25.03.2019
Samuel Almeida es el Gestor de Advocacy Regional en México y América Central de Médicos Sin Fronteras (MSF). MSF provee servicios médicos integrales en las ciudades de Reynosa y Matamoros en la frontera de México con Estados Unidos, y en las ciudades de Tegucigalpa y Choloma en Honduras. 
 
 
Ha habido mucha atención en los meses recientes sobre la migración hacia Estados Unidos desde Centroamérica. Si bien muchas personas habrán visto la reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de declarar una emergencia nacional debido al flujo de migrantes en la frontera sur de ese país, la crisis humanitaria que ha afectado a la región centroamericana por décadas sigue siendo ignorada. 
 
MSF provee servicios de salud integral en México y en Honduras, que incluye salud médica primaria, servicios de salud mental, trabajo social y promoción de salud; con el objetivo de reducir los vacíos existentes en los sistemas de salud públicos. En la capital hondureña, Tegucigalpa, nuestro trabajo está, en su mayoría, dirigido a víctimas de violencia, con un enfoque en violencia sexual. En la ciudad de Choloma nuestro proyecto trabaja en salud sexual y reproductiva, en la Clínica Materno Infantil de la ciudad en colaboración de la Secretaría de Salud. Recientemente, comenzamos una intervención en respuesta a la epidemia de dengue que afecta el norte del país. 
 
En próximos meses se comenzará un proyecto un Guatemala.
 
Durante los últimos 20 años, ha habido un incremento en una enfermedad crónica de riñón en comunidades agrícolas, que no está asociada con factores tradicionales. Esta enfermedad se ha convertido en un importante problema de salud pública y es observada en diversos países de Centroamérica y Asia. Durante la misión exploratoria, algunas posibles causas han sido identificadas, como el uso de pesticidas en las plantaciones, y las condiciones extremas de trabajo que no permiten a los trabajadores el apropiado descanso e hidratación. 
 
En el norte de México, proveemos servicios de salud a la población local que han sido afectados por la violencia, enfocándonos en servicios de salud mental. Finalmente, tanto en México como en Honduras proveemos servicios de salud para retornados deportados de los Estados Unidos, y para refugiados, migrantes y solicitantes de asilo en su camino a Estados Unidos. 
 
Nuestros pacientes enfrentan diferentes retos en su travesía a Estados Unidos. Esta población es un objetivo para los grupos del crimen organizado, y están expuestos a secuestros, violencia sexual, y violencia física y psicológica. A parte de vivir todo eso, también hemos escuchado reportes de las pobres condiciones que son sujetos previamente a su deportación de Estados Unidos. En ocasiones son detenidos en cuartos bastante fríos por semanas, con acceso limitado a servicios de salud, comida decente, ropa o mantas. Adicionalmente, algunos son transferidos a prisiones federales, donde son detenidos junto con criminales condenados, cuando su único supuesto “crimen” fue cruzar una frontera. Hemos escuchado reportes de personas que han sido testigos, o sufrido, violencia por otros prisioneros en estas prisiones. Finalmente, cuando los hondureños son retornados a su país, durante el vuelo son esposados a lo largo de la duración del mismo. Todas estas experiencias tienen un impacto negativo en su salud mental y física; en un proceso que ya es traumático. 
 
Como una organización médico humanitaria, MSF no solo debe de proveer servicios de salud, sino también llamar la atención sobre la difícil situación de la población que servimos. Comúnmente MSF trabaja en contextos ignorados, y trabajar cercanamente con estas comunidades que servimos conlleva una responsabilidad para intentar cambiar las situaciones que viven. Queremos, eventualmente, salir de los países donde trabajamos dejándolos en una mejor situación que cuando llegamos por primera vez. Haciendo incidencia contra las políticas dañinas, MSF intenta aliviar el sufrimiento de las personas y contribuir a un cambio positivo.
 
Por ejemplo, las políticas actuales del gobierno de Estados Unidos en contra de migrantes, solicitantes de asilo, refugiados y retornados, los pone en un alto riesgo. MSF constantemente ha hecho un llamado contra estas políticas de cero tolerancia contra migrantes. Por ejemplo, la decisión del gobierno estadounidense de no aceptar la violencia de pandillas para solicitar asilo, lo cual no es solo en contra de leyes internacionales, también es inmoral. MSF agradece la reciente suspensión de esa decisión por parte de la corte de Estados Unidos en diciembre,  y esperemos que más políticas puedan ser cambiadas. Mucha gente deja sus países porque temen por sus vidas, y simplemente no tienen otra opción. Denegando accesos, o siendo deportados a sus lugares de origen, la administración estadounidense muestra muy poca importancia a los peligros que estas personas enfrentan. Es similarmente peligroso hacer que los solicitantes de asilo esperen en México mientras su solicitud es procesada en Estados Unidos, donde son particularmente vulnerables antes la violencia que son objeto por parte del crimen organizado.
 
Igualmente en diversas ocasiones hemos llamado la atención de las autoridades de Estados Unidos de los riesgos que enfrentan los retornados al ser deportados a la ciudad de Reynosa por la noche, ciudad que es considerad como de las más peligrosas de México. Estados Unidos podría fácilmente hacer los procesos de deportación por la mañana y evitar ponerlos en más riesgo. 
 
Recientemente la administración de Estados Unidos ha utilizado de mala manera los datos de MSF para justificar la construcción del muro, lo cual es completamente contrario a lo que nosotros creemos. Lo que hemos sido testigos en esta crisis humanitaria, y está sucediendo porque los gobiernos no han podido responder propiamente a la migración. Hacer reformas hacia políticas públicas para evitar poner más en riesgo a las personas, es lo más humano que se puede hacer.