Yemen: el conflicto paraliza el sistema de ayuda humanitaria tradicional

En 2016 MSF está siendo testigo de la falta de tratamientos básicos para enfermedades crónicas.

En 2016 MSF está siendo testigo de la falta de tratamientos básicos para enfermedades crónicas.
 
Un año de guerra sin cuartel entre los rebeldes hutíes y la coalición liderada por Arabia Saudí que apoya al presidente Hadi ha supuesto que el ya frágil sistema de salud de Yemen haya quedado todavía más debilitado, su personal médico haya huido y que su población, de 26 millones de habitantes con una de las rentas per cápita más bajas del mundo (ocupa el puesto 188 de 229), encuentre todavía más barreras para poder acceder a hospitales, clínicas, puestos de salud o medicamentos y tratamientos de urgencia.
 
La guerra ha causado hasta el momento más de 3000 muertos y más de dos millones y medio de desplazados, de acuerdo con cálculos de las Naciones Unidas. Mercados, barrios, pozos, lugares de culto y de concentración de civiles y hospitales (más de 130), han sido objeto de ataques. El conflicto asimismo ha facilitado la emergencia de grupos como Al Qaeda y el Estado Islámico.
 
 
Pese a que tres de los hospitales de MSF han resultado inutilizados total o parcialmente por bombardeos (en Haydan, provincia de Saada, en Al-Houban, provincia de Taiz y en Razeh también en Saada), la organización humanitaria ha aumentado sus actividades para tratar de paliar el tremendo impacto del conflicto en la salud de la población.
 
En 2016 MSF está siendo testigo de la falta de tratamientos básicos para enfermedades crónicas. Los pacientes mueren en silencio. Y si en las últimas semanas los pacientes recibidos por bombardeos directos han disminuido, aumentan aquellos afectados por minas u otros objetos explosivos sembrados en el país. En el último año, los equipos de MSF han realizado más de 144,000 consultas – 37,000 de los cuales han sido heridos por la guerra – han realizado más de 15,000 cirugías y atendido más de 10.000 partos.

Pero la crisis de Yemen es el ejemplo más reciente de la parálisis del sistema de ayuda humanitaria tradicional, -algo que ya se vivió en, por ejemplo, la República Centroafricana en 2013-, basado en el modelo de permanecer en el lugar afectado y trabajar en él.

En Yemen, la mayoría de las ONG internacionales se marcharon junto con las agencias de Naciones Unidas cuando la Coalición liderada por Arabia Saudí comenzó su ofensiva aérea en marzo de 2015. Empezaron a regresar en junio, pero en su mayoría permanecen en sus bunkers en Saná, quedando así paralizada la asistencia humanitaria durante meses. Por su parte, las ONG locales dependen principalmente de los fondos de la ONU y los donantes internacionales, por lo que tienen muchas dificultades para seguir trabajando.

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