Sudán del Sur: finalizamos con éxito nuestro proyecto en Melut

Cerramos las puertas de nuestro centro de salud de emergencia en el noreste de Sudán del Sur. Durante tres años, la intervención fue un éxito y ayudó a suplir las carencias en asistencia sanitaria en las zonas afectadas por los violentos combates. Ahora, las necesidades de la comunidad han cambiado.

Cerramos las puertas de nuestro centro de salud de emergencia en el noreste de Sudán del Sur. Durante tres años, la intervención fue un éxito y ayudó a suplir las carencias en asistencia sanitaria en las zonas afectadas por los violentos combates. Ahora, las necesidades de la comunidad han cambiado.
 
Hasta 2013, Melut había escapado de la violencia más cruenta que se vivió durante el conflicto por la independencia de Sudán del Sur. Sin embargo, esta situación cambió hace tres años cuando esta región rica en petróleo asistió al estallido de los combates entre las fuerzas gubernamentales y la oposición, lo que llevó a muchas personas a huir hacia el santuario que ofrecían los campos para los desplazados internos cerca de Melut. Nuestra organización fue una de las primeras en desplegarse sobre el terreno para apoyar a la población durante este periodo crítico.
 
 
Actualmente, en 2017, se registran menos combates en los alrededores de Melut y las necesidades de la población desplazada son diferentes. De los 19,500 desplazados internos iniciales que llegaron a la zona, aproximadamente 5,000 la han abandonado gradualmente. Además, los agentes médicos locales tienen una mayor capacidad para ofrecer la asistencia sanitaria necesaria en la zona, lo que abre la puerta a que vayamos a lugares donde existen mayores necesidades.
 

Responder fue clave

 
“El papel de MSF como primera organización en responder a la situación fue crucial al principio de la emergencia. Fuimos capaces de atender a la población desplazada a medida que llegaba a principios de 2014”, explica Marta Cazorla, nuestra coordinadora en Melut. “Muchos llegaban agotados y enfermos después de un largo viaje, y apenas tenían nada que comer. En ese momento pudimos proporcionar atención sanitaria básica, administrar vacunas para todos los niños con el objetivo de evitar brotes de enfermedades y distribuir artículos de primera necesidad para que pudieran empezar a rehacer sus vidas”.
 
Un residente del campo que más tarde pasó a trabajar para nosotros, Monyjok Dau John Akim, describe la difícil situación que se vivió sobre el terreno: “A principios de 2014, el estado del campo era muy malo. No teníamos dónde cobijarnos, tan solo algunas láminas de plástico para cubrirnos. La comida escaseaba y utilizábamos el agua del río para todo, incluso para beber. Seguimos así hasta que MSF empezó a suministrarnos agua potable”, recuerda.
 
“Tras las prisas para tratar las llegadas iniciales, redirigimos nuestros esfuerzos y comenzamos a ofrecer servicios más especializados destinados a reducir los altos niveles de desnutrición y a prestar atención sanitaria a las personas que sufrían enfermedades endémicas de esta zona pantanosa, como tuberculosis, kala azar, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y lepra”, explica Marta Cazorla.
 

 

Menos consultas

 
A lo largo de nuestro despliegue, el número de consultas se ha ido reduciendo considerablemente. A principios de 2014, cuando comenzamos la intervención, tratamos a unos 21,000 pacientes ambulatorios. En 2016, este número se redujo a 5,700 pacientes, a medida que la situación médica se estabilizaba.
 
A pesar de las dificultades para operar en un área propensa a los conflictos, mantenemos nuestro compromiso con la región del Gran Alto Nilo. En 2016, completamos la construcción de un hospital específico en las instalaciones de Protección Civil próximas a la localidad de Malakal. También dirigimos una clínica en la orilla oeste del Nilo, a las afueras de la ciudad de Wau Shilluk.
 
Como organización dedicada a la respuesta de emergencia, nos guía el principio de intervenir ante cualquier crisis sanitaria, ya sea debido a causas naturales o de origen humano”, subraya Marta Cazorla. "Las necesidades de la población desplazada en Melut han cambiado, y hemos estado trabajando para preparar a otros actores sanitarios más adecuados para proporcionar el tipo de atención apropiado. Estamos preparados para lanzar una intervención de emergencia si vuelve a ser necesario”, añade.
 

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