Sierra Leona: ¡Adiós, sarampión!

Antonia, una enfermera de MSF. Nos habla sobre una campaña de vacunación en Sierra Leona en la que fueron vacunados 65,000 niños.

Antonia Zemp es una enfermera del pool de emergencias de MSF. Ella es una de las personas que responde primero ante cualquier emergencia, incluyendo una reciente epidemia de sarampión en Sierra Leona. Ella nos describe su experiencia.
 
Otra vez, una misión terminada. Todo pasa muy rápido. 
 
De hecho no es tan malo: no tuve tiempo para escribir una nueva entrada de blog durante mi misión, así que ahora que estoy en casa, eso me ayuda a tener un punto de vista diferente para procesar todo lo que pasó sin estar en el ojo del huracán, tomando un paso hacia atrás y tener un panorama general, algo que a veces es complicado mientras estás en misión. A veces me concentro tanto durante mis misiones que sólo veo límites de tiempo y cosas por hacer. 
 
Pero vayamos un paso a la vez. 
 
Después de mi última misión en Etiopía, necesitaba unas vacaciones para que mi cuerpo y alma recuperaran su balance. Los kilos que perdí regresaron rápidamente, y muy pronto me sentí lista para volver a una misión. Como una empleada de MSF en el pool de emergencia, siempre es muy emocionante y angustioso el esperar a descubrir a dónde irás a continuación, ya que simplemente no puedes planear las emergencias. Así que hubo algo de especulación sobre ir a Angola y Yemen, pero finalmente terminé en Sierra Leona por segunda vez. 
 
Como en Etiopía, una epidemia de sarampión está haciéndose más grande en este país, y supone una amenaza extremadamente grande  en Sierra Leona, ya que el sistema de salud fue severamente debilitado por la gran epidemia de Ébola. El Ébola cobró la vida de muchas personas que trabajan en el sistema de salud. Debido al Ébola, las vacunaciones rutinarias para los niños fueron reducidas durante los últimos dos años, algo que naturalmente ha tenido enormes consecuencias, como puede verse con la epidemia de sarampión. 
 
 
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa y potencialmente letal. El Ministerio de Salud organizó una campaña de vacunación, y MSF la apoyó en las regiones más difíciles de alcanzar, en donde se necesita más trabajo logístico. Como es costumbre, ¡MSF escoge los desafíos más grandes! Mi equipo y yo, por lo tanto, sudamos mucho, y eso no sólo se debe a las calurosas temperaturas del exterior.
 
Hay un gran desafío en el hecho de que la vacuna contra el sarampión siempre debe ser almacenada bajo una temperatura de entre 2 a 8 ºC. En las regiones en donde trabajamos, la electricidad no siempre está disponible, así que tuvimos que transportar generadores eléctricos, hieleras y refrigeradores a lo largo del país. A esto se le conoce como cadena de frío. Los paquetes de hielo usados en las pequeñas hieleras que transportan las vacunas habían sido congelados semanas antes, y después fueron enviados de un lugar a otro y fueron tratados como si fueran oro, pues todas las vacunas dependen de ellos.
 
Nuestros equipos de vacunación viajaron en autos, motocicletas e incluso a pie porque el camino hacia a las aldeas fue a través de ríos y  a través de puentes hechos con sólo un tablón de madera que no se veían muy confiables.
 
 
Hay personas en algunas partes de Sierra Leona que aún asocian a MSF con el Ébola. Es decir, tenían algo de miedo hacia nosotros porque pensaban que nosotros haríamos regresar el Ébola. Gracias a nuestros equipos locales que trabajaban de cerca con los ancianos de las aldeas, logramos contrarrestar estas suposiciones sobre nosotros. Y como el “Jefe Paramount” (el líder) vacunó a su hijo, mientras toda la aldea observaba, fue una forma excelente de promocionar la campaña, fue un momento que me puso la piel de gallina.  
 
Un total de 425 empleados, 20 autos, 80 motocicletas y alrededor de 100 hieleras estuvieron en el camino durante 7 días y ¡vacunamos a 65,000 niños, dándoles una protección de por vida contra el sarampión!
 
¡Qué sentimiento! Es indescriptible. Y como siempre, el resultado ayuda a superar todo el estrés, las noches en vela durante las que trabajamos, y también algunas decisiones difíciles que fueron tomadas…
 
65,000 niños sin sarampión. No puede haber una mejor recompensa. 
 
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