por el Ministerio de Salud palestino para pacientes con enfermedades graves, pero aparte de Médicos Sin Fronteras, no hay otras organizaciones médicas que operen en la zona. 

Nuestros equipos empezaron a trabajar en H2 en agosto de 2021, cuando crearon una clínica con un equipo exclusivamente femenino que ofrecía consultas externas generales, servicios de salud sexual y reproductiva y atención mental, especialmente para mujeres, niñas y niños.

Una integrante de MSF en consulta con una madre y su bebé en H2, Hebrón. Palestina, noviembre de 2021. © Alfredo Caliz

 

A menos que logren obtener un permiso especial, los palestinos tienen prohibido conducir vehículos en H2, lo que tiene graves consecuencias para las personas con discapacidad, las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas con problemas médicos urgentes que necesitan una consulta con el personal médico. 

Las restricciones a los automóviles se aplican también a los que pertenecen a los servicios de emergencia, como los camiones de bomberos y las ambulancias. Una paciente contó a MSF que sus tres sobrinos pequeños, uno de ellos era un bebé, murieron cuando se incendió una casa y los soldados israelíes impidieron que los camiones de bomberos entraran en H2 a apagar el incendio, a pesar de las súplicas de la comunidad.

Con los limitados servicios médicos disponibles en H2, los residentes deben pasar por los puestos de control para acceder a los centros de salud fuera de la zona. Cuando se producen enfrentamientos entre los residentes palestinos y los colonos israelíes o con los soldados israelíes, los puestos de control suelen cerrarse, impidiendo a los residentes salir o entrar en la zona.

Una mujer de 23 años que acudió a MSF en busca de atención médica después de sufrir complicaciones en el embarazo contó al personal de la organización: “No puedo ir al médico para hacer las revisiones periódicas del embarazo. Todos los días hay enfrentamientos cerca del puesto de control por donde salgo para abordar un taxi, casi todos los días siento olor a gas y no puedo ver al médico”. 

Dentro de H2, los palestinos que viven cerca de los colonos israelíes a menudo tienen restringida la libertad de movimiento incluso dentro de su propio barrio: se les prohíbe el acceso a ciertas calles y están sujetos a múltiples controles de seguridad. Algunos residentes de H2 tienen que pasar hasta cuatro puestos de control para llegar a la clínica de MSF, mientras que otros no pueden acceder a ella en absoluto.

Ningún lugar es seguro 

Además de restringir su acceso a la asistencia médica, la situación en H2 es perjudicial para la salud mental de los residentes palestinos de la zona, tanto personas adultas como menores. Muchos hogares palestinos son objeto de incursiones nocturnas por parte de las fuerzas israelíes, que se apoderan temporalmente de partes de sus viviendas.

Según una encuesta de la ONU, entre 2015 y 2018, las fuerzas israelíes registraron el 75% de los hogares palestinos en H2 y, en un tercio de estos casos, un integrante de la familia sufrió algún tipo de agresión física. Durante el mismo periodo, uno de cada cinco hogares encuestados informó de que un niño había sido detenido por las fuerzas israelíes.

Una mujer de 41 años atendida por MSF, que tiene cuatro hijos y dos hijas, dijo al equipo de Médicos Sin Fronteras: “Sufrimos mucho en nuestras vidas; las fuerzas israelíes y los colonos asaltan nuestra casa muy a menudo. Tengo miedo permanentemente de que los soldados o los colonos les hagan daño a mis hijos. Vivo en un estado de ansiedad constante. Cuando mis hijos me dicen que han visto soldados o colonos cerca, me da mucho miedo. Espero ansiosa que vuelvan del colegio para cerrar la puerta con llave y no salir”. 

Entre los pacientes infantiles de MSF, el personal médico suele observar síntomas de ansiedad que afectan a las interacciones de las niñas y los niños con sus familias y con otros menores. Entre los pacientes en edad adulta, el personal suele ver casos de trastornos mentales de moderados a graves como la depresión, la ansiedad y las dificultades en las relaciones interpersonales.

Como consecuencia de las restricciones de acceso y los limitados servicios médicos disponibles en H2, MSF decidimos ampliar nuestros servicios en octubre de 2021. Esto coincidió con un considerable aumento del volumen de pacientes que acudían a MSF para recibir atención médica.

Entre agosto de 2021 y mayo de 2022, Médicos Sin Fronteras atendimos a 5mil 135 pacientes, de los cuales alrededor de la mitad eran menores de 15 años. En el mismo periodo, el equipo de MSF brindó apoyo psicológico a 989 pacientes.

MSF consideramos que sigue siendo necesario aumentar los servicios médicos en H2. “Aunque reconocemos que lo único que mejorará significativamente la situación de la población en H2 son soluciones a largo plazo para hacer frente a las restricciones de acceso, instamos a que se ponga en práctica un enfoque a gran escala para aumentar los servicios médicos en H2 y acercarlos a la población”, concluye Provopoulou.

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