Se necesita reanudar urgentemente las distribuciones de alimentos en Etiopía

MSF pide reanudar urgentemente las distribuciones de alimentos en Etiopía por el aumento de casos de desnutrición
Una cinta de circunferencia del brazo en una de las mesas de la clínica móvil. Las cintas de circunferencia de la parte superior del brazo (MUAC) se utilizan predominantemente para medir la circunferencia de la parte superior del brazo de niños de cero a cinco años, lo que ayuda a identificar la desnutrición. Etiopía, febrero de 2023. © MSF/Julien Dewarichet
  • Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están viendo tasas alarmantemente altas de desnutrición aguda en Etiopía. 
  • En la región de Gambella, el número de menores de cinco años tratados por los equipos de MSF por desnutrición severa casi se ha duplicado en comparación con 2022. 

A medida que las tasas de desnutrición superan los niveles de emergencia en muchas áreas de Etiopía, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) pedimos la reanudación inmediata de las distribuciones de alimentos, que se suspendieron en Etiopía a principios de junio de 2023. 

Más de 20 millones de personas en Etiopía dependen en gran medida de la asistencia alimentaria, especialmente las personas refugiadas y desplazadas. Quienes corren mayor riesgo son las mujeres embarazadas, las nuevas madres, niños y niñas menores de cinco años y las personas que viven con el VIH. 

“Incluso antes de que la suspensión entrara en vigor, nuestros equipos médicos estaban presenciando tasas alarmantemente altas de desnutrición aguda generalizada. Estas ya estaban muy por encima del umbral de emergencia del 15% establecido por la Organización Mundial de la Salud”, dice Cara Brooks, directora de MSF en Etiopía. 

“La suspensión es alarmante. Se produce después de un periodo prolongado de distribuciones esporádicas e irregulares de ayuda alimentaria, y en un momento en que la situación humanitaria en todo el país ya es preocupante”, asevera Brooks. 

 “Las personas están lidiando con la peor sequía en cuatro décadas, con dificultades económicas y violencia recurrente”, continúa.
Según los datos recopilados por nuestros equipos entre enero y abril de este año, de las 8,000 mujeres embarazadas y madres primerizas examinadas en nuestros centros de salud en Shire y Sheraro en Tigray, el 72,5 % padecía desnutrición aguda.  

Las mujeres embarazadas con desnutrición corren un mayor riesgo de experimentar complicaciones durante el parto y es más probable que sus bebés tengan problemas de salud. 

Nuestros equipos también examinaron a 17,803 niñas y niños menores de cinco años en las clínicas de Shire y Sheraro. Descubrieron que el 21,5 % tenía desnutrición aguda moderada y el 6,5 % tenía desnutrición aguda grave, misma que pone en peligro sus vidas. 

La suspensión de las distribuciones de alimentos se produce en el contexto de las investigaciones sobre el desvío generalizado de la ayuda alimentaria. Inicialmente, las distribuciones de alimentos se suspendieron solo en Tigray, pero luego se extendieron por todo el país. 

La suspensión de las distribuciones de alimentos llega tras meses en que las distribuciones de alimentos fueron poco frecuentes e irregulares. Esta situación que contribuyó a las altas tasas de desnutrición observadas en nuestras instalaciones. 

La región somalí de Etiopía tiene el mayor número de niños y niñas menores de cinco años con desnutrición aguda. También cuenta con una de las coberturas de vacunación más bajas del país, exponiendo a las comunidades al riesgo de brotes de enfermedades. 

En el centro de salud del campo para personas refugiadas en Kule, en la región de Gambella, el número de menores de cinco años tratados por los equipos de MSF por desnutrición severa casi se ha duplicado. En 2022, nuestros equipos admitieron en promedio 44 niños por mes. En lo que va de 2023, la cifra ha aumentado a 86 niños por mes en comparación con el mismo periodo. 

Conseguir lo suficiente para comer es un desafío particular para las personas refugiadas. Esto porque debido a su estatus en Etiopía, no pueden trabajar y dependen de la ayuda. Muchas personas ya han visto recortadas sus raciones de alimentos, incluidas 400,000 personas sursudanesas que viven en la región de Gambella en Etiopía. Las raciones de esta población se redujeron del 84% al 60% de la ingesta mínima diaria recomendada de 2,100 calorías. 

“Una ingesta dietética reducida pone a las personas en riesgo de desnutrición y deficiencias de micronutrientes como la anemia. También debilita su sistema inmunológico”, dice Samreen Hussain, coordinadora médico de MSF. 

 

Al haber una baja cobertura de vacunación, el aumento en los casos de desnutrición aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas como el sarampión y el cólera, y muchas regiones de Etiopía experimentan brotes de estas enfermedades, dice Samreen Hussain, coordinadora médica de MSF.

 

“Vemos cómo la escasez de alimentos está empujando a las comunidades vulnerables a mecanismos de sobrevivencia dañinos. Entre estos se incluye la venta de activos como sustitutos de los alimentos, la mendicidad y el trabajo infantil”, dice Hussain. Esta situación solo empeorará con una suspensión prolongada de la ayuda alimentaria”. 

Desde Médicos Sin Fronteras llamamos a todas las partes interesadas a tomar medidas inmediatas y responder a las necesidades de las comunidades en mayor riesgo a través de distribuciones de alimentos específicas.  

Es esencial reanudar las distribuciones de alimentos regulares y completas urgentemente. Al mismo tiempo, debe mejorar la comunicación sobre dónde y cuándo se realizarán las distribuciones. 

 

El 24 de junio de 2021, nuestros colegas María Hernández Matas, Tedros Gebremariam Gebremichael y Yohannes Halefom Reda fueron asesinados brutal e intencionalmente mientras estaban claramente identificados como trabajadores humanitarios en Tigray. Después de un extenso compromiso con las autoridades etíopes, todavía no tenemos respuestas creíbles sobre lo que les sucedió a nuestros colegas ese día. 

En MSF seguiremos persiguiendo la rendición de cuentas por este incidente utilizando todos los medios y vías posibles. Con eso, también esperamos que esto contribuya a mejorar la seguridad de las y los trabajadores humanitarios en Etiopía. 

Trabajamos en Etiopía desde hace 37 años, brindando asistencia médica a personas afectadas por conflictos, epidemias, desastres o con acceso limitado a la atención médica, en colaboración con las autoridades etíopes a nivel local, regional y nacional. 

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