17.07.2020

Los rumores y las noticias falsas sobre la COVID-19 han generado amenazas al personal médico y temor en la población, que deja de asistir a los hospitales poniendo en riesgo su salud.

A la par con el aumento de casos confirmados de COVID-19, en Colombia se ha propagado una epidemia de desinformación que incide negativamente en la respuesta del país frente a la enfermedad. A lo largo de los más de cuatro meses desde la identificación del primer paciente, la población ha recibido mensajes contradictorios o directamente falsos que han circulado por medios de comunicación y redes sociales, generando temor a buscar atención médica y puesto en riesgo al personal sanitario.

Médicos Sin Fronteras ha sido testigo de esta situación en Tumaco y Norte de Santander, donde la organización ha reorientado sus operaciones de salud primaria y salud mental para apoyar el sistema público de salud en la respuesta frente a la COVID-19. En desarrollo de sus actividades ha podido corroborar la circulación de afirmaciones según las cuales la enfermedad es un “invento” para dejar que las personas mueran por dinero. Estas denuncias de supuesta corrupción, que incluso fueron amplificadas sin pruebas desde el Ministerio de Salud, han provocado amenazas y agresiones contra el personal sanitario.

En muchos casos, la respuesta limitada de las instituciones de salud alimenta esta situación. “En Tumaco, por ejemplo, la demora en la entrega de los resultados de las pruebas y la falta de claridad sobre el manejo de casos sospechosos de COVID-19 genera confusión y desconfianza en la población", explica Germán Casas, presidente de la Asociación de Médicos Sin Fronteras en América Latina. “En Tibú, han renunciado funcionarios tras recibir amenazas de familiares de los pacientes que no han sido debidamente informados sobre los protocolos que se deben seguir en caso de confirmación de positivos, el tratamiento y los fallecimientos”, añade Casas.

Luchar contra una enfermedad poco conocida y altamente contagiosa en medio de un contexto tan distorsionado es un reto mayúsculo. Como organización con una amplia experiencia en epidemias en diversos países del mundo, MSF conoce de primera mano el papel fundamental que juegan medidas como el distanciamiento social, la higiene de manos, el uso de mascarillas y la correcta circulación de la información en la contención de este virus. Por eso, a la par del apoyo directo en los hospitales, los equipos de la organización han enfocado sus esfuerzos en la difusión de mensajes de promoción y prevención cuyo impacto en muchos casos se ve gravemente limitado por la desinformación.

Desde esta semana MSF estará implementando una campaña de apoyo a los trabajadores de la salud a través de redes sociales como Facebook y el servicio de mensajería WhatsApp. Estas son las principales plataformas por las que se dispersa la información falsa sobre la pandemia, y es donde se van a intentar posicionar mensajes positivos e informativos que sirvan para aclarar dudas y generar apoyo hacia el personal médico. Bajo el lema de “Unidos somos más”, la organización busca invitar a las comunidades de Tumaco y Tibú a respaldar a los trabajadores sanitarios locales.

 

 

Así mismo, MSF ha visto cómo este entorno de confusión ha obstaculizado el tratamiento de otras enfermedades debido a que las personas dejan de asistir a los hospitales por temor a contagiarse. En los hospitales de Tibú y Tumaco, se han reducido claramente los números de atención en urgencias, consulta externa y sala COVID-19. En los servicios del segundo nivel hay cada vez más solicitudes para casos críticos, y las reanimaciones son cada vez más frecuentes debido a que los pacientes acuden en estados muy avanzados de sus patologías.

“Es indignante que después de más de cuatro meses desde la confirmación del primer caso de COVID-19 en el país estemos todavía en muchos lugares tratando de convencer a las personas de que esto no es una gripe y que es fundamental el cuidado propio y de los demás. La gente debe poder acudir a los hospitales con confianza, sabiendo que no hay riesgo de contagio,” afirma Casas. “Para ello -indica- el gobierno y las instituciones deben hacer más para garantizar el cumplimiento de protocolos y la protección adecuada del personal sanitario. Es la manera de prevenir más contagios y evitar un mayor número de muertes”.

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MSF trabaja en Colombia desde 1985. Actualmente trabaja en colaboración estrecha con autoridades de salud de Norte de Santander, Arauca y Tumaco, con el fin de apoyar la planificación de las respuestas locales frente a la pandemia de COVID-19. Para ello, se han ampliado los equipos en terreno y reorientado parte de los servicios para responder a la enfermedad.

Así mismo, continúa el seguimiento a los pacientes con enfermedades crónicas, y ha mantenido las actividades de salud mental y salud sexual y reproductiva con población venezolana y colombiana sin acceso al sistema de salud, así como atención en urgencias de violencia sexual e interrupción del embarazo.