08.11.2018
El gestor de advocacy regional de Médicos Sin Fronteras (MSF), Samuel Almeida, es parte del equipo que responde a la crisis humanitaria que se desarrolla en México y el Triángulo Norte de América Central. Basado en Tegucigalpa, Honduras, Almeida explica qué está impulsando el aumento en el desplazamiento forzado y la migración en la región y qué más se puede hacer para ayudar a las personas en riesgo.
 

¿Qué está haciendo MSF en Honduras?

 
MSF ha trabajado en Honduras por más de 40 años.Comenzamos en 1974 y hemos tenido presencia en el país por diferentes emergencias y crisis. Actualmente trabajamos en Tegucigalpa ofreciendo atención a víctimas de violencia, incluida la violencia sexual. En Choloma nos enfocamos más en la atención de la salud sexual y reproductiva, y gestionamos una sala de maternidad en colaboración con la Secretaría de Salud de Honduras. También trabajamos en una clínica proporcionando atención en salud mental y educación de la salud con un enfoque comunitario. Recientemente comenzamos a trabajar con las personas retornadas que fueron deportadas de los Estados Unidos.
 

¿Por qué los hondureños están huyendo de sus hogares?

 
En Honduras, las cuestiones económicas y la violencia van de la mano. La violencia criminal afecta todo: muchas personas la normalizan, así que cuando nos dicen que huyen de casa por razones económicas, la falta de oportunidades también puede deberse a la violencia.
 
También vemos el estigma contra las personas que provienen de ciertas áreas controladas por grupos criminales: a veces no pueden acceder a trabajos o incluso a servicios médicos. Muchos son amenazados o extorsionados, o sus familiares han sido asesinados. El mes pasado, por ejemplo, tuvimos una paciente que no pudo asistir a los funerales de su hijo y su hermano, quienes fueron asesinados por grupos criminales. La amenazaron con ser violentada si se presentaba y se vio obligada a huir del país.
 
Otro tema que no se relaciona con la violencia criminal es la violencia doméstica generalizada. Al tener pocos recursos -la policía y los canales judiciales son inaccesibles o están totalmente bloqueados para muchas víctimas- las mujeres no se sienten seguras en el país y consideran que viajar a los Estados Unidos es su mejor oportunidad para obtener seguridad.
 

Los equipos de MSF brindan atención a las personas en diversas etapa del viaje, incluyendo a quienes han sido deportados desde los Estados Unidos. ¿Cómo describen sus experiencias estos pacientes?

 
Las personas detenidas en los Estados Unidos a menudo describen haber estado detenidas en lo que llaman "la nevera" durante muchos días. Son cuartos muy fríos donde no reciben suficientes mantas. Muchos también dicen que no reciben lo suficiente para comer o que la calidad de los alimentos que reciben es mala.
 
Es común que los detenidos sean trasladados de una instalación a otra sin llegar a conocer sus derechos o saber qué les está sucediendo. A menudo también se los coloca en prisiones federales con delincuentes condenados, cuando lo único que hicieron fue cruzar la frontera. Es importante tener en cuenta que las personas tienen el derecho legal de buscar asilo. En estas instalaciones obviamente son vulnerables, y muchos reportan haber visto o haber sido víctimas de violencia a manos de otros reclusos.
 
Muchos pacientes de MSF que han sido deportados desde los Estados Unidos también nos han contado que los subieron en aviones con esposas, con cadenas en la cintura, y eso también resultó muy traumático para ellos. Este tratamiento tiene consecuencias tanto físicas como mentales. Nuestros equipos psicosociales ven mucha ansiedad y trastornos de estrés postraumático entre los deportados que regresan a Honduras. Estas políticas fronterizas de los Estados Unidos buscan disuadir a las personas de intentar realizar el viaje nuevamente, pero lo que escuchamos es que la mayoría de los deportados quieren seguir intentándolo. Sienten que no hay esperanza para ellos aquí en Honduras.
 

¿Cómo está trabajando MSF para abordar las necesidades de salud mental de la región?

 
Existe una gran brecha en lo que respecta a la atención de salud mental disponible en [partes de] México y en Honduras. También vemos una falta de atención de salud mental especializada para víctimas de violencia. Por lo tanto, nuestro objetivo es ofrecer servicios de salud mental en centros de atención médica primaria y trabajar con las universidades para incluir este tipo de educación dentro de sus planes de estudio.
 
Trabajamos para crear conciencia sobre estas necesidades con autoridades, universidades y organizaciones no gubernamentales. En Honduras se ha creado una comisión para reformar el sistema de salud. Como tenemos una buena relación con el Ministerio de Salud aquí, nos conectaron con los líderes de la comisión y ahora tenemos contacto directo para impulsar la inclusión de servicios de salud mental.

 

Desde Yemen hasta Bangladesh y la República Democrática del Congo, MSF está respondiendo a las necesidades médicas de las personas desplazadas en crisis humanitarias en todo el mundo. ¿Por qué la situación en Centroamérica es una prioridad?

 
Sea en el Mediterráneo, en el sudeste asiático o en América Central, el mundo se enfrenta a una crisis migratoria en este momento, y está sucediendo porque los gobiernos no han podido responder adecuadamente.
 
Las personas aquí en Honduras y México están huyendo de sus hogares por las mismas razones por las que arriesgan sus vidas para cruzar el Mediterráneo: están huyendo de una violencia terrible y una gran falta de oportunidades. Como organización médica humanitaria, MSF tiene el deber de tratar de aliviar el sufrimiento de estas personas y contribuir a cambiar las políticas dañinas.
 

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