Tres testimonios de la campaña de vacunación contra el sarampión en Bafatá, Guinea-Bissau

La campaña de vacunación ha durado cinco días, entre el 11 al 16 de julio, y según datos preliminares, se ha vacunado al 97% de los niños de la zona.

Más de 28,500 niños de entre 6 meses y 5 años han sido vacunados de sarampión en la región de Bafatá, en el este del país, por el Ministerio de Salud de Guinea-Bissau y la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). La campaña de vacunación ha durado cinco días, entre el 11 al 16 de julio, y según datos preliminares, se ha vacunado al 97% de los niños de la zona. 
 
 
Sise Fati es de Djabicunda, una aldea en el área de salud de Tantan Cosse, donde MSF inició en octubre de 2014 actividades de salud pediátrica para los niños menores de 5 años.
 
Djabicunda es una gran aldea, con 4.000 habitantes. La mayoría de ellos son mandingas y djacancas, comunidades musulmanas caracterizadas por el alto valor que le dan a la vida en comunidad y las familias muy unidas.
Sise tiene 29 años y es la tercera esposa de su marido, que es también de Djabicunda. Sus tareas consisten en la limpieza, el cuidado de sus hijos y el cultivo de verduras y cacahuetes.
 
El día antes de que comenzara la campaña, su cuñada, Cumba Camara, una promotora de salud de la comunidad, le habló sobre el lugar y el día en el que el equipo de vacunación del sarampión estaría en su barrio, así como las ventajas de vacunar a sus hijos.
 
Sise tiene cinco hijos y ha vacunado a los cuatro menores de cinco años. Sabe que vacunarlos prevendrá la enfermedad y que, debido a la alta fiebre, el sarampión es una enfermedad que debilita y agota a los niños más pequeños.
 
 
Deifatu Fai nació en Senegal, en la región de Kaolack, pero vive en la aldea de Sumbundo (área de salud de Tendinto) desde hace tres meses.
 
En Senegal se casó con Malam Marena, un mandinga de 27 años de Sumbundo que se fue a Senegal por motivos de trabajo, pero que ha regresado para estar más cerca de su familia.
 
Su hija, tiene nueve meses de edad y fue el niño número 215 en ser vacunado por el equipo de vacunación desplegado en su aldea. Es hija única y sus padres son muy conscientes de la importancia de vacunarla para "cortar las enfermedades".
 
La información del promotor de salud de la comunidad llegó rápidamente a sus oídos a través del altavoz de la mezquita, y se acercaron al puesto de vacunación con el libro de vacunación de su hija. Ambos padres, jóvenes, saben que si su hija cogiera el sarampión, tendría dolor en los ojos, alta temperatura corporal, erupciones en la piel y tos.
 
 
Suncar Embalo, de 27 años, vive en Sintcha Samba, en el área de salud de Fajonquito.
 
Tiene cuatro hijos y hoy ha llevado a los dos más pequeños y al hijo de su hermana para que los vacunen contra el sarampión. Souley, el promotor de salud de la comunidad en su aldea, llegó hace dos días para decirles que el equipo de vacunación llegaría el 14 de julio para vacunar a todos los niños de entre seis y 59 meses.
 
Tiene un buen conocimiento del sarampión debido a que Souley les explicó que la enfermedad causa fiebre y erupciones cutáneas. Suncar se preocupa por la salud de sus hijos y está siguiendo el calendario de vacunación, sabe que vacunarlos mejora su salud y previene la enfermedad.
 
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