República Centroafricana: La explosión de violencia en Bangui impide que los heridos puedan llegar a hospitales

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A pesar de la tensión reinante en toda la ciudad, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) se mantienen activos y atienden a todos los heridos que consiguen llegar hasta alguno de los tres centros de la organización médico humanitaria en la capital centroafricana.

A pesar de la tensión reinante en toda la ciudad, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) se mantienen activos y atienden a todos los heridos que consiguen llegar hasta alguno de los tres centros de la organización médico humanitaria en la capital centroafricana.
 
Bangui, 29 de septiembre de 2015. En los últimos tres días se han producido centenares de enfrentamientos, agresiones y represalias en diversos puntos de Bangui. La chispa saltó tras el asesinato de un conductor de mototaxi hace unos días, a lo cual se han sumado después varias manifestaciones contra las autoridades y contra las fuerzas armadas internacionales, numerosas barricadas en las calles y el saqueo masivo de edificios y oficinas, algunas de ellas pertenecientes a organizaciones humanitarias.
 
Los equipos de MSF que trabajan en el campo de desplazados de M’poko, en la maternidad del barrio de Castor y en el Hospital General de Bangui activaron su plan de emergencia para responder al flujo masivo de heridos que comenzó a llegar el pasado sábado.
 
Entre el día 26 y el 28, MSF ha atendido a 181 personas en estos 3 centros; 97 de ellas en el Hospital General, que es uno de los pocos centros de referencia de Bangui con capacidad para tratar casos que requieren cirugía y con traumatismos graves.
 
“Entre el centenar de heridos que han llegado, unos 15 eran casos graves. Otros dos murieron nada más llegar al hospital”, afirma Thomas Lauvin, coordinador médico de MSF en el Hospital General. “La mayoría presentaban heridas de bala, pero también atendimos a personas que habían sido heridas con armas blancas y por explosión de granadas. Casi la mitad de los pacientes han necesitado cirugía”, añade.
 
 
“Nuestras ambulancias no pueden moverse por la ciudad a causa de la inseguridad”, lamenta Emmanuel Lampaert, coordinador general de MSF en la RCA.
 
“Estamos intentando organizar los traslados y los ingresos de pacientes en taxi, pero por ahora la mayoría de enfermos y heridos tienen que moverse por sus propios medios, ya sea a pie o en moto.  Por ejemplo, el día 28 no vino ni una sola mujer a la maternidad de Castor para dar a luz, mientras que en un día normal suele haber hasta 30 partos”, explica Lampaert.
 
El día anterior, los heridos del barrio de PK5 –enclave musulmán y uno de los principales escenarios de enfrentamiento-, así como de M’poko y Castor, no pudieron llegar al Hospital General, por lo que muchos murieron por falta de atención médica.
 
“A pesar de que los enfrentamientos son de una enorme intensidad, el número de heridos que llegan hasta nuestros hospitales es extraordinariamente bajo”, lamenta Lauvin. “Desgraciadamente, creemos que puede haber muchas personas con necesitad de asistencia que no tienen forma de llegar hasta aquí. La inseguridad impide que alcancen las estructuras médicas y nosotros tampoco podemos salir a buscarlos”, concluye Lauvin.
 
Una consecuencia añadida de la nueva ola de violencia es el aumento del número desplazados internos que buscan protección. En Bangui, muchas personas han abandonado sus hogares y se han ido a los campos de desplazados que ya existían en la capital. El campo de M’poko, colindante con el aeropuerto internacional, ha registrado la llegada de varios miles de nuevos desplazados en los últimos días.
 
MSF trabaja en República Centroafricana desde 1997. Actualmente cuenta con más de 300 trabajadores internacionales y con más de 2.000 trabajadores centroafricanos para sus proyectos en el país. Desde diciembre de 2013, MSF ha duplicado su nivel de asistencia médica como respuesta a la crisis, pasando de gestionar 10 proyectos a tener un total de 21. y llevando a cabo seis intervenciones para los refugiados centroafricanos en los países vecinos (Chad, Camerún y la República Democrática del Congo).
 
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