Yemen: Un poco de tranquilidad para los residentes de Adén, Yemen

Entrevista con Thierry Goffeau, coordinador de proyecto de MSF en Adén, desde mediados de mayo hasta principios de agosto. La violencia escaló a niveles extremos durante ese periodo en la parte sureste de la capital del país.

Entrevista con Thierry Goffeau, coordinador de proyecto de MSF en Adén, desde mediados de mayo hasta principios de agosto. La violencia escaló a niveles extremos durante ese periodo en la parte sureste de la capital del país.

A finales de julio los miembros de la resistencia del sur, apoyados por la coalición internacional liderada por Arabia Saudita, retomó el control de Adén. ¿Cuál fue el resultado?

La situación en Adén ha mejorado un poco desde que las fuerzas de la coalición retomaron el área del puerto, que había estado ocupada por los rebeldes hutíes a mediados de julio. Los botes fueron capaces de entregar ayuda humanitaria -principalmente comida, combustible y bulldozers (excavadoras). Gracias a este equipo y a los suministros, se pudo comenzar con la limpieza de las calles. La carretera costera, que lleva del aeropuerto al vecindario de Crater, fue limpiada y los tanques fueron removidos. Actualmente, la coalición controla el aeropuerto, que está siendo restaurado. La población está empezando a respirar un poco, pero la ciudad está destruida.

Tomará algo de tiempo para que todo se restaure, también dependerá de los cambios que haya en el terreno. Dicho eso,  la situación es completamente diferente ahora comparada con lo que vimos en mayo, junio y mediados de julio. Ese fue un momento de inseguridad todo el tiempo, día y noche. Los enfrentamientos ocurrían diariamente durante los dos meses y medio de mi misión. La ciudad estaba rodeada por las fuerzas del norte (los rebeldes hutíes aliados con quienes eran las  guardias republicanos del presidente Saleh), mientras que las fuerzas de la resistencia del sur estaban concentradas en los distritos del norte y noreste. Los bombardeos y balaceras ocurrían diariamente, a veces cerca de nuestro hospital, que estaba a 400 metros de la línea de fuego.

Debido a esta extrema inseguridad, era bastante difícil y peligroso moverse por el lugar. Había acceso muy limitado, si es que había, para conseguir alimentos de la canasta básica. La población tuvo que lidiar con la escasez de azúcar, gasolina, gas natural y agua. Los hospitales no podían aceptar a más pacientes y muchos de los trabajadores médicos cualificados habían abandonado la ciudad.

¿Ya son visibles los cambios?

Sí, los enfrentamientos y bombardeos se han detenido en la mayor parte de la ciudad. Sin embargo, los rebeldes hutíes aún se están escondiendo en edificios de la parte sur de la ciudad. Y nosotros estamos aceptando a pacientes heridos en el centro de traumatología del distrito de Crater y del hospital en el distrito de Sheikh Othman. La línea de fuego continúa movilizándose hacia el norte, debido a que las fuerzas de la resistencia del sur han comenzado a moverse hacia  la ciudad de Lahj.

Aún hay puntos de control. Y la ciudad aún es peligrosa por los francotiradores y las balas perdidas. Todos están armados. Una persona dispara porque está feliz o por su propia diversión y otra dispara porque no está feliz. Como resultado, aún estamos tratando a pacientes con heridas de bala. Puedes recoger un puñado de balas perdidas cualquier día en el hospital del distrito Sheikh Othman en el que trabajamos. La semana pasada, una bala perdida entró zumbando por la ventana de mi oficina. Unos días antes, una entró por la pared del cuarto de uno de nuestros cirujanos.

Los enfrentamientos  entre la resistencia del sur y las milicias hutíes han provocado un largo número de víctimas. ¿Han tratado a muchas de esas víctimas?

El 19 de julio tratamos a 206 pacientes heridos en tan sólo unas horas en el hospital del distrito de Sheikh Othman. Los primeros pacientes llegaron alrededor de las 9:30 am. Habían sido alcanzados por pedazos de balas. Me dijeron que eran del distrito de Dar Saad, que había sido baleado por los hutíes. Este ataque tenía como objetivo a los vecindarios pobres y de clases trabajadoras, en donde la gente vive hacinada, prácticamente unos encima de otros. No había ningún interés estratégico tras el ataque. Ese día tratamos a un increíble número de pacientes heridos. Siguieron llegando todo el día, hasta las 3:30 pm. Había mujeres, niños, ancianos…básicamente, civiles. 

Tuvimos que sacar todos los cadáveres. Autos y camionetas traían a los heridos al hospital porque quedan muy pocas ambulancias en Adén. Incluso tuve que subirme a un camión que traía 15 personas. Algunas estaban muertas. Pero había gente que pensaba que aún estaban vivos. Era una situación muy tensa porque yo sólo podía tomar a los heridos para tratarlos.

Muchos días después, los integrantes de la resistencia del sur lanzaron un ataque, al norte de Adén. El 25 de junio tratamos a 167 heridos y, al siguiente día, a 111. Todos eran guerrilleros.

¿Se ha restaurado la calma en el hospital?

En lo general sí, pero nos enfrentamos al problema recurrente de que hombres armados quieren entrar al hospital cuando traen a los heridos. Están muy agitados cuando llegan, manejando camionetas con armas automatizadas o con cañones montados en ellas; sus vehículos son una mezcla de algo salido de la película Mad Max y una camioneta Hummer. Les pedimos que salgan lo antes posible. Normalmente, las armas no están permitidas en un hospital en el que trabaja MSF. Pero aquí hemos tenido que tratar de absorber un nivel extremo de violencia, ya sea en la entrada o en la calle, en la entrada del edificio o en el área del triage de pacientes. Una multitud de gente se aglomera: los guerrilleros de la resistencia del sur, visitas, cuidadores, pacientes que vienen a consulta y cuidado post-operatorio y que no podrán ser tratados cuando hay un flujo de heridos tan grande. Y son bastante amenazadores.

El personal sanitario ya está exhausto. El nivel de violencia sólo se incrementó desde principios de mayo. Pero los equipos quirúrgicos hicieron un trabajo maravilloso. Los dos quirófanos estaban ocupados las 24 horas del día. El equipo de emergencias era magnífico. Gracias a todo el equipo de MSF, este proyecto tuvo un impacto significativo. Salvaron muchas, muchas vidas, y continúan haciéndolo.

También estamos trabajando en un centro traumatológico en el distrito de Crater, que era un área controlada por los hutíes hasta mediados de julio. Logramos mantener la neutralidad de esta instalación atendiendo a civiles, hutíes y guerrilleros de la resistencia del sur. Igualmente, en el hospital de Sheikh Othman, tuvimos a heridos hutíes y de la resistencia del sur siendo atendidos lado a lado. Fuimos capaces de asegurarnos de que los guerrilleros de la resistencia del sur no tocaran a los heridos hutíes, que fueron reconocidos como prisioneros de guerra.

¿Están mejorando las condiciones de vivienda para la población de Adén?

Aún hay una gran escasez de agua, pero la situación mejorará ahora que las pipas pueden funcionar. En cuanto a la electricidad, no había nada de luz durante los últimos dos meses. Los generadores del hospital tenían que funcionar las 24 horas del día y uno se descompuso. Durante los últimos tres meses, tuvimos muchos días sin agua, sin una sola gota.

Simplemente teníamos el suministro de agua suficiente en el hospital para esterilizar los instrumentos. La gente estaba obteniendo agua de los viejos pozos de la ciudad, que estaban siendo utilizados nuevamente, pero el agua era muy salada y de baja calidad.

 

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