Pero hay algo que no debe olvidarse ... simplemente porque hay una pandemia, otras crisis no desaparecen.

Vera SchmitzEnfermera
10.06.2020

La enfermera pediátrica Vera Schmitz está en la República Democrática del Congo, donde un equipo de Médicos Sin Fronteras se esfuerza por vacunar a los niños contra una epidemia mortal de sarampión a la sombra de la COVID-19. En este texto narra su experiencia.

 

"Las enfermedades contagiosas no son nada nuevo en la República Democrática del Congo (RDC).

Ébola. Sarampión. Cólera. Siempre hay brotes, una y otra vez numerosas personas enferman y a veces mueren.

Nada nuevo, ni para la RDC ni para nosotros, el personal de MSF, que hemos estado trabajando aquí en el país durante décadas.

La epidemia de sarampión

Tampoco es nada nuevo para mí. Llegué a la RDC a principios de noviembre. Inicialmente por el Ébola, pero desde finales de enero trabajo para responder a la actual epidemia de sarampión.

Acabamos de terminar tres campañas consecutivas, vacunamos a más de 82,000 niños contra el sarampión. Lo mismo una y otra vez, podrías pensar ¿Siempre lo mismo? Bueno, no del todo.

 

 

Por supuesto, ninguna intervención es como las demás. Otra provincia, otro lugar, diferentes personas y diferentes circunstancias. Los entornos urbanos o rurales también hacen una gran diferencia.

Sin embargo, la diferencia más grande o al menos más detectable hoy en día es la actual pandemia de COVID-19.

"El mundo está conteniendo la respiración"

No hay casos confirmados (todavía) en las dos provincias donde estamos trabajando. Pero el miedo de las persoans es palpable, está en todas partes. Después de nuestra llegada a la provincia de Sud Ubangi, en el noroeste del país, la primera reacción de la población fue el miedo a la COVID-19.

¿Hubo un caso positivo en su ciudad? Para muchos, esa parecía la razón más probable para la aparición de MSF. Hay muchas dudas, mucha incertidumbre. Y es esencial e importante tomarlos en serio.

Firmemente bajo el control del coronavirus, el mundo contiene la respiración e intenta contrarrestar el virus con todos los medios posibles. Esto es importante y es bueno, especialmente mientras no haya medicamentos o vacunas efectivas, que necesitarían estar disponibles a nivel mundial y ser asequibles para todas las personas.

Evitar desastres

Pero hay algo que no debe olvidarse ... a pesar de que haya una pandemia, las otras crisis no desaparecen. El sarampión en la RDC es una epidemia dentro de una pandemia. Ignorar la situación sería fatal.

Aguanta la respiración, reiníciate, identifica nuevas prioridades, ¡sí! Pero contener la respiración eternamente sería un desastre. Si todo se cae y se detiene, se estrellará contra nosotros, ya que la falta de oxígeno nos deja sin aliento.

 

Un médico de MSF con una máscara facial y guantes mientras vacuna a un niño.

 

Si ignoramos el sarampión ahora, los pacientes corren el riesgo de sufrir coinfecciones peligrosas posteriores con sarampión y COVID-19, que supondrían una carga adicional para el sistema de salud y las infraestructuras del país que ya están debilitados. Y, algo más que no debe olvidarse en medio de todas las preguntas justificadas, es si este es realmente el mejor momento para una campaña de vacunación masiva contra el sarampión.

La respuesta sigue siendo "sí".

Actualmente, aquí en Sud Ubangi, la COVID-19 solo es una amenaza. Pero el sarampión es real. Los niños mueren y la verdadera tragedia es que es evitable.

Hay una vacuna y, por lo tanto, debemos hacer todo lo posible para detener la epidemia actual y proteger a tantos niños como sea posible contra esta enfermedad mortal.

Tomando precauciones

Pero también tenemos el mandato de no exponer a las personas ante un riesgo que podemos evitar. Por eso nos hemos adaptado a la situación. El distanciamiento físico en medio de una campaña de vacunación parece paradójico, pero no es imposible.

 

Un punto de lavado de manos y un sistema de colas en una estación de vacunación.

 

Las filas son separadas, extra estrechas y extra largas para separar a las multitudes. Las familias reciben instrucciones de mantener una distancia, y sí, ¡funciona! Se ha establecido un gran punto de lavado de manos obligatorio para todos los padres e hijos justo antes de ingresar. Los lugares donde vacunamos, generalmente iglesias, escuelas o refugios, son especialmente grandes y ofrecen suficiente espacio. Esto nos permite mantener la distancia necesaria entre las actividades individuales, como el registro, la vacunación y la recopilación de datos, todo en un circuito que solo funciona en una dirección.

Un equipo más grande nos permite controlar e instruir mejor a las personas. Además, el personal que está en contacto directo con los niños a vacunar cuenta con el equipo de protección adecuado.

Participación de la comunidad

Sin embargo, una mayor comunicación y sensibilización entre la comunidad es más importante.

Todo el mundo sabe sobre el sarampión, pero la COVID-19  es nueva y hay muchas preguntas, dudas y falta de conocimiento sobre el nuevo virus en este luagr. Los rumores falsos en los medios de comunicación han llevado a una desconfianza general hacia las vacunas. Por lo tanto, se requiere mucha sensibilización.

 

 

Estamos trabajando en estrecha colaboración con diferentes personas influyentes (líderes de la comunidad) de las comunidades, difundiendo sus mensajes de refuerzo y aprobación de la vacunación por transmisiones de radio. Durante la campaña de vacunación, parte del equipo va de puerta en puerta para responder preguntas y aclarar cualquier duda.

Espero sinceramente que la pandemia en esta región siga siendo limitada, al menos durante bastante tiempo. Y espero que el mundo vuelva a respirar.

El aire olerá y tendrá un sabor diferente, y todos tendremos que acostumbrarnos a una nueva normalidad, no la que conocíamos antes. Pero no todos podemos permitirnos contener la respiración por demasiado tiempo y olvidar las otras crisis. Tendremos que encontrar nuevas formas de lidiar con ellos.

Esta también es una oportunidad para aprender algo nuevo, recordar lo que es importante para nosotros y cuidarnos mutuamente. Porque en este momento: solidaridad es lo que todos necesitamos.