Yemen: tratando el VIH/Sida en medio de los bombardeos

En el país más pobre de la Península Arábica, más de 1,300 personas que viven con VIH/Sida están recibiendo tratamiento antirretroviral, la mitad de ellos en la capital, Sana’a. Con el estallido de la guerra en marzo de 2015, asegurar la continuidad de este tratamiento se ha convertido en un desafio crítico.

En el país más pobre de la península arábica, más de 1,300 personas que viven con VIH/Sida están recibiendo tratamiento antirretroviral (ARV), la mitad de ellos en la capital, Sana’a. Con el estallido de la guerra en marzo de 2015, asegurar la continuidad de este tratamiento se ha convertido en un desafío crítico.
 
Por Dr. Abdulfattah Al-Alimi, coordinador de terreno y líder del equipo médico del proyecto VIH/Sida de MSF en Yemen.
 
“El 26 de marzo, alrededor de la 1 am, comenzaron los bombardeos en Yemen. En todo el país, no sólo en Sana’a, la capital, sino también en las gobernaciones de Sa’ada, Amran, Hajjah y Al-Dhale.
 
La gente que vive con VIH en Yemen no sólo se enfrenta al temor que genera la guerra, también se enfrenta al pánico de tener que interrumpir su tratamiento de medicamentos antirretrovirales.
 
En los días posteriores a los primeros bombardeos, muchas personas llegaron a la clínica de tratamiento de VIH/Sida en el hospital de Al-Gumhuri para recoger sus medicamentos, pues este es el único lugar en el que se puede recibir medicamentos antiretrovirales en Sana’a y en donde MSF ha trabajado intermitentemente desde 2010. Muchos planeaban viajar hacia sus ciudades natales en busca de un lugar seguro en el que quedarse.
 
 

Plan de Contingencia

Activamos inmediatamente el plan de contingencia que preparamos para situaciones de crisis en Sana’a, basándonos en nuestra experiencia previa de 2011, cuando las protestas en contra del presidente provocaron enfrentamientos que dividieron a la ciudad en dos y tuvimos que entregar los medicamentos antirretrovirales a todas las personas que no podían ir a la clínica. 
 
Dada la reciente inestabilidad del país, tomamos bastantes pasos en 2014 para asegurar que la gente que recibía el tratamiento no lo interrumpiera. 
 
Los mantenemos informados constantemente sobre lo que deben hacer en una emergencia, actualizamos todos los detalles de los pacientes, damos bolsas que contienen suministro para dos meses de tratamiento a las personas que viven en las áreas más problemáticas y, además, hemos aumentado nuestro suministro de medicamentos antirretrovirales.

Estallido del conflicto

Cuando el conflicto estalló el 26 de marzo, comenzamos a comunicarnos con las asociaciones de personas que viven con VIH/Sida y con los pacientes para investigar cómo estaban y si necesitaban venir a la clínica para recoger sus medicamentos.
 
Primero llamamos a los pacientes que ya sabíamos que estaban en las gobernaciones más vulnerables, como Sa’ada, Al-Dhale, Hajjah y Aden; después nos comunicamos con quienes vivían en las áreas más conflictivas de la capital y, por último, con la gente que tenía citas en la clínica para recoger su medicamento en los meses siguientes.
 
A principios de abril, habíamos conseguido contactar a 745 de los 773 que estaban recibiendo tratamiento en Sana’a en ese momento. Con la ayuda de las asociaciones de VIH/Sida y la Organización Internacional de Migración, fuimos capaces de localizar a muchas personas que no respondían. 
 

Pacientes difíciles de localizar

 
Comenzamos a dar un suministro de dos meses de medicamentos antirretrovirales a todos los pacientes. Muchos fueron capaces de venir a la clínica por ellos, pero a muchos otros más les fue imposible debido a los enfrentamientos o a la falta de combustible o dinero para viajar. 
 
