RCA: La impunidad y un nuevo ciclo de violencia amenazan la provisión de ayuda humanitaria

Grupos armados descontrolados y en plena desbandada en el norte del país atacan a civiles y asaltan estructuras médicas.

Grupos armados descontrolados y en plena desbandada en el norte del país atacan a civiles y asaltan estructuras médicas.

El grave deterioro de la situación en la República Centroafricana (RCA), especialmente en el norte del país, pone en peligro la provisión de ayuda humanitaria vital en el momento en el que la población más lo necesita. La presencia de numerosos grupos armados descontrolados y en plena desbandada, unida al caos generalizado que hay en todo el país, ha supuesto una importante escalada en los niveles de inseguridad y ha dejado expuestas a algunas de las comunidades más vulnerables a sufrir actos de una violencia extrema. De igual manera, las organizaciones humanitarias internacionales han sido objeto de saqueos y de robos. Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) de Boguila, Kabo, Ndele, y los del campo de desplazados en el aeropuerto internacional de Bangui, han sido víctimas de asaltos armados en sus instalaciones. En la población de Kabo, en el noreste del país, MSF se ha visto obligada a reducir sus actividades médicas a consecuencia de estos incidentes.

MSF ha pedido reiteradamente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a los países donantes que se comprometan a ofrecer una protección adecuada a la población civil centroafricana y ha alertado en numerosas ocasiones de la necesidad de aumentar de forma drástica y urgente la asistencia humanitaria que las comunidades requieren.

   

“Somos testigos de las consecuencias que tiene la falta de una protección adecuada para la población de la RCA. Cada día se siguen produciendo decenas de asesinatos y de linchamientos de civiles y hay cientos de miles de desplazados y de refugiados que no disponen de una asistencia adecuada”, explica Sylvain Groulx, coordinador general de MSF en RCA. “Los actos violentos extensivos a las organizaciones humanitarias y a su personal es inaceptable, socava la ayuda que proporcionamos a la población. Esta reducción de actividades médicas que nos hemos visto obligados a llevar a cabo en Kabo tiene consecuencias desastrosas para más de 50.000 personas, cuyas necesidades son actualmente inmensas”.

MSF coordina el hospital de Kabo desde 2006 y gestiona además seis puestos de salud en la periferia de la ciudad, incluido uno en la población de Moyenne Sido, cerca de la frontera con Chad, donde se encuentran muchos de los desplazados que han huido de la violencia. Sólo en 2013, MSF llevó a cabo más de cien mil consultas en la zona de Kabo. La malaria sigue siendo la principal causa de mortalidad en el país y en Kabo el 44% de las consultas médicas son a causa de esta enfermedad.

Incluso antes de este último año de conflicto, la población de RCA ya sufría las consecuencias de la falta de servicios médicos en el país, con muchas de sus estructuras sanitarias apenas funcionales. La escalada de la violencia en el último año ha supuesto que el 20% de una población de 4.6 millones de habitantes haya huido de sus hogares.

En estos últimos meses se han producido diversos ataques en las cercanías e incluso en el interior de los hospitales en diversos puntos del país, pero los equipos de MSF no han dejado en ningún momento de proveer servicios médicos que son vitales para la población de la RCA en todos los lugares donde trabajan. Sin embargo, a día de hoy, la impunidad de los grupos armados y un nuevo ciclo de violencia incontrolable está comenzando a amenazar seriamente la provisión de ayuda humanitaria y está dejando a la población en una situación todavía más vulnerable.

 

   

“Queremos reiterar nuestro llamamiento a los grupos armados para que respeten a los civiles y a las estructuras médicas. Es importante que se nos permita seguir proporcionando una atención médica que en estos momentos es vital para la población de la RCA”, dice Sylvain Groulx. “Las organizaciones humanitarias tienen que poder trabajar sin obstáculos”.

MSF lleva trabajando en la RCA desde 1997, donde cuenta con siete proyectos regulares (Batangafo, Carnot, Kabo Ndélé Paoua, Bria and Zémio) y con ocho proyectos de emergencia (Bangui, Berbérati, Bouar, Boguila, Bossangoa, Bouca, Bangassou y clínicas móviles en el noroeste). 2240 trabajadores internacionales y locales trabajan con la organización médico humanitaria en todo el país. Los equipos de MSF también asisten a los refugiados de RCA en Camerún, Chad, y la República Democrática del Congo (RDC).

 

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