26.08.2020

Las zonas administrativas de Jonglei y Gran Pibor en Sudán del Sur, han visto ciclos repetidos de amargas luchas intercomunitarias; a lo largo de 2020, algunas han durado meses.  La última escalada, desde junio y hasta mediados de agosto, provocó el desplazamiento de miles de personas. Muchas siguen viviendo en el monte sin acceso a la atención médica, alimentos, refugio, agua y saneamiento.

MSF trabaja en las ciudades de Pieri y Pibor y sus alrededores, donde ha tenido lugar gran parte de la violencia.

"Este conflicto ha continuado desde el año pasado. Resurgió en febrero y luego en junio. No es la primera vez que tenemos enfrentamientos entre comunidades y violencia insistente. En el pasado se trataba de asaltos de ganado... ahora está afectando cada vez más a nuestra comunidad. Estamos viendo la pérdida de propiedad, la pérdida de vidas. Perdemos nuestro ganado. Perdemos a nuestros hijos", explica Sebit  Burane,supervisor del equipo de enfermería de MSF en Pibor.

En nuestra clínica en Pieri, nuestros equipos trataron a más de 100 heridos en una semana (del 29 de julio a principios de agosto. En Pibor, reiniciamos nuestras actividades el 11 de agosto; tratamos a 11 pacientes por heridas de bala, la más pequeña de apenas tres años de edad.

 

 

Llegar a las clínicas de MSF puede ser un proceso arduo

"Perdí a cinco miembros de mi familia. Después de que me lesioné fui trasladado en una camilla llevada por diferentes hombres. Nos tomó 11 días llegar a Pieri. Hubo fuertes lluvias que nos frenaron", relata Peter, de 43 años. Es de Modit, en el estado de Jonglei.

Hay muy pocos hospitales en Sudán del Sur con la capacidad de manejar las afluencias masivas de pacientes que requieren intervenciones quirúrgicas críticas.  Como resultado, decenas de pacientes de Pieri fueron evacuados para una cirugía urgente al hospital de MSF en el Centro de Protección de Civiles (PoC) en Bentiu, mientras que los de Pibor que necesitaban tratamiento complejo fueron derivados al Ministerio de Salud y al Hospital Militar de Juba, dirigido por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

"El número de pacientes era impresionante, y ejerció una presión significativa sobre nuestros equipos médicos. En ese momento, nuestro hospital en Bentiu, donde los pacientes más graves estaban siendo referidos, ya se había sobrepasado la capacidad de camas por el pico de casos de malaria ", dice Tila Muhammad, Jefa de Misión de MSF en Sudán del Sur.

En las últimas semanas las fuertes lluvias han obstaculizado la capacidad de hacer tales referencias. Los caminos de tierra se convierten en barro y se vuelven intransitables, de manera similar, las pistas de aterrizaje no asfaltadas se vuelven inutilizables, con aviones incapaces de aterrizar o despegar. Muchos pacientes que fueron referidos anteriormente a Bentiu están atrapados allí. La situación ya compleja se ve obstaculizada aún más por las restricciones planteadas por la COVID-19.

 

 

MSF reanuda sus actividades en Pibor

El 11 de agosto, casi dos meses después de la suspensión de actividades por las enormes restricciones directa e indirectamente relacionadas con el brote de COVID-19 y la violencia generalizada,  MSF inició una respuesta de emergencia en Pibor. Se establecieron actividades de atención primaria ambulatoria de emergencia en el centro de la ciudad de Pibor.

"Nos sentimos aliviados de estar finalmente brindando atención primaria de salud, particularmente en esta época del año que es tanto la temporada de lluvias como la 'temporada de escasez', cuando sabemos que habrá altas tasas de desnutrición, enfermedades transmitidas por el agua, y malaria", dice Josh Rosenstein, Coordinador de Emergencias de MSF en Pibor. "Nos preocupa escuchar testimonios de nuestros pacientes y personal sobre el impacto que la violencia de los últimos meses ha tenido en las personas. La gente  seguirá enfrentando dificultades durante algún tiempo, muchos han perdido a su familia, sus hogares, la seguridad socioeconómica, la dignidad y necesitan atención médica básica".

A través de una clínica móvil que opera en el centro de la ciudad de Pibor y del centro de salud de emergencia, MSF ha realizado hasta ahora más de 1,500 consultas, distribuido mosquiteros y proporcionado atención prenatal a alrededor de 300 mujeres embarazadas.

"Hemos estado viviendo una vida miserable. Todo esto comenzó en febrero, y nunca hubiéramos esperado que esta situación durara mucho tiempo. Corrí al monte con mi hija de tres meses. Estaba enferma y murió en julio. Hoy es la primera vez que tengo acceso a un centro de salud desde febrero", dice Marta, de 19 años, Pibor.

 

 

Cronología sobre la violencia en esta región:

A lo largo de 2020, la región de Jonglei-Pibor ha experimentado niveles de violencia extraordinariamente altos.

Febrero – el equipo de MSF en Pibor establece una clínica de emergencia en respuesta a un gran número de desplazados y heridos llegando a la zona.

Marzo – La clínica de MSF en Pieri recibe a 68 pacientes heridos en tan solo 12 horas. En esa misma ola, tratamos a 15 personas en Lankien y 45 heridos en Pibor.

Mayo – los enfrentamientos llegan a Pieri. Entre los muertos, un miembro del personal de MSF. Las autoridades locales estiman que 200 personas murieron en total, y unas 300 personas fueron heridas. El personal de MSF tuvo que  evacuar y las operaciones fueron suspendidas durante dos días.

Junio –  MSF suspende las actividades en la ciudad de Pibor  después de los enfrentamientos localizados, nuestra capacidad de reiniciar se ve obstaculizada por la violencia en curso y las inmensas restricciones impuestas por la COVID-19.

Julio -  Los combates continúan y los equipos de MSF de Pieri reciben a más de 100 heridos en sólo una semana, del 29 de julio a principios de agosto.

Agosto – MSF relanza una respuesta de emergencia en la ciudad de Pibor, tratando a 11 pacientes heridos con disparos de arma de fuego en la primera semana a partir del 11 de agosto.