21.12.2015
Nicolás Robichez es logista de MSF y se encuentra en Grande-Synthe, cerca de Dunkirk, en donde más de 2,000 refugiados (la mayoría kurdos) están acampando en condiciones que él describe como “inhumanas”.
 
“Llegué por primera vez al campo de Grande-Synthe, cerca de Dunkirk, hace dos meses con dos colegas de MSF, un doctor y un coordinador de proyecto. Había alrededor de 800 refugiados en aquel entonces, y tan sólo unos cuantos niños. Pero ahora resalta: hay cada vez más y más familias, más y más niños pequeños, diría que hay unos 100 actualmente. Los voluntarios han establecido una pequeña escuela en el campo de refugiados, y las clases las da un profesor kurdo. Pero, ¿cuánto tiempo estará aquí el profesor? Como todos los refugiados de este lugar, sólo sueña con una cosa: llegar a Inglaterra. Si tiene éxito, ¿quién lo reemplazará como profesor?
 
Se dice que en Calais -un lugar lleno de vallas y alambre de púas- las cosas están mejor en Dunkirk. Es sólo un rumor, pero la gente que estaba en Calais antes, viene a este lugar con la esperanza de poder cruzar hacia Inglaterra. La población del campo se ha duplicado, actualmente hay un estimado de 2,000 personas viviendo aquí. La mayoría de ellos son kurdos de Irán, Siria e Irak, pero también hay gente de Vietnam y Kuwait.
 
El incremento de números se debe parcialmente a los nuevos arribos, pero también al hecho de que el campo de Teteghem, a diez kilómetros de distancia, ha sido desmantelado por las autoridades. A mediados de noviembre, los 250 refugiados en Tetenghem fueron llevados a campos estacionarios o centros de tránsito en Savoie, al centro de Francia, y en les Landes (en la costa con el Atlántico). Algunos vinieron aquí, los vi llegar descalzos. Lo que quieren es acercarse a Inglaterra.
 
 
No creerías como son las cosas en este lugar. La gente vive rodeada de lodo y charcos de agua. Están viviendo en casas de campaña muy delgadas en medio de toda esta suciedad. Los voluntarios han construido algunos refugios y administran una gran carpa.
 
Muchas personas -ya sean independientes o voluntarios que vienen con organizaciones caritativas nuevas o ya establecidas- quieren ayudar a los migrantes, así que vienen a Grande-Synthe, especialmente durante los fines de semana. Ves a muchos británicos, belgas, alemanes, holandeses y franceses. Ellos traen todo tipo de donaciones -casas de campaña, comida, ropa- pero no necesariamente responden a las necesidades.
 
Como resultado, ves mucha ropa inutilizable en el lodoso suelo, así como alimentos, mismos que atraen ratas. Gracias a nuestro consejo, las autoridades realizan dos operaciones semanales para exterminar a las ratas, ponen el veneno en los agujeros para que esté fuera del alcance de los niños.
 
Muchas cosas han sido desechadas en el lodo. Antes de establecer la clínica en donde estamos realizando consultas médicas, tuvimos que usar una excavadora mecánica para limpar el suelo de todos los residuos.
 
Para poner un alto al caos que rodea la distribución de la ayuda, hemos instalado un pequeño centro de distribución. Es un contenedor de barco abierto con un pabellón, que permite una distribución organizada, en vez de que las cosas se entreguen desde el maletero de un auto, abierto a todos los factores externos.
 
 
También estamos contactando a los donantes para pedirles que sólo traigan cosas realmente necesarias y que olviden los zapatos de tacón y el salmón ahumado. Planeamos instalar un gran cobertizo fuera del campamento, en donde la gente que trae donaciones puede almacenar y organizar todo lo que planean distribuir; dejaremos la administración del mismo a un grupo de voluntarios.
 
Creo que MSF puede hacer una conexión entre los refugiados, el grupos de voluntarios y con las autoridades. El alcalde de Grande-Synthe es bastante activo y tiene el valor de ayudar a los migrantes. Él ha instalado sanitarios en un área cerca de la entrada del campo de refugiados.
 
Ya que no hay suficientes sanitarios o duchas, estamos agregando 20 sanitarios químicos más. A pesar de que los voluntarios limpian regularmente estas instalaciones, aún hay problemas para administrarlas. Nos aseguraremos de que estén en buen estado e instalaremos un sistema para limitar la duración de las duchas a 10 minutos por persona, con un timbre que suena un minuto antes de que termine el tiempo para que nadie se enoje cuando el agua caliente súbitamente se enfríe.
 
La recolección de basura también es una operación combinada. Hemos posicionado contenedores alrededor del campo, que son vaciados por las autoridades. Entregamos bolsas de basura y los refugiados han decidido organizar una jornada de limpieza a la semana. Sin embargo, sin importar cuánto se haga, los refugiados en Grande-Synthe siguen tambaleándose entre el lodo y durmiendo bajo el frio, incluyendo las familias con niños pequeños, algunos con bebés de unos meses de edad. Estas condiciones son inhumanas.”