"Este es un fracaso de la UE que ha desatendido el hecho evidente de que sus políticas mal planificadas no han detenido la afluencia de personas ni han proporcionado medios legales para que puedan viajar sin peligro."

Andrea Contenta Consejero Humanitario en Serbia
11.01.2017

"Llegué el año pasado, a fines del verano. Serbia todavía era mayormente considerada un país de tránsito en ese entonces – había un flujo constante de gente entrando y saliendo a pesar del cierre oficial de la ruta de los Balcanes por parte de la UE. Casi todos viajaban junto a traficantes.

Para el final del verano, la situación había comenzado a cambiar. Parecía que los países a los largo de la ruta de los Balcanes estaban intentando superarse unos a otros con métodos disuasivos cada vez más duros para intentar frenar la afluencia de personas.

Al menos la mitad de las personas que estábamos tratando en nuestras clínicas en ese momento tenían lesiones asociadas con la violencia. En algunos casos severos, nos vimos forzados a referir pacientes al hospital para mayor tratamiento. Estas heridas incluían mordidas de perro, contusiones severas, gas pimienta y secuelas del uso de pistolas eléctricas. Consistentemente, las personas nos contaban que esas heridas habían sido ocasionadas a lo largo de la ruta por las diferentes fuerzas de frontera (lo que incluye a Frontex). Por desgracia, ni siquiera los niños estaban exentos… ¡recuerdo un niño de dos años al que le habían rociado gas pimienta en la cara!

Vayamos cuatro meses hacia adelante. Los extremos métodos de disuasión continuaron y ahora se combinan con uno de los inviernos más duros de los últimos años. La nieve llegó aquí a Belgrado el 3 de enero. En ese momento había alrededor de 1,600 personas durmiendo al aire libre sin protección, refugiándose en edificios abandonados como almacenes industriales y quemando CUALQUIER COSA para mantenerse calientes. Fue por entonces cuando oí acerca de una joven mujer somalí que fue encontrada muerta por el frío en el sur de Bulgaria y dos hombres iraquíes encontrados muertos en la frontera entre Turquía y Bulgaria.

 

El fin de semana pasado, las temperaturas alcanzaron un mínimo de 16° y el número de personas varadas en Belgrado llegó a 2,000. Ahora hay 30 cm de nieve aquí y ninguna de estas personas está vestida o equipada para este tipo de clima. En noviembre, las autoridades locales comenzaron a hostigar e intimidar a grupos de la sociedad civil, deteniendo eventualmente su importante labor, como la distribución de ropa de abrigo.

Ha habido siete casos de congelamiento en Belgrado en las últimas 24 horas - lo que les aseguro, es mucho más grave de lo que parece. Literalmente, una lesión provocada por el frío impide que la sangre alcance sus extremidades, adormece los nervios y en los casos más graves sólo puede ser tratada a través de una amputación ya que el tejido está muerto. Estoy seguro de que el número de casos de congelamiento será significativamente mayor al final de la semana.

El invierno es un fenómeno natural que no podemos controlar. El verdadero problema es la falta de voluntad política para tratar de atender las necesidades inmediatas de estas personas vulnerables. Este es un fracaso de la UE que ha desatendido el hecho evidente de que sus políticas mal planificadas no han detenido la afluencia de personas ni han proporcionado medios legales para que puedan viajar sin peligro.

Fingir que esta ruta está cerrada y que estas personas no existen no es la solución. Más allá de lo que cada uno pueda opinar acerca de su derecho a viajar hacia y dentro de Europa, merecen ser tratados como seres humanos, con dignidad. Y ahora mismo, no lo son."

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