Tras años de detención, exresidentes de Al Hol se enfrentan a un futuro incierto

Durante la semana previa al cierre, los residentes restantes fueron reubicados en el campo de Aq Burhan en Akhtarin, al norte de Alepo, mientras que algunas familias regresaron directamente a sus lugares de origen.

Personal de MSF evaluando la clínica Al Hol tras los daños infligidos
Personal de MSF evaluando la clínica Al Hol tras los daños infligidos. Siria, 2026 © Steve MacKay/MSF

Médicos Sin Fronteras (MSF) expresamos nuestra preocupación por la forma repentina, abrupta y descoordinada en que el gobierno de Siria, cerró el campo de detención de Al Hol el 22 de febrero. El caos que lo precedió expuso a miles de personas, incluyendo niños, niñas y personas con enfermedades crónicas, a mayores riesgos de protección y a un acceso reducido a la atención médica.

 

Una vista general del interior del campamento de Al Hol, donde las vallas una vez lo separaron en fases.
Una vista general del interior del campamento de Al Hol, donde las vallas una vez lo dividieron. Siria, 2026. © Barbara  Hessel/MSF[/caption]

 

En su punto álgido en 2019, más de 76,000 personas estuvieron detenidas en Al Hol, la mayoría mujeres, niñas y niños. El campo estaba dividido: los ciudadanos sirios e iraquíes se encontraban en una zona y los ciudadanos de otros países en una sección segregada. Para enero de 2026, la población se había reducido a alrededor de 23,000 personas tras múltiples viajes de repatriación, especialmente a Irak. Cuando el control del campo pasó de las Fuerzas Democráticas Sirias al Gobierno de Siria, la población del campo disminuyó drásticamente en medio de un periodo de transición e inseguridad, incluyendo informes de personas que escapaban y eran expulsadas ilegalmente. Durante la semana previa al cierre, los residentes restantes fueron reubicados en el campo de Aq Burhan en Akhtarin, al norte de Alepo, mientras que algunas familias regresaron directamente a sus lugares de origen.

“Hablamos con familias e individuos, algunos de los cuales llevaban más de catorce horas esperando para salir, mientras que otros aún estaban intentando organizar cómo recoger sus pertenencias”, declaró Barbara Hessel, jefa de programas de MSF en el noreste de Siria. “La falta de claridad en torno al proceso generó ansiedad, mientras que, al mismo tiempo, todas las personas con las que hablé anhelaban un futuro más esperanzador”.

Se han denunciado deficiencias en la atención sanitaria, la protección y la asistencia en el campamento de Aq Burhan. MSF está especialmente preocupada por el hecho de que las mujeres,niñas y niños corren un mayor riesgo de sufrir violencia, explotación y nuevos desplazamientos tras este proceso de reubicación improvisado.

 

Personal de MSF evaluando la clínica Al Hol tras los daños infligidos
Personal de MSF evaluando la clínica Al Hol tras los daños infligidos. Siria, 2026 © Steve MacKay/MSF[/caption]

 

Al salir de Al Hol, las emociones eran diversas. “Algunas personas se sintieron aliviadas, otras confundidas y otras enojadas por ir a otro campo en lugar de a casa, pero la mayoría arrastraba años de agotamiento”, continuó Hessel. Un residente comentó a MSF que esperaba que el nuevo campo al menos tuviera árboles y algo de espacio verde, ya que Al Hol se sentía como un lugar muerto.

“Después de siete años en Al Hol, muchas personas no preguntaban adónde irían; simplemente estaban agradecidas de irse”, añadió Hessel.

Durante el periodo de transición, el acceso a la atención médica para las personas en el campo se vio gravemente comprometido. Muchas organizaciones humanitarias se vieron obligadas a suspender sus actividades debido a la inseguridad y al cambio de control de la zona.

A pesar de estos desafíos, MSF siguió siendo una de las pocas organizaciones que proporcionó atención médica y acceso a agua potable en el campamento hasta el último día de cierre. Los equipos de MSF continuaron operando una planta de tratamiento de agua que suministraba agua potable tanto al campo principal como al anexo. Los servicios de atención primaria se mantuvieron el mayor tiempo posible y se priorizó la continuidad de la atención para las personas con enfermedades no transmisibles. Los pacientes ya inscritos en los programas de tratamiento de MSF recibieron suministros extendidos de medicamentos, mientras que los pacientes de reciente ingreso también recibieron suministros iniciales para ayudar a prevenir la interrupción del tratamiento.

“Cuando proporcionamos a los pacientes con enfermedades crónicas un suministro de medicamentos para tres meses, se notó un alivio inmediato, especialmente entre aquellos que no estaban inscritos previamente en nuestros programas”, afirmó un miembro del personal de MSF.

 

Tiendas abandonadas en el campo de Al Hol un día antes de su cierre total.
Tiendas abandonadas en el campo de Al Hol un día antes de su cierre total. © Barbara  Hessel/MSF[/caption]

 

Sin embargo, no se pudo contactar a muchos pacientes. Antes de la toma de posesión del gobierno sirio, MSF estimaba que 347 personas estaban inscritas solo en su cohorte de enfermedades no transmisibles, muchas de las cuales se perdieron durante la caótica transición.

Durante sus años de presencia en Al Hol, MSF presenció y documentó directamente el abandono y la violencia que sufrían los residentes del campo. Las personas, incluyendo, niños y niñas, eran tratadas constantemente como una amenaza para la seguridad, en lugar de como individuos con derechos y necesidades. Para algunos, su estancia en el campo implicó una historia de coerción, explotación y abuso, lo que refleja una realidad mucho más compleja de lo que a menudo se reconoce.

“Durante siete años, la comunidad internacional ha participado y mantenido un sistema de confinamiento indefinido en el desierto del noreste de Siria, justificado en nombre de la seguridad”, afirma Stephen MacKay, director de operaciones de MSF en Siria. “El cierre repentino del campo, sin un plan claro y basado en los derechos para el futuro de los residentes, subraya la naturaleza arbitraria tanto de su prolongada detención como de su liberación. También subraya el fracaso continuo durante los últimos siete años para satisfacer sus necesidades humanitarias básicas o resolver su limbo legal”.

Desde MSF instamos a las autoridades sirias y a los actores internacionales a garantizar el acceso ininterrumpido a la atención médica esencial para todas las personas reubicadas desde el campo de Al Hol, incluyendo la continuidad de la atención para las enfermedades no transmisibles.

 

Interior de la clínica de MSF donde los bienes fueron saqueados y vandalizados.
Interior de la clínica de MSF donde los bienes fueron saqueados y vandalizados. © Steve MacKay/MSF[/caption]

 

Médicos Sin Fronteras también instamos a las autoridades a que cumplan con su compromiso de proporcionar documentación legal a los ciudadanos sirios, permitiéndoles reconstruir sus vidas.

En MSF nos preocupa la suerte de los ciudadanos extranjeros que residían anteriormente en Al Hol, muchos de los cuales fueron tratados por sus equipos médicos. Instamos a todos los gobiernos involucrados a que refuercen las medidas de protección, en particular para mujeres, niñas y niños, para protegerlos de la violencia, la explotación y el abuso, y para facilitar su repatriación voluntaria.

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