Fernanda Velasco tiene estudios en Relaciones Internacionales, Desarrollo Social, Derechos Humanos y Salud Pública en México, Suecia y Gran Bretaña. Actualmente trabaja como especialista en Información, Educación y Comunicación (IEC) en Médicos Sin Fronteras (MSF).

Fernanda VelascoInformación, Educación y Comunicación (IEC)
19.07.2015
Un domingo a las 5 a.m. en el este de Camerún, a solo diez kilómetros de la Republica Centroafricana (RCA), estaba lista para comenzar la evaluación de clínicas nutricionales a lo largo de la frontera.  Aquella mañana, es decir, ocho meses después de comenzar una intervención medica para mas de 75,000 refugiados centroafricanos, la crisis se encontraba “bajo control”. 
 
A las 5:01 a.m. el convoy partió de la base.
 

¿Cuál había sido nuestro impacto?

 
Unos meses después regresé a México. Muchos me preguntaban: ¡Ah, MSF! ¿Eres médica? No les contesté, me formé en Relaciones Internacionales y me especialicé en Salud Publica. Entonces ¿administras los proyectos? –No, les contesté de nuevo, apoyo a los equipos a que tengamos accesibilidad e impacto… ¿mmmm?
 
Muchos conocen a Médicos Sin Fronteras (MSF) por su capacidad de desplegar equipos ante emergencias (conflictos, catástrofes naturales y epidemias) en menos de 48 horas, asegurando el acceso a la población mas vulnerable para proveer asistencia medica de calidad. Sin embargo, el impacto de toda emergencia y por ende, las necesidades médicas, van mas allá de horas, semanas o meses. 
 
Muchos de los contextos en los que opera MSF se definen por su realidad algo caótica.  Por ejemplo, en conflictos que involucran a diversas facciones y en muchas ocasiones, sin reglas claras de juego. Asimismo, la falta de infraestructura pública y/o las políticas de segregación de estas mismas, así como la elevada tasa de desigualdad, tienen consecuencias devastadoras en la población civil: falta de acceso a servicios de salud, desplazamientos forzados, entre otros.
 
Por lo tanto, en muchas ocasiones la organización responde a emergencias complejas en las que el éxito de sus actividades (crear un impacto) se basa en groso modo en dos palabras: acceso y calidad.   
 
¿Y cómo lo hacemos estando en primera línea? Nuestros equipos de médicos, logistas y personal administrativo cuentan con un elemento de apoyo al que le llamamos IEC (Información, Educación y Comunicación), el cual tiene un objetivo transversal: ayudar a las actividades médicas y a la implementación operacional. 
 

¿Qué hace un IEC? 

Apoyamos a nuestros equipos a tener un impacto. 
 
Al aterrizar en el terreno, lo primero que hacemos es analizar y facilitar un mejor entendimiento sobre el contexto humanitario: ¿Cuáles son las necesidades actuales de la población? ¿Qué organizaciones están haciendo qué? ¿Cuál es la brecha entre las necesidades y la asistencia que reciben? ¿Cuál es la percepción de MSF y si ésta esta obstaculizando o facilitando nuestras operaciones?
 
 
A partir de este análisis diseñamos e implementamos dos tipos de estrategias. Por un lado, la estrategia de comunicación operacional que busca mejorar el entendimiento local sobre MSF y así, asegurar nuestro acceso y disminuir riesgos. 
 
Imagínense un contexto como el de Camerún, en donde el acceso a clínicas de salud es ya bastante limitado para la población local y al que hay que sumarle las necesidades de 75,000 refugiados provenientes de la República Centroafricana. Quienes a su vez, provienen de un conflicto étnico-religioso. Es decir, en un principio llegaron grupos musulmanes y ahora comienzan a llegar grupos cristianos. Y todo esto dentro de un contexto altamente militarizado. 
 
Sin una comunicación clara, alguno de los tres grupos podrían percibir (erróneamente) que MSF da preferencia a una comunidad sobre la otra. Lo cual podría generar ataques en contra de nuestro personal, bloqueos a nuestros servicios, o actos de violencia entre ellos mismos. 
 
Por ello, asegurar la percepción de nuestros servicios médicos como gratuitos, neutrales (meramente humanitaria sin apoyar ningún grupo político/militante) e imparciales (para todo beneficiario sin discriminación alguna) es clave. 
 
Esto requiere de implementar nuestros principios: asegurar que el posicionamiento de nuestras clínicas y la forma de proveer asistencia comuniquen su gratuidad, neutralidad e imparcialidad; desarrollar mensajes adaptados a cada cultura y crear un canal de comunicación con autoridades y líderes locales.
 
Por otro lado, trabajamos de la mano con nuestros doctores y enfermeras para asegurar que la asistencia médica vaya mas allá del consultorio. Dependiendo del contexto, desarrollamos campañas de prevención, consolidamos circuitos de referencia y nos aseguramos que la población comprenda cómo atender sus necesidades medicas - y más aún, evitar que éstas prevalezcan!
 
 
La asistencia medica es una ciencia… también social. Un ejemplo: Aquel domingo en Camerún, el equipo IEC comenzó la evaluación de nuestras clínicas nutricionales, en donde encontramos una tasa de abandono del 60%, que a su vez propició un alto porcentaje de pacientes con malnutrición crónica. En español: la crisis estaba bajo control, sin embargo el impacto de nuestro trabajo estaba en riesgo. 
 
Consecuentemente, formulamos e implementamos una campaña de educación y visitas medicas, asegurándonos que nuestros beneficiarios comprendieran el porqué de la malnutrición, cómo tratarla, los riesgos y cómo prevenirla. Tres meses después, la tasa de abandono se redujo a cero y el riesgo de malnutrición crónica disminuyo a un 16%.  ¡Wow! ¡Que equipo!
 
 
Casi olvido la pregunta mas importante! ¿Por qué lo hago? Por ellos. No soy filántropa ni creo en la caridad.  Creo en el derecho inalienable de cada humano a tener una vida digna – y esto comienza por la salud. 
 
¿Por qué MSF? Porque somos una familia de profesionales que buscamos ser humanitarios, imparciales, neutrales y sobre todo, ofrecer lo mejor de nosotros ahí donde más se necesita.