03.02.2020
Desde su reapertura el 27 de noviembre de 2019, las personas han estado llegando al hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el área de Tabarre de Puerto Príncipe, Haití. El recinto médico, especializado en la atención de casos de traumatología de emergencia, llegó al límite de su capacidad inicial de 25 camas en sus primeras dos semanas.
 
Las necesidades médicas de las personas reflejan un alto nivel de violencia a medida que continúa una crisis política y económica en el país. Desde septiembre de 2018, se han llevado a cabo manifestaciones generalizadas conocidas como peyilòk (que significa 'país cerrado' en haitiano criollo) en Puerto Príncipe y más allá, con barricadas en las calles, protestas y enfrentamientos.
 

9 am - Víctima de un atraco

 
Son las 9 de la mañana del domingo 8 de diciembre cuando el primer paciente del día llega a nuestro hospital. Es una mujer de 29 años con heridas de bala. Sus manos están hinchadas y ensangrentadas. El equipo (compuesto por médicos, enfermeras y camilleros), la atiende de inmediato.
 
"Los bandidos le ordenaron que juntara las manos antes de dispararle dos veces", relata una enfermera. La radiografía revela una doble fractura en cada mano. Los criterios de admisión del hospital son estrictos: la instalación solo admite a pacientes que necesitan atención de emergencia por casos de trauma.
 
"Queremos enfocarnos en los pacientes que necesitan atención para salvar sus vidas, porque no tenemos una capacidad ilimitada, y queremos movilizar nuestros recursos para los casos más importantes", explica Jean-Fabrice Pietri, coordinador del proyecto de MSF.
 
En su apertura, el hospital tenía una capacidad inicial de 25 camas, que se llenaron rápidamente a medida que llegaban los pacientes durante las primeras dos semanas.
 
"Sabíamos que estábamos cubriendo una necesidad aquí, en términos de casos graves y urgentes, pero obviamente la situación es aún peor de lo que imaginábamos, por lo que tendremos que adaptarnos rápido y ser más veloces de lo que habíamos previsto", dice Pietri.
 
En las primeras tres semanas, más de 250 personas fueron parte de la actividad del hospital, y más de 100 de ellas fueron hospitalizadas. El personal ha tenido que agregar camas rápidamente para hacer frente a la gran cantidad de pacientes, y el hospital se está acercando a su capacidad prevista de 50 camas.
 

 

10 am – Un accidente de motocicleta y una bala perdida

 
Jean-Baptiste, el segundo paciente del día, resultó herido en un accidente de motocicleta. Se golpeó con el parachoques de una camioneta y sufrió heridas al ser arrastrado por varios metros. Tiene una fractura abierta severa en la tibia derecha y quemaduras en sus manos; además, ha perdido mucha sangre. Tras ser estabilizado y tomarle radiografías de la pierna, es trasladado rápidamente a la sala de operaciones.
 
"La suya es una herida muy extensa en la parte posterior de la pierna, donde perdió toda la piel", explicó Thomas Schaefer, un cirujano ortopédico. "Hay una fractura de tibia abierta subyacente, por lo que tiene una fascia [banda de tejido conectivo], músculo y hueso visible, haciendo de este un caso muy, muy extenso de fractura abierta".
 
El paciente necesita un fijador externo para mantener el hueso roto en su lugar, injertos de piel y una larga hospitalización. Debido a que las heridas dejaron sus nervios y arterias prácticamente intactos, el equipo que lo atiende cree que es probable que su pierna sane.
 
Al igual que Jean-Baptiste, las personas admitidas en Tabarre a menudo requieren varios días o incluso semanas de hospitalización, debido a la gravedad de sus lesiones y al número de operaciones necesarias para su recuperación.
 
Por otra parte, Clotilde, de 52 años, fue alcanzada por una bala perdida que golpeó su pierna derecha durante un enfrentamiento entre pandillas rivales. Fue al centro de emergencia y estabilización de MSF en Martissant, antes de ser trasladada al hospital de MSF en Tabarre.
 
Desafortunadamente, la bala golpeó unos de los principales vasos sanguíneos, y los equipos de MSF no pudieron salvar su pierna, que tuvo que ser amputada. Las heridas de bala representan más de la mitad de los ingresos hospitalarios.
 

11 am - Apuñalado mientras jugaba con amigos

 
Sin embargo, algunos pacientes pueden ser estabilizados, tratados y dados de alta después de una corta estadía en el hospital. Jameson llegó un poco después de las 11 am de ese domingo, en estado de shock y con una gran herida en el hombro izquierdo. Es padre de tres hijos, tiene 28 años y fue atacado mientras jugaba dominó con amigos. Sufrió múltiples puñaladas.
 
"El camino que el arma tomó en su cuerpo necesita ser explorado", dice Thierry Binda, gestor de actividades médicas. “No conocemos el arma y no sabemos la trayectoria y la profundidad de las heridas. Por esta razón es necesario que el paciente sea hospitalizado, mientras se encuentra en riesgo. Después de un período de observación, el paciente puede ser dado de alta si, a través de nuestro monitoreo, estamos seguros de que no hay complicaciones".
 
La radiografía de Jameson reveló que no había sufrido daño pulmonar, y después del tratamiento y dos días en el hospital pudo regresar a casa.
 

1 pm – Un disparo y una potencial parálisis

 
Otros casos requieren cirugía extensa, como el de un hombre de 26 años que llegó al hospital a la 1 p.m. Fue gravemente herido por un arma de fuego y, durante el examen clínico, el médico notó una herida de entrada a nivel del abdomen, pero no una herida de salida.
 
El paciente estaba consciente, pero no podía mover sus piernas. Primero, el equipo de MSF insertó un tubo torácico para evitar complicaciones relacionadas con el sangrado continuo, antes de realizar una radiografía y una laparotomía, examinando su abdomen para determinar cuánto daño causó la bala.
 
Al operarlo no se encontraron daños en los órganos vitales: la bala estuvo muy cerca de alcanzar el hígado. La radiografía confirmó las hipótesis iniciales en el departamento de urgencias: la bala no salió y se alojó en la columna vertebral del paciente. Fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos del hospital.
 
"Existe un daño potencial en los músculos abdominales, junto con paraplejia, que puede dificultar aún más la respiración", dice Elsa Carise, anestesista médica en la unidad de cuidados intensivos. "Requiere un monitoreo constante y mucho más cuidado de enfermería y posiblemente atención médica de lo que los pacientes normalmente reciben en un hospital".
 
La gravedad de las heridas de bala depende de numerosos factores, incluido el camino que toma la bala, ya que daña los órganos y los vasos sanguíneos. El caso de este joven no es inusual.
 
"Hemos recibido muchos casos de heridas de bala en el pecho y el abdomen", dice Katherine Holte, cirujana de MSF. “Con el equipo de cirugía visceral, hemos podido salvar la vida de muchos pacientes. Son heridas, agujeros en el abdomen que, sin cirugía, no pueden curarse por sí solos. Así que está claro: hemos salvado muchas vidas aquí ".