Sudán: Repetidos ataques con drones impactan zonas civiles; MSF atendemos a unas 170 personas en dos semanas

MSF instamos a las partes en conflicto a proteger de inmediato a la población civil y al personal humanitario.

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Un niño de nueve años llegó al hospital apoyado por MSF en Tine, Chad, en febrero, tras un ataque con drones en el oeste de Sudán. Presentaba una gran herida de metralla en el ojo, graves fracturas faciales y dos dedos amputados. Fue trasladado a Yamena para recibir tratamiento.
Un niño de nueve años llegó al hospital apoyado por MSF en Tine, Chad, en febrero, tras un ataque con drones en el oeste de Sudán. Presentaba una gran herida de metralla en el ojo, graves fracturas faciales y dos dedos amputados. Fue trasladado a Yamena para recibir tratamiento. © MSF

Los ataques con drones llevados a cabo por las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) están impactando también en zonas civiles e infraestructuras críticas, como escuelas, mercados, centros de salud y fuentes de agua, en todo Sudán. En las dos primeras semanas de febrero, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han atendido a 167 pacientes con heridas profundas en el tórax y el abdomen, múltiples fracturas de extremidades, traumatismos craneoencefálicos y metralla de drones. Este patrón de ataques pone en grave riesgo a la población civil y al personal humanitario y pedimos su protección inmediata.

El 15 de febrero, un equipo de MSF en Adré, en el este de Chad, recibió a 18 civiles, entre ellos cuatro mujeres y tres niños, que resultaron heridos en ataques con drones de las Fuerzas Armadas Sudanesas contra un mercado de combustible justo al otro lado de la frontera, en Adikong, estado de Darfur Occidental. El 6 de febrero, 29 personas heridas fueron atendidas en un hospital apoyado por MSF en Tine, también en el este de Chad, tras dos ataques con drones de las Fuerzas de Apoyo Rápido en el oeste de Sudán que causaron la muerte de al menos 10 personas. Cuatro de los heridos fallecieron en el hospital. Desde entonces, han llegado decenas de pacientes más con frecuencia debido a los ataques.

“Entre los pacientes que recibimos, un niño de nueve años llegó con una gran herida de metralla en el ojo, extensas fracturas faciales y dos dedos amputados. Presentaba fuertes dolores y estaba expuesto al polvo tras un largo viaje para llegar al centro. Incluso con una atención óptima, es probable que sufra una discapacidad a largo plazo. Fue trasladado a Yamena para recibir tratamiento adicional”, afirma Virginia Moneti, coordinadora médica del proyecto de MSF en Tine. Nuestros equipos en Zalingei, Darfur Central, también trataron a 29 pacientes este mes tras varios ataques, incluidos al menos 8 civiles.

Además, tras unos ataques con drones del 3 de noviembre en Darfur Norte, MSF nos vimos obligados a retirarnos de Kornoi y Tina, lo que interrumpió servicios médicos y humanitarios vitales. Estos ataques han imposibilitado que MSF mantenga una presencia segura, dejando a la población sin atención esencial.

“La guerra en Sudán se libra con drones más allá de las líneas del frente. Nuestros equipos atienden regularmente a un gran número de heridos por drones, incluyendo mujeres, niñas y niños. Estos ataques se utilizan para interrumpir las líneas de suministro, dañar la infraestructura civil y corren el riesgo de crear condiciones similares a las de un asedio en zonas en disputa”, afirma Esperanza Santos, responsable de la unidad de emergencias de MSF.

En Kordofán Norte, donde MSF lanzó recientemente una respuesta de emergencia en El Obeid, se han reportado ataques con drones que han alcanzado un convoy humanitario, un vehículo que transportaba personas desplazadas y una estación de autobuses los días 6 y 7 de febrero. También se han reportado ataques con drones que han golpeado centros de salud en Kadugli y Dilling, estado de Kordofán Sur, en las dos primeras semanas de febrero.

“Estos incidentes recientes revelan un patrón alarmante en la conducción de la guerra en Sudán. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. A veces hay múltiples ataques consecutivos en el mismo lugar y causan daños devastadores: civiles, incluyendo niñas y niños, mueren o resultan gravemente heridos en un flagrante incumplimiento del derecho internacional humanitario”, añade Esperanza Santos.

“Los actores armados deben tomar medidas inmediatas para proteger a los civiles y al personal humanitario. Los civiles deben ser siempre protegidos”.

Médicos Sin Fronteras estamos profundamente alarmados por esta situación. Cuando no se respetan las zonas civiles ni la infraestructura humanitaria, nuestros equipos no pueden trabajar de forma segura, dejando a las comunidades sin atención esencial. Esto es justo lo contrario de lo que la población de Sudán necesita con urgencia, ya que las necesidades humanitarias son inmensas y es fundamental ampliar de inmediato la asistencia.

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