Papúa Nueva Guinea: Acercando el tratamiento para la tuberculosis

TB programs in Gulf Province and Port Moresby

Hace tres años, la tuberculosis (TB) se convirtió en la enfermedad infecciosa más mortal del mundo, mano a mano con el VIH/SIDA. En Papúa Nueva Guinea (PNG) la epidemia llega a tal nivel que el gobierno ha declarado un estado de emergencia en varias provincias. Con un estimado de 30,000 casos nuevos en 2016, expandir y mejorar la atención de la TB en Papúa Nueva Guinea es una batalla difícil.

Hace tres años, la tuberculosis (TB) se convirtió en la enfermedad infecciosa más mortal del mundo, mano a mano con el VIH/SIDA. En Papúa Nueva Guinea (PNG) la epidemia llega a tal nivel que el gobierno ha declarado un estado de emergencia en varias provincias. Con un estimado de 30,000 casos nuevos en 2016, expandir y mejorar la atención de la TB en Papúa Nueva Guinea es una batalla difícil.
 
En colaboración con el Ministerio de Salud, Médicos Sin Fronteras (MSF) está brindando diagnóstico y tratamiento para la TB en dos provincias: en el Distrito Capital Nacional y en la Provincia del Golfo. 
 

Geografía extrema

 
En la Provincia del Golfo, los equipos de MSF están establecidos en Kerema, una ciudad que queda a siete horas en auto de la capital, Port Moresby, y literalmente se encuentra aL final del camino. Hacia el oeste no hay carreteras y el acceso a la atención médica y otros servicios es extremadamente limitado. Los pacientes viajan durante horas o incluso días para llegar hasta nuestras clínicas; usan autos, lanchas y caminan. El transporte puede ser prohibitivamente costoso, viajar unas cuantas horas en una lancha puede costar unos 40 dólares estadounidenses. 
 
La geografía del lugar no es el único desafío. En los pueblos remotos alrededor de Kerema el acceso a la educación es limitado. La baja tasa de educación en cuanto a la salud muestra que a los pacientes nunca se les explicaron datos básicos sobre la tuberculosis, como el hecho de que es infecciosa o que se transmite a través del aire. Muchas personas en el país aún creen que la TB es una consecuencia de la brujería.
 
Estas barreras culturales y geográficas son parte de uno de nuestros mayores desafíos: asegurar la adherencia de los pacientes al tratamiento para la TB. Esta enfermedad no es una simple infección torácica, es una infección insidiosa con bacterias muy difíciles de matar. Para tratar exitosamente la TB se requieren al menos seis meses y la combinación de varios antibióticos. 
 
Algunos pacientes desarrollan TB resistente a medicamentos, es decir, cuando la bacteria muta para resistirse a los medicamentos porque estos no se consumen en las cantidades, intervalos o combinaciones adecuadas. Para estos pacientes el tratamiento dura hasta dos años con inyecciones diarias en las primeras etapas; y frecuentemente experimentan graves efectos secundarios como náuseas, sordera y daño en los nervios. 
 
La adherencia al tratamiento de la TB es crítica no sólo para curar a los pacientes, sino también para reducir el riesgo de que se desarrolle una resistencia a los medicamentos entre la comunidad. Los pacientes con una resistencia a los medicamentos pueden infectar a otros con estas cepas más resistentes y mortales. Si esta situación se presenta a una escala más grande, la epidemia se cobrará más vidas y será más difícil controlarla. 
 

Mejorando la adherencia

 
Que los pacientes abandonen su tratamiento es un gran problema para nuestros equipos, así que estamos trabajando arduamente para aumentar la adherencia al tratamiento. Todos los pacientes reciben asesoramiento y educación para mejorar su conocimiento de la enfermedad y el seguimiento de su tratamiento. Al tener a un antropólogo en nuestras operaciones médicas, también intentamos incrementar nuestro entendimiento del contexto local y mejorar la adherencia. 
 
Hemos descentralizado la atención que ofrecemos para acercar el tratamiento a los pacientes. En la Provincia del Golfo nuestros equipos viajan durante horas, frecuentemente en bote y en carretera, para visitar puestos médicos en pequeños pueblos y proporcionar consultas regulares. También brindamos transporte para ayudar a los pacientes a recibir atención médica, y gestionamos una red de trabajadores comunitarios y personas que brindan apoyo durante el tratamiento y visitan a los pacientes en sus hogares.
 
En Port Moresby, nuestro equipo de alcance comunitario realiza consultas caseras para los pacientes con dificultades para acceder a una clínica o adherirse al tratamiento, como parte de un esfuerzo para reducir la elevada tasa de pacientes que se pierden durante el seguimiento. 
 

Mejorando la gestión de la tuberculosis

 
En muchos contextos de bajos ingresos, la tuberculosis sigue siendo diagnosticada como se hacía hace un siglo: con muestras de esputo examinadas bajo el microscopio para buscar señales del bacilo de la tuberculosis. La prueba más confiable de este tipo se demora dos meses en estar lista. En muchos países esto se complica aún más debido a la falta de laboratorios equipados para realizar el diagnóstico de la TB, así que las muestras necesitan ser enviadas a la capital o incluso al extranjero. Es por esto que la enfermedad frecuentemente no se diagnostica, o al menos no oportunamente. En la mayor parte de Papúa Nueva Guinea, este sigue siendo el caso.
 
Durante los últimos años, se revolucionó el diagnóstico de la TB gracias a un dispositivo llamado GeneXpert que detecta la presencia de bacterias en menos de dos horas. También puede detectar la resistencia al medicamento rifampicina, es decir, puede ayudar a diagnosticar la tuberculosis resistente a medicamentos. 
 
MSF utiliza el GeneXpert en la Provincia del Golfo y Port Moresby, así que los pacientes pueden ser diagnosticados más rápidamente. En 2017, nuestros equipos iniciaron a 2,100 personas con el tratamiento de la tuberculosis en ambos proyectos.
 
 
 
 
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