19.09.2019
El equipo de emergencias atendió más de 200 consultas médicas y entregó colchonetas, cobijas e implementos de aseo en los albergues provisionales dispuestos para los venezolanos represados en el Puente Internacional de Rumichaca, tras la exigencia de la visa humanitaria por parte del gobierno ecuatoriano.
 
Entre el 26 y el 30 de agosto el equipo de emergencias de la Misión de Médicos Sin Fronteras en Colombia estuvo en la ciudad de Ipiales prestando asistencia a la población migrante venezolana que no alcanzó a pasar a Ecuador antes de la entrada en vigencia de la visa humanitaria en ese país. La decisión del gobierno ecuatoriano hizo que aproximadamente 8.000 personas que intentaban cruzar la frontera a través del Puente Internacional de Rumichaca quedaran represadas indefinidamente.
 
Durante los cinco días de atención en los albergues provisionales de Asopastos y Nubes Verdes, a donde fueron recibidos la mayoría de los migrantes venezolanos, los equipos de MSF entregaron 330 mantas, 66 colchonetas, 6 botellones de agua potable y kits de aseo personal y de limpieza doméstica con el objetivo de mejorar la capacidad de atención en estos espacios. Así mismo, realizaron más de 200 consultas médicas en salud primaria, 16 consultas individuales y 10 grupales en salud mental.
 
Así detectaron la prevalencia de infecciones respiratorias, diarrea, y enfermedades de piel tanto en niños y niñas como adultos, producto del frío y del contacto permanente con otras personas enfermas sin las condiciones adecuadas de higiene. También encontraron sintomatologías relacionadas con la depresión o ansiedad, producto de las condiciones migratorias, la incertidumbre de no saber si podrían pasar la frontera y la separación de sus familias, entre otras situaciones.
 
Este es el caso de Maria Elena Sánchez, quien quedó represada en la frontera junto a sus tres hijos de 8, 7 y 3 años cuando intentaba cruzar con destino a Perú para encontrarse con su esposo. En Ipiales la travesía se convirtió para ella y sus hijos en un suplicio, pues ni las tres chaquetas que tenían puestas cada uno de los niños lograban protegerlos del frío intenso que caracteriza a esta ciudad. “Ellos sufren de asma y este clima hace que esa condición se complique. Y aunque al principio estaban emocionados por la posibilidad de volver a ver a su papá tras dos años de separación, ahora solo quieren devolverse a su casa porque no soportan más esta situación”, cuenta la mujer.
 
Por ahora, la cantidad de personas represadas en la frontera entre Colombia y Ecuador se ha disminuido porque muchos migrantes han optado por permanecer en el país o cruzar por pasos informales ante el mantenimiento de la exigencia de la visa humanitaria para entrar a Ecuador a través de Rumichaca. Sin embargo, los equipos de MSF siguen monitoreando de cerca la situación y están preparados para desplegarse y responder cuando sea necesario.