03.10.2015
El enfermero de MSF Lajos Zoltan Jecs estaba en el Centro de Trauma de Kunduz cuando el hospital fue golpeado por una serie de bombardeos aéreos en las primeras horas de la mañana del sábado 3 de octubre. Aquí describe su experiencia.
 
"Fue absolutamente aterrador.
 
Estaba durmiendo en nuestra habitación de seguridad en el hospital. Alrededor de las 2 a.m. me despertó el sonido de una gran explosión cercana. Al principio no sabía lo que estaba pasando. Antes, durante la semana pasada, habíamos oído bombardeos y explosiones, pero siempre más alejadas. Esta era diferente - cercana y estruendosa.
 
Al principio hubo confusión, y polvo que se asentaba. Mientras estábamos tratando de averiguar lo que estaba pasando, hubo más bombardeos.
 
Después de 20 o 30 minutos, escuché que alguien gritaba mi nombre. Era uno de los enfermeros de la sala de emergencia. Se tambaleaba con un trauma masivo en su brazo. Estaba cubierto de sangre, con heridas por todo el cuerpo.
 
En ese momento mi cerebro no podía entender lo que estaba sucediendo. Por un segundo me quedé inmóvil, conmocionado.
 
Gritaba pidiendo ayuda. En la habitación de seguridad, tenemos un suministro limitado de elementos médicos esenciales, pero no había morfina para parar su dolor. Hicimos lo que pudimos.
 

"Vimos fue el hospital destruido, en llamas"

No sé exactamente cuánto tiempo pasó, pero era tal vez media hora después de que cesó el bombardeo. Salí con el coordinador del proyecto para ver lo que había sucedido.
 
Lo que vimos fue el hospital destruido, en llamas. No sé lo que sentí – de nuevo sólo conmoción.
 
Fuimos en busca de sobrevivientes. Algunos ya habían llegado a una de las habitaciones seguras. Una a una, la gente comenzó a aparecer, heridos, entre ellos algunos de nuestros colegas y los cuidadores de los pacientes.
 
Tratamos de echar un vistazo a uno de los edificios en llamas. No puedo describir lo que había ahí dentro. No hay palabras para lo terrible que era. En la Unidad de Cuidados Intensivos seis pacientes estaban ardiendo en sus camas.
 

"...pacientes, heridos, gritos, en todas partes"

Buscamos una parte del personal que se suponía que estaba en el quirófano. Fue horrible. Un paciente allí, en la mesa de operaciones, muerto, en medio de la destrucción. No podíamos encontrar a nuestro personal. Afortunadamente después nos enteramos que habían podido huir de la sala de operaciones y habían encontrado un lugar seguro.
 
Justo al lado, revisamos el departamento de pacientes hospitalizados. Por suerte no fue tocado por los bombardeos. Rápidamente nos aseguramos de que todo el mundo estaba bien. Y en una habitación de seguridad al lado, todos en el interior también estaba bien.
 
Luego de vuelta a la oficina. Llena - pacientes, heridos, gritos, en todas partes.
 

"Vimos a nuestros colegas morir"

Fue una locura. Tuvimos que organizar un plan para víctimas en masa en la oficina, viendo qué médicos estaban vivos y disponibles para ayudar. Hicimos una cirugía urgente para uno de nuestros médicos. Lamentablemente murió allí en la mesa de la oficina. Hicimos lo que pudimos, pero no fue suficiente.
 
Toda la situación fue muy difícil. Vimos a nuestros colegas morir. Nuestro farmacéutico -Había estado hablando con él la noche anterior, trabajando en el plan de trabajo, y murió allí en nuestra oficina.
 
Los primeros momentos fueron de caos. Había sobrevivido suficiente personal, por lo que podían ayudar a los heridos con heridas tratables. Pero había demasiados, no pudimos ayudarlos a todos. De alguna manera, todo estaba muy claro. Tratamos a las personas que necesitaban tratamiento y no tomamos decisiones - ¿Cómo se pueden tomar decisiones en medio de ese tipo de miedo y caos?
 
 

"No tengo palabras para expresar esto. Es indescriptible"

Algunos de mis colegas estaban demasiado conmocionados, llorando y llorando. Traté de animar a algunos de los empleados para que ayudaran, para darles algo en que concentrarse, alejar sus mentes del horror. Pero algunos estaban demasiado conmocionados para hacer nada. Ver a hombres adultos, a tus amigos, llorando incontrolablemente – eso no es fácil.
 
He estado trabajando aquí desde mayo, y he visto un montón de situaciones médicas difíciles. Pero es una situación totalmente diferente cuando se trata de tus compañeros, de tus amigos.
 
Son personas que han estado trabajando muy duro durante meses, sin parar durante la última semana. Personas que no habían ido a sus casas, que no habían visto a sus familias, que habían estado trabajando en el hospital para ayudar a la gente ... y ahora están muertos. Estas personas son amigos, amigos cercanos. No tengo palabras para expresar esto. Es indescriptible.
 
El hospital ha sido mi lugar de trabajo y mi hogar durante varios meses. Sí, es sólo un edificio. Pero es mucho más que eso. Es la única asistencia sanitaria para Kunduz. Ahora se ha ido.
 
Lo que está en mi corazón desde esta mañana es que esto es completamente inaceptable. ¿Cómo puede suceder esto? ¿Cuál es el beneficio de esto? La destrucción de un hospital y de tantas vidas, para nada. No puedo encontrar las palabras para esto".