Por eso buscamos la mejor manera de  encontrarnos con ellos y darles su tratamiento. Abdulbaset, el enfermero a cargo de la farmacia, y yo entregamos los medicamentos en varios lugares, en ocasiones incluso arriesgando nuestra integridad física; por ejemplo, en lugares que están cerca de instalaciones militares y que usualmente son blanco de los ataques aéreos.
 
Además, Abdulbaset y algunos miembros de la Asociación de HIV/Sida entregaron los medicamentos a poblaciones rurales a las fueras de Sana’a usando motocicletas.
 
La gente que recibía el tratamiento tenía nuestro número de teléfono, para que pudieran contactarnos directamente en caso de que tuvieran alguna duda. A pesar de que hablar por teléfono no era fácil en muchas ocasiones, debido a los cortes de electricidad y a los ataques a los sistemas de comunicaciones.
 

Puntos de acceso bloqueados

Así como la de Sana’a, hay otras cuatro clínicas que proveen medicamentos antirretrovirales en el país. MSF comenzó a apoyarlos en mayo, dándoles un suministro de dos meses de medicamento a cada uno.
 
No siempre fue fácil. Por ejemplo, en Aden, los medicamentos estuvieron detenidos en un punto de acceso durante dos semanas. 
 
Mientras seguía la guerra y el acceso a las clínicas se dificultó, tomamos un paso adicional al darle a los pacientes suficiente medicamento para el resto del año.
 
Actualmente, estamos haciendo esto en todas las clínicas que dan tratamientos antirretrovirales del país para poder brindar medicamento a todos los pacientes. Hemos dado medicamentos a todos los pacientes que tenían citas para recoger sus medicamentos hasta noviembre, así que estamos tomando los últimos pasos de esta fase. 
 

Otras afecciones

También estamos lidiando con afecciones de temporada. Las más comunes en este periodo son la tuberculosis, neumonía, diarrea y candidiasis.
Tratamos a todos lo que llegan al hospital Al-Gumhuri y estamos dando medicamentos a las clínicas que proveen antirretrovirales.
 
También estamos asegurándonos de que todas las clínicas con tratamientos antirretrovirales del país tengan los reactivos de laboratorio necesarios para administrar las pruebas de VIH esenciales.
 

Un gran estigma

En Yemen existe un gran estigma hacia el VIH.
 
La gente VIH positiva sufre una constante discriminación, incluso por parte del personal médico que no está bien informado sobre la enfermedad.
Cuando estaba estudiando medicina, un amigo de mi hermano murió solo en su hogar sin recibir atención médica porque tenía el virus. En ese momento decidí que quería trabajar para cambiar esta situación.
 
Ahora, con la guerra actual, estoy viendo muchos ejemplos de lo difícil que es la situación para quienes viven con el virus.
 

Arriesgando vidas

Por ejemplo, un hombre tuvo que pasar dos semanas en prisión al ser acusado de tráfico en un punto de acceso porque llevaba el medicamento, iba rumbo a su hogar después de haber arriesgado su vida al intentar llegar a la clínica en Sana’a desde una de las gobernaciones en las que la guerra es más intensa.
 
También recuerdo a una mujer que, como no podía llegar a la clínica, comenzó a tomar la mitad de una pastilla en vez de una completa, además de tomarlas un día sí y otro no, para no tener que detener totalmente su tratamiento. 
 
Para apoyar a quienes viven con VIH en este momento, hemos creado un programa llamado “Asegúrate”, en el que los líderes de las Asociaciones de VIH hacen un llamado a que los pacientes cuiden su salud, revisen su suministro de medicamentos y su estado financiero. Nuestro equipo brinda ayuda psicológica a quienes lo necesitan.
 
Al final, es nuestro trabajo y responsabilidad el encontrar maneras que permitan que nadie tenga que detener su tratamiento debido a la guerra.
Este es un momento difícil para mi país, pero estamos tratando de prevenir que sea convierta en una situación más complicada para las personas que tienen VIH.”
 
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