"El hecho de que hemos lanzado una respuesta de emergencia en Bokoro por cuarta vez en cinco años, muestra que existe una brecha crítica entre las políticas nacionales y la forma en que son puestas en práctica”.

Alberto JodraJefe de Misión en Chad
16.10.2015
 
Con la atención internacional enfocada en la crisis de desplazados en la región del lago Chad, en el oeste de Chad, donde decenas de miles de personas siguen buscando refugio ante la violencia de Boko Haram, otra emergencia crónica continúa.
 
Chad está al borde de una crisis de malnutrición, no sólo en la región del lago, y no por primera vez. Se estima que 3,4 millones de personas carecen de acceso a alimentos, y que 398.000 niños a lo largo del país están en riesgo de sufrir malnutrición severa.*
 
Por cuarta vez en cinco años, los equipos médicos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están respondiendo a una crisis nutricional en Bokoro, en la región Hadjer Lamis del centro de Chad. Desde julio, un equipo de emergencia de MSF ha tratado a más de 2.300 niños con malnutrición severa en el área.
 
 

Niveles de emergencia de malnutrición

MSF desplegó su respuesta a principios de junio tras descubrir que un alarmante número de niños en Bokoro estaban severamente malnutridos. Un equipo de MSF encontró que un 5,5% de los niños menores de 5 años sufrían malnutrición severa -más del doble del umbral de emergencia establecido, que es del 2%-. Esto fue justo al inicio de la “brecha del hambre” anual de Chad, un periodo de cinco meses que normalmente se desarrolla de junio a finales de octubre.
 
“Brindar programas de alimentación terapéutica y asistencia médica para niños severamente malnutridos es esencial, pero esto no es suficiente para detener a los cientos de miles de niños en todo Chad que caen repetidamente en alarmantes niveles de malnutrición”, dice Alberto Jodra, jefe de misión de MSF en Chad. “Se necesita hacer mucho más para abordar las múltiples causas estructurales de la malnutrición y para aliviar el sufrimiento que comunidades, como la de Bokoro, enfrentan al entrar una y otra vez en crisis alimenticias”.
 

Alimentación terapéutica

Los equipos de MSF han comenzado un programa de alimentación terapéutica para pacientes externos en 10 clínicas del Ministerio de Salud a lo largo del distrito de Bokoro. Desde julio, los equipos han tratado a 2.361 niños severamente malnutridos durante las consultas médicas semanales en los centros de salud, mientras los padres recolectan suministros del medicamento terapéutico para que los niños continúen su tratamiento en casa.
 
Mientras tanto, los niños malnutridos que presentan complicaciones médicas son transferidos a una sala de hospitalización instalada por MSF en el hospital del Ministerio de Salud en la ciudad de Bokoro, en donde hasta el momento 222 niños en situación crítica han recibido tratamiento vital para salvar sus vidas.
 
“A pesar de que se han dado pasos esperanzadores a nivel nacional para abordar la recurrente malnutrición, el hecho de que hemos lanzado una respuesta de emergencia en Bokoro por cuarta vez en cinco años muestra que existe una brecha crítica entre las políticas nacionales y la forma en que son puestas en práctica”, dice Jodra.
 
 

Escasez de alimentos en Chad

Al localizarse en la zona sur más árida de Chad -la región del Sahel, el difícil clima de Bokoro provoca que las cosechas sean pequeñas y que haya poco pasto que los animales puedan consumir. Como resultado, la comida es escasa y los niños están en un gran riesgo de desarrollar malnutrición.
 
Sin embargo, las complejas causas de la malnutrición en Chad van más allá de factores como el clima y la cosecha. Incluso fuera de la zona del Sahel perteneciente al país, en donde las condiciones climáticas son más tranquilas y hay más disponibilidad de comida, las comunidades tienen dificultades para consumir alimentos suficientemente nutritivos.
 
En Am Timan, un área más fértil en la región Salamant, al sudeste de Chad, MSF ya ha tratado a más de 2.000 niños con malnutrición durante este año; la mitad de ellos fueron tratados de junio a septiembre.
 

Brecha del hambre

Durante la “brecha del hambre” anual en Chad se agotan los suministros de alimentos de la cosecha anterior. Con la pobreza y el desempleo sumados a sus propias dificultades, las familias luchan por sobrevivir; y muchas se ven forzadas a limitar su ingesta alimenticia o a endeudarse para poder comer.
 
Frecuentemente, se encuentran atrapados en un círculo vicioso en el que sus deudas se encargan de disminuir lo que esperaban ganar con su próxima cosecha. Este año, la inseguridad y la violencia a lo largo de las fronteras de Chad también han entorpecido el comercio, lo que ha afectado negativamente la frágil economía local y la disponibilidad de alimentos.
 
Los malos hábitos alimenticios de los niños, la poca higiene, los bajos niveles educativos y el acceso limitado al agua potable también juegan un papel importante en el aumento del riesgo de malnutrición. Por si fuera poco, el ineficiente sistema de salud, con muy pocos recursos financieros, personal y servicios disponibles para prevenir y tratar la malnutrición, también ponen en riesgo a las comunidades de sufrir emergencias nutricionales recurrentes.
 
 
 

Vacunación

Los niños menores de cinco años son los más vulnerables a sufrir malnutrición. Esta debilita su sistema inmune, haciéndolos más susceptibles a contraer enfermedades, un riesgo que aumenta en países como Chad, en donde normalmente se ven brotes epidémicos ya que tienen un bajo porcentaje de vacunación.
 
En general, en Bokoro un 29% de los niños severamente malnutridos que MSF trató entre julio y septiembre también tenían malaria, un 30% tenía diarrea y 15% presentaba infecciones del tracto respiratorio. Debido a esta vulnerabilidad ante otras enfermedades y al bajo porcentaje de vacunación, los equipos de MSF han vacunado a 1.114 niños en contra del sarampión como parte de su programa de nutrición.
 

Necesidad de apoyo internacional

Para noviembre, la brecha alimenticia deberá terminar, ya que la gente de Bokoro cosecha sus campos otra vez. Pero incluso después de la fase de emergencia de la respuesta, los problemas subyacentes que llevan a la escasez de alimentos y a la malnutrición seguirán persistiendo.
 
Una vez que termine el punto más alto de la malnutrición, MSF seguirá en el área para ayudar a abordar los problemas en el sistema de salud, una causa clave de las recurrentes crisis alimenticias. Los equipos de MSF seguirán apoyando a los centros de salud distritales del Ministerio de Salud y llevarán a cabo actividades para prevenir la malnutrición. Sin embargo, el incremento de los esfuerzos internacionales y nacionales también es vital si se espera terminar con las recurrentes crisis de malnutrición en Chad.
 

 

MSF en Chad

MSF trabaja en Chad desde 1981 y actualmente administra programas médicos permantentes en Abéché, Am Timan, Massakory y Moissala. En marzo de 2015, MSF lanzó una respuesta de emergencia para personas desplazadas por la violencia de Boko Haram en la región del Lago de Chad. En la capital, N’djamena, MSF apoyó a los hospitales del Ministerio de Salud tras los ataques suicidas con bombas que se llevaron a cabo el 15 de junio y el 11 de julio de 2015. Desde abril de este año, MSF ha estado entrenando al personal del Ministerio de Salud para que sean capaces de manejar a una cantidad masiva de víctimas al incrementar su capacidad de respuesta a situaciones de emergencia.
 
*Nota.  Fuente OCHA http://www.unocha.org/tchad